Si vives en Madrid y llevas semanas mirando el móvil cada vez que sube el termómetro, esto te interesa. A menos de una hora en coche desde la capital hay un pueblo que resuelve dos problemas a la vez: dónde refrescarte y dónde hacer una escapada que no sepa a lo de siempre. Se llama Buitrago del Lozoya, y lo curioso es que muy poca gente lo tiene en el radar pese a estar tan cerca.
El motivo por el que funciona tan bien es sencillo: el río Lozoya rodea casi por completo el casco histórico, así que puedes combinar un paseo entre murallas centenarias con un baño en cuestión de minutos. No hace falta reservar nada ni madrugar como si fueras a la playa de Valencia. Solo coger el coche.
Madrid tiene su propio pueblo amurallado con río
Buitrago del Lozoya está a unos 75 kilómetros de la capital, tomando la A-1 hacia el norte. El trayecto en coche ronda la hora, lo que lo convierte en una de las escapadas de un día más cómodas para quien vive en Madrid capital o en los municipios del norte de la región.
Lo que lo diferencia de otros pueblos de la Sierra Norte es la muralla: se trata del recinto amurallado mejor conservado de toda la Comunidad de Madrid, y el único que permanece completo. Caminar por su adarve —el camino elevado que corre sobre el muro— regala vistas del río que difícilmente encontrarás en otro pueblo tan cercano a la capital.
La piscina natural que hace de Buitrago un destino de verano
En Madrid hay varias zonas de baño reconocidas, pero pocas tan completas como Riosequillo, situada a apenas dos kilómetros del casco histórico de Buitrago, junto al embalse del mismo nombre. Se trata de la piscina natural más grande de España, con dos vasos —uno para adultos y otro infantil— vigilados por socorristas durante toda la temporada.
La instalación abre de martes a domingo entre finales de junio y finales de agosto, con horario ampliado los fines de semana hasta las 20:30 horas. La entrada cuesta 9 euros entre semana y 14 euros en fin de semana o festivo, un dato que conviene tener claro antes de planear el día, porque los precios varían según la jornada elegida.
Qué ver además del baño en Buitrago del Lozoya
Más allá del chapuzón, el pueblo guarda sorpresas que pocos visitantes esperan encontrar en una localidad de apenas dos mil habitantes. La iglesia de Santa María del Castillo, construida en estilo gótico-mudéjar, convive con un castillo del siglo XV y con un pequeño museo dedicado a Pablo Picasso, fruto de la amistad del pintor con un barbero local durante más de dos décadas.
Ese detalle sorprende a quien llega pensando en un pueblo solo de piedra y agua. La combinación de patrimonio medieval, historia del siglo XX y naturaleza es, precisamente, lo que ha convertido a Buitrago en un habitual de las listas de mejores planes de verano en la región madrileña.
Cómo organizar la visita para no quedarte fuera
Si algo repiten quienes ya han ido es que conviene llegar pronto, sobre todo en fines de semana de julio y agosto, cuando el aforo de Riosequillo se completa antes de mediodía. El resto del plan se organiza con facilidad, porque el pueblo es pequeño y todo queda a un paseo.
Antes de salir de casa, conviene tener claros estos puntos:
- Horario de Riosequillo: de 11:00 a 20:00 h entre semana, hasta las 20:30 h en fin de semana.
- Acceso en coche: salida 74 de la A-1, a poco más de una hora de Madrid capital.
- Aparcamiento: limitado, se recomienda llegar antes de las 10:00 h en temporada alta.
- Qué llevar: toalla, protección solar y algo de efectivo para la entrada.
Alternativas si Riosequillo se llena
Si el aforo se completa o simplemente buscas algo menos concurrido, la zona ofrece otras opciones a poca distancia. Las Presillas de Rascafría, en el Valle de El Paular, son tres piscinas naturales de acceso libre y gratuito formadas directamente por el cauce del río Lozoya.
También merece la pena considerar la Hoya Encavera, cerca del embalse de Pinilla, una zona menos masificada donde combinar senderismo con un baño posterior. Ninguna de las dos exige reserva previa, así que funcionan bien como plan B si Riosequillo aparece cerrado por aforo.
Por qué este tipo de escapadas seguirá creciendo
Todo apunta a que el interés por este tipo de planes —historia, naturaleza y agua en un mismo destino— seguirá al alza los próximos veranos. Las olas de calor cada vez más frecuentes empujan a buscar alternativas cercanas a la playa masificada, y pueblos como Buitrago ofrecen justo eso: una experiencia completa sin necesidad de viajar horas.
Mi consejo, si finalmente te animas, es sencillo: ve entre semana si puedes, y no te limites al baño. La muralla y el museo merecen su propio tiempo, y verlos sin prisas es lo que realmente distingue esta escapada de una simple tarde de piscina.


