3Ribeira Sacra (Lugo), desfiladeros y viñedos al filo del Sil
El reclamo de la Ribeira Sacra cabe en una imagen: los cañones del Sil, con paredes verticales que superan los 500 metros, tapizadas de bancales de viñedo con pendientes de más del 70% que se trabajan casi a mano. Es la llamada viticultura heroica, y en septiembre vive su momento más fotografiado: la vendimia, que arranca a mediados de mes, se hace cepa a cepa en terrazas de pizarra que parecen flotar sobre el cauce. El territorio, repartido entre el sur de Lugo y el norte de Ourense, fue declarado Reserva de la Biosfera y conserva una densa red de monasterios románicos escondidos entre los bosques. La mejor manera de asomarse a ese abismo es desde el agua: los catamaranes de la Diputación de Lugo recorren a diario, durante todo septiembre, el tramo de mayor verticalidad del cañón desde el embarcadero de Ponte do Sil, en una travesía de dos horas que se completa con bodegas y miradores como el de Santiorxo.
Los datos confirman que el interés va en aumento. La temporada 2025 de las rutas fluviales cerró con cerca de 60.000 viajeros, un 11% más que el año anterior, una ocupación media en verano en torno al 80% y un 30% de visitantes extranjeros; antes incluso de arrancar, las reservas ya habían crecido un 22%, hasta las 15.453. La de 2026 ha comenzado con casi 14.000 plazas reservadas. Septiembre concentra lo mejor de esa demanda: los catamaranes navegan a diario y el enoturismo llena las catas de bodegas como Regina Viarium, donde el mencía y el godello de la D.O. Ribeira Sacra se prueban asomados al cañón. Completan la oferta paradores-monasterio como Santo Estevo, con sus tres claustros, y un turismo de escapada que el consorcio vio al 70% de ocupación en el último puente de diciembre, el mejor registro de su serie histórica.


