Los trenes de cercanías de Cantabria y Asturias siguen sin calendario de entrega, mientras el Ministerio de Transportes guarda silencio sobre los 38 convoyes.
Un nuevo frente político por el «fevemocho»
Este choque no nace de un retraso administrativo más. Procede del llamado «fevemocho», el escándalo de los trenes de ancho métrico encargados para renovar la antigua Feve y que, según se descubrió, no cabían en los túneles.
El origen se sitúa en 2019, cuando Renfe licitó el pedido y adjudicó el contrato a CAF al año siguiente. Los errores de diseño se conocían internamente desde 2021, pero no saltaron a la luz hasta febrero de 2023.
Aquellos fallos provocaron la dimisión del entonces presidente de Renfe, Isaías Táboas, y de la secretaria de Estado de Transportes, Isabel Pardo de Vera.
El Ministerio de Transportes acabó ampliando el pedido hasta las 38 unidades. De ellas, 17 corresponden a Asturias y existe la posibilidad de añadir otras 18 para el Principado.
El calendario de entregas no existe, y sin calendario cualquier promesa de renovación se convierte en una nueva espera.
El calendario que no llega y las pruebas que sí avanzan
El consejero de Fomento de Cantabria, Roberto Media, no suavizó su malestar: «No tenemos constancia de nada; nos enteramos por la prensa. Exigimos al Ministerio un calendario de entregas detallado, que no existe.»
En Asturias, el ejecutivo de Adrián Barbón mantiene un tono más institucional. La delegada del Gobierno, Adriana Lastra, se limitó a afirmar que los trenes «llegarán en plazo» para su puesta en servicio a comienzos de 2027.
Los plazos ya han patinado. Los convoyes deberían haber entrado en servicio en el primer semestre de 2026 y hoy solo hay constancia de una unidad en pruebas dentro de un circuito cerrado. Le quedan los ensayos en red real, previstos para octubre, además de la homologación y las comprobaciones finales.
Renfe no aclara el destino del primer tren ni el orden de entregas. Fuentes del ministerio apuntan que las pruebas no determinan necesariamente dónde prestará servicio. CAF tampoco ha querido detallar el estado de fabricación.
El Tribunal de Cuentas fijó la entrega completa en 2028 y desveló un sobrecoste de 20 millones por la modificación del contrato. Esa diferencia de un año resume la desconfianza que rodea al proceso.
El Pulso Territorial
Cantabria y Asturias viven este asunto con tonos distintos. En la comunidad cántabra gobierna el PP de María José Sáenz de Buruaga, que ha convertido la exigencia del calendario en un nuevo choque con el Gobierno central. En Asturias, el socialista Adrián Barbón prefiere la vía de la Delegación del Gobierno, aunque el malestar ferroviario también existe entre sus filas.
La lectura territorial es clara: las dos comunidades del arco cantábrico dependen de este pedido para renovar una red de ancho métrico castigada por décadas de escasa inversión. El silencio de Madrid alimenta la sensación de agravio, similar a la que ya rodeó al «fevemocho» y a otros incumplimientos ferroviarios. Fuentes asturianas hablan de «oscurantismo».
Lo que viene ahora se concentra en octubre, cuando la unidad en pruebas pase a rodar en red real. Después llegarán la homologación y la decisión de qué comunidad recibe el primer convoy. La promesa de 2027 sigue sobre la mesa, pero el calendario detallado que exige Cantabria no aparece.
Ficha Autonómica
- El caso: Cantabria y Asturias esperan los 38 trenes de ancho métrico encargados a CAF, sin calendario oficial de entregas tras el escándalo del «fevemocho».
- Datos importantes: 38 unidades, 17 para Asturias y 18 ampliables; sobrecoste de 20 millones; pruebas en red real previstas en octubre; entrega situada por el Ministerio en 2027 y por el Tribunal de Cuentas en 2028.
- Resumen: El Gobierno de Cantabria exige un calendario, Asturias se remite a la promesa de 2027 y Renfe no concreta el reparto. La próxima señal son las pruebas de octubre.

