Si planeas viajar en septiembre, reserva ya: 10 escapadas de dos días que ya vuelan

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Lisboa: el encanto de las siete colinas

a scenic view of a town and a body of water

Lisboa es una de esas ciudades que en septiembre recupera su ritmo. Terminado el agosto turístico, la capital portuguesa baja de decibelios y de precios: los hoteles se encuentran hasta un 30-40 % por debajo de julio y los vuelos desde España rondan los 35-50 € ida y vuelta si se comparan fechas, con conexiones directas que desde Madrid apenas superan la hora y media. El clima acompaña la escapada exprés: máximas de 28 °C y mínimas de 18 °C, días aún largos para las terrazas del Chiado y tardes de playa en Cascais o en la Costa da Caparica, a media hora del centro, aunque al anochecer conviene una chaqueta ligera. Pasada la primera quincena, la ciudad queda aún más despejada: menos colas en los Jerónimos y más sitio en los miradores para que dos días cundan como una semana.

El plan de 48 horas se construye alrededor de las siete colinas: el tranvía 28, que une Martim Moniz con Campo de Ourique serpenteando por Alfama, la catedral y el Chiado, funciona como hilo conductor, con paradas obligadas en el mirador de Portas do Sol y en la Graça al atardecer, cuando el Tajo se tiñe de naranja y suena el fado en las tascas. La agenda cultural de septiembre añade argumentos: el festival de cine de terror MOTELx, la Fiesta del Libro en Belém y sesiones de cine al aire libre en azoteas como la del Carmo, con noches templadas que invitan a quedarse. Y entre monumento y monumento, el Time Out Market de Cais do Sodré resume la gastronomía portuguesa en un solo espacio, del pastel de nata a las almejas, sin renunciar a una noche de bares en el Bairro Alto.