7Sevilla: tapas y arte antes del invierno
Septiembre es el mes en que Sevilla vuelve a ser transitable: el sol afloja, las noches alargan el aperitivo y las terrazas del centro, de la Alameda y de la orilla de Triana se llenan otra vez de vecinos y viajeros. Es la ventana justa entre el calor del verano y el invierno, con temperaturas que la propia oficina de turismo de la ciudad sitúa entre los 18 y los 26 grados y una luz dorada que los fotógrafos consideran la mejor del año. El plan exprés de dos días pasa por el rito del tapeo: espinacas con garbanzos, solomillo al whisky o ensaladilla en bares de toda la vida, con parada obligada en el Mercado de Triana, donde los puestos conviven con los bares de tapas y, en el sótano, con los restos del castillo de San Jorge, la antigua sede de la Inquisición. Todo ello con precios de menú del día y sin la marea de Semana Santa ni de la Feria.
Quien reserve ahora llegará además a la primera edición del Festival de Ópera de Sevilla, que se celebra del 25 de septiembre al 12 de octubre con representaciones en siete espacios, entre ellos el Real Alcázar y el Teatro de la Maestranza. La temporada expositiva también estrena cartel: en el CAAC, dentro del monasterio de la Cartuja, en septiembre se despiden las muestras de Sturtevant y aterriza la de Kader Attia, que se quedará hasta enero de 2026, mientras en el Espacio Santa Clara conviven las retrospectivas de Curro González y Luis Gordillo. Y gratis, el Museo de Bellas Artes reúne por primera vez en Arte y misericordia las obras maestras de Murillo, Valdés Leal y Roldán que han salido del Hospital de la Caridad. Dos días dan para combinar monumento, museo y tapeo sin agobios, con el otoño aún por estrenar.

