6Menorca: tranquilidad y calas de ensueño
Menorca se ha ganado su sitio en esta lista por una razón simple: es la isla balear donde septiembre se nota más. Reserva de la Biosfera de la UNESCO, conserva un litoral casi intacto con más de un centenar de calas y playas, y el regreso a la rutina tras agosto vacía sus arenales justo cuando el mar sigue a una temperatura excelente para el baño, en torno a los 25 grados. Quienes la conocen saben que en pleno verano algunas de sus calas más famosas llegan a cerrar el acceso por aforo a media mañana; en septiembre, en cambio, se aparca sin batalla, las toallas se colocan donde se quiere y los chiringuitos atienden sin colas. Es la diferencia entre contemplar una postal y vivirla.
Ese escenario de calma se disfruta mejor desde el agua o el sendero. El sur concentra las joyas de arena blanca y aguas turquesas, como Cala Macarella y su pequeña vecina Macarelleta, de apenas veinte metros, o Cala Turqueta, entre pinares; el norte, más agreste y con menos presión, regala rincones como Cala Pregonda, de arena rojiza, o Cavalleria, junto a su faro. El Camí de Cavalls, que bordea toda la isla, conecta muchas de estas calas en etapas de pocos kilómetros, perfectas para una escapada de dos días. Y de fondo, los primeros días del mes traen las fiestas de la Mare de Déu de Gràcia en Maó, con sus caballos al galope, para que la tranquilidad no esté reñida con la tradición.

