5Formentera: la isla blanca en versión tranquila
Formentera se ha ganado el apodo de isla blanca por esa arena finísima y esas aguas turquesas que en agosto se pagan caras: atascos, aparcamiento imposible y precios por las nubes. Septiembre devuelve la llave de la menor de las Pitiusas a quien la visita con calma. El mar conserva el calor acumulado durante el verano, en torno a 24-25 °C, y las máximas rondan los 25-28 °C, así que el baño y los chiringuitos siguen a pleno rendimiento, pero sin la presión de la temporada alta: las colas en el puerto de La Savina se acortan, aparcar junto a Ses Illetes o Cala Saona deja de ser una odisea y los restaurantes no exigen reservar con días de antelación. Además, la tasa turística ECO baja de 9 a 6 euros diarios y alojamientos y servicios recortan tarifas, lo que convierte este mes en la mejor ventana para estirar el presupuesto sin renunciar al Mediterráneo.
En dos días da tiempo a saborear la isla por capas: una jornada de playa, de la lengua de arena de Ses Illetes a la cala resguardada de Cala Saona o a la larguísima Migjorn, que en estas fechas mantiene una visibilidad excelente para el snorkel; y otra de interior, subiendo al faro de La Mola o al Cap de Barbaria para ver caer el sol sin las avalanchas habituales. Septiembre es, además, el último mes en el que el ferry desde Ibiza solo admite motos y bicicletas, lo que mantiene las carreteras despejadas y convierte las dos ruedas en el mejor plan para recorrer la isla. Y quien pernocte, que es el caso en una escapada de dos días, se beneficia de la campaña «Descobreix Formentera a la tardor», activa en septiembre y octubre, con descuentos de navieras, empresas de alquiler y alojamientos para alargar la estancia a mejor precio.

