7 rincones de España que están disparando sus reservas para viajar en septiembre

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Valle de Ordesa (Huesca), el otoño se adelanta a los Pirineos

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El valle de Ordesa es la imagen de postal del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo oscense: el segundo espacio protegido más antiguo de España (1918) y Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1997. Su fama tiene un precio en agosto, cuando el sector está limitado a 1.800 visitantes simultáneos y la lanzadera que sube desde Torla-Ordesa tuvo que interrumpirse en varias jornadas al completarse el aforo, dentro de un parque que roza los 650.000 visitantes anuales, más de 279.000 solo en este valle. Septiembre desactiva esa saturación: las aglomeraciones se desvanecen, los buses siguen operando a diario hasta mediados de mes y la senda hacia la Cola de Caballo, entre hayedos, cascadas y la muralla caliza del Monte Perdido, vuelve a sentirse como lo que es: un paseo por uno de los grandes escenarios naturales del continente.

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El otoño se adelanta en los Pirineos gracias a la altitud: por encima de los 1.500 metros el cambio de hoja arranca en la última semana de septiembre y los hayedos y abedulares son los primeros en teñirse de amarillos y ocres, mientras el pleno de la otoñada se concentra en los valles entre el 8 y el 20 de octubre. Quien viaje en septiembre se adelanta a esa explosión, con los primeros brochazos de color en las zonas altas y las lluvias del mes dejando colmados los saltos del río Arazas, del Estrecho a la Cola de Caballo, en su mejor versión para la foto. Las temperaturas todavía templadas invitan a la ruta clásica y, de vuelta, Torla-Ordesa muestra su cara más tranquila de pueblo de montaña. El autobús lanzadera se mantiene los fines de semana de otoño hasta el 1 de noviembre, así que hay margen para cazar el momento justo del color, mientras el Gobierno de Aragón ya prepara un sistema de reservas online para ordenar el acceso.