Elon Musk demanda a una startup por usar la marca Twitter X

La batalla legal decidirá si X Corp. abandonó los registros de Twitter y Tweet al renombrar la plataforma. La startup Operation Bluebird ha lanzado Twitter.now con un acceso anticipado de 20 dólares y el respaldo de inversores.

La marca Twitter X llega a los tribunales: Elon Musk demanda a la startup que intenta resucitar Twitter.

Claves de la operación

  • La demanda fija el valor económico del abandono de marca. X Corp. sostiene que nunca renunció a los registros de Twitter y Tweet pese a enterrar la identidad original.
  • Operation Bluebird lanza Twitter.now con un modelo de pago. El acceso anticipado cuesta 20 dólares y concede estatus de fundador.
  • El juez no ha resuelto la medida cautelar. En abril expresó dudas sobre los derechos de X respecto a Tweet y el pájaro, pero el litigio sigue abierto.

Operation Bluebird, con sede en Virginia, ha apostado por recuperar la interfaz y funciones reconocibles del antiguo Twitter. Según Xataka, la compañía lleva meses esperando para poner en marcha un producto que ya cuenta con inversores y cientos de usuarios.

El pleito que mide cuánto vale una marca abandonada

X Corp. no ha cedido terreno. La compañía de Elon Musk acusa a la startup de aprovechar el valor acumulado por la antigua Twitter y sostiene que el cambio de nombre a X no equivalió a renunciar a los derechos. Como prueba, recuerda que solo el 11 de diciembre de 2025 más de cuatro millones de usuarios accedieron al servicio a través de twitter.com.

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Operation Bluebird defiende un argumento de abandono. Ha pedido a la oficina estadounidense de patentes y marcas cancelar diez registros con la palabra Twitter, aunque ese procedimiento administrativo permanece suspendido mientras avanza el litigio federal. La tesis, en palabras de su cofundador, Stephen Coates, es que X ‘ha abandonado sus derechos sobre las marcas Twitter y Tweet’.

El juez Colm Connolly ya ha verbalizado reparos. En abril, según recoge el tribunal, puso en duda los derechos de X sobre el pájaro y la marca Tweet, y dejó abierta la cuestión de Twitter. El abogado de marcas Josh Gerben cree que la teoría de la startup es viable, pero recuerda que todavía no hay orden escrita sobre la medida cautelar solicitada por X.

Bluebird no disputa una red social, disputa el activo intangible más valioso de Twitter: su nombre.

Nostalgia como modelo de negocio: 20 dólares por ser fundador

La startup no solo usa el nombre. Ha convertido la nostalgia en un modelo de pago. Registrarse en Twitter.now cuesta 20 dólares en esta fase y otorga a los primeros usuarios un estatus de fundador. La compañía confía en que ese arranque con capital externo consolide una base de clientes antes de que se agote el periodo antes de un posible fallo.

Además del nombre, Bluebird quiere diferenciarse con un sistema de verificación llamado Vera, basado en Gemini, que analiza la veracidad de las publicaciones. Su filosofía es ‘libertad de expresión, no libertad de alcance’: el contenido dañino no se recompensa con mayor difusión. Esa idea, junto con funciones como respuestas, retuits, y favoritos, apela al usuario que abandonó X tras el cambio de Musk.

La paradoja es evidente en las direcciones. El dominio twitter.com sigue desembocando en X, y eso alimenta el argumento de que la identidad original nunca quedó del todo abandonada. El proyecto de Bluebird, en cambio, opera desde twitter.now. no controlan si conservará el nombre cuando termine el litigio.

Elon Musk Twitter

Lo que está en juego para X Corp. y el mercado de redes sociales

El pulso tiene derivada en España. Twitter funcionó durante más de una década como ágora informativa en el mercado español: convocatorias ciudadanas, directos de políticos y comentaristas en tiempo real construyeron buena parte de su base publicitaria. aceleró la fuga de anunciantes y dejó un valor de marca residual, aunque la oferta ahora es más difusa entre X, Instagram Threads y Mastodon.

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El 9-N catalán o los debates electorales encontraron su pulso en Twitter. La red social también sirvió de escaparate para medios y marcas que medían la conversación pública en tiempo real. Tras la compra por Musk, el cambio de nombre y las políticas de verificación pagada dislocaron ese hábito informativo en España.

Para X Corp., el riesgo es ceder un precedente. Si un juez concluye que renombrar un producto equivale a abandonar marcas registradas, otras empresas podrían reclamar identidades comercialmente debilitadas. Para la startup, el reto no es solo jurídico: tendrá que convertir una comunidad naciente en un negocio con ingresos suficientes para sobrevivir a un litigio largo en Estados Unidos. Según ha contado Xataka, la demanda menciona a Kevin Raper, uno de los financiadores del proyecto, y resume la apuesta con una frase: ‘la apuesta por la nostalgia consigue los titulares’.

Operar bajo un nombre con tanta memoria puede ser una ventaja comercial, pero también convierte a la startup en objetivo de una demanda con mas recursos. La diferencia entre el reconocimiento y la confusión no la define un juez en España, sino la jurisprudencia de Delaware.

Después de años de promesas fallidas, no es descabellado imaginar que el nombre Twitter genere más retorno con un proyecto neutro que con un producto que aún no ha encontrado su equilibrio. La próxima orden escrita del juez Colm Connolly será el hito a seguir para saber si la canica jurídica se detiene en la marca o en la memoria.