El president Juanfran Pérez Llorca ha reclamado este jueves consenso para la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) durante la toma de posesión de Maria Àngels Francés.
Una Academia señalada por el recorte y el pulso de Vox
En el Saló de Corts del Palau de la Generalitat, el jefe del Consell defendió que la institución normativa debe ser “un punto de encuentro” y recuperar el espíritu de consenso que permitió su creación en 2001, con Eduardo Zaplana como president. No obstante, su llamamiento llega en un contexto tenso: Vox forzó un recorte presupuestario a la AVL que el PP aceptó, pese al respaldo público del president. La academia, dijo, forma parte esencial de la arquitectura del autogobierno.
Llorca fue claro al advertir contra la doctrina: “Haríamos mucho mal si convertimos la lengua en doctrina y en un motivo más de confrontación”, señaló. A su juicio, el valenciano debe ser “de todos, con independencia de sus ideas”. La lengua no puede seguir atrapada en la trinchera partidista. “Una institución que no representa a todos solo divide”, insistió.
El president situó el reto lingüístico en la utilidad y el prestigio. Reclamó que las nuevas generaciones perciban el valenciano como herramienta de oportunidades, no como imposición. “La lengua es del pueblo que la habla y no al revés”, afirmó. El valenciano, insistió, no puede ser menos que el castellano. Defendió la ley de libertad educativa de su Ejecutivo y subrayó: “La mejor manera de proteger el valenciano es trabajar juntos”.
Francés, una académica que pide prestigio social para el valenciano
Francés asumió la presidencia con un perfil académico sólido. Catedrática de Literatura Contemporánea en la Universidad de Alicante, doctora en Filología Catalana y licenciada en Filología Inglesa, forma parte de la AVL desde 2021. Aprendió el valenciano en casa y en la escuela, una lengua que ha vertebrado sus tres décadas de trayectoria universitaria. El pleno la eligió presidenta el pasado mes de julio para un mandato de cinco años.
La lengua es un punto de encuentro o se convierte en trinchera: la AVL nació para evitar el segundo camino.
Su discurso evitó el tono de gestión y apostó por el símbolo. Utilizó la palabra trencadís, incorporada al Portal Terminològic Valencià, para explicar su visión de las lenguas: una amalgama de colores, formas y texturas. El valenciano es una lengua unitaria y diversa, propia y compartida. “No podemos renunciar” a ella, porque refleja “nuestra manera de mirar, entender y definir la realidad”.
Serán cinco años marcados por tres desafíos. Primero, consolidar una normativa “útil y segura” para hablantes nativos y nuevos. Segundo, dar prestigio al valenciano para que ocupe “un espacio sólido y arraigado”. Tercero, adaptar los recursos de la AVL a la digitalización y a la inteligencia artificial. La lengua, advirtió, no ocupa un lugar por debajo de otra. La institución dispone del Diccionari Normatiu Valencià, las Gramàtiques Normatives Valencianes, el Nomenclàtor Toponímic Valencià, y el Corpus Informatitzat del Valencià, además del Portal Terminològic Valencià.
La ausencia de Vox fue el gesto político más elocuente de la mañana. La formación de Llanos Massó, presidenta de les Corts (el parlamento autonómico valenciano), fue la única con representación parlamentaria que no acudió al acto. Sí asistieron la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, el síndic de Compromís, Joan Baldoví, y representantes del Consell Jurídic Consultiu, la Sindicatura de Comptes y el Comité Econòmic i Social. Beatriu Cardona, portavoz de Intersindical, acudió con una camiseta verde: “Defensar l’escola pública”. Francés se convierte en la cuarta presidenta de la AVL, tras Ascensió Figueres, Ramón Ferrer y Verònica Cantó.
El Escenario Valenciano
El acto en el Saló de Corts dejó una lectura nítida: el pacto PP-Vox sostiene al Consell de Pérez Llorca, pero la política lingüística vuelve a marcar la línea de fricción entre los socios. Vox no solo boicoteó la toma de posesión: controla la presidencia de les Corts y condiciona los presupuestos de la AVL, mientras el PP intenta mantener un perfil institucional. La oposición, de momento, observa.
En clave nacional, el pulso valenciano no es un asunto aislado. La coalición PP-Vox en la Comunitat Valenciana es uno de los laboratorios que el Partido Popular mira con atención antes de futuros pactos autonómicos. La presencia de la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, recordó que Madrid sigue la evolución de las instituciones valencianas. Si el acuerdo de gobierno resiste, la AVL habrá quedado como rehén simbólico del reparto de fuerzas. Si naufraga, la lengua habrá sido el pretexto.
Ficha del Caso
- El caso: Toma de posesión de Maria Àngels Francés como presidenta de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, con el president Pérez Llorca reclamando consenso y Vox ausente del acto.
- Datos importantes: Francés es la cuarta presidenta de la AVL; mandato de cinco años; recorte presupuestario forzado por Vox y aceptado por el PP; elegida por el pleno en julio de 2026.
- Resumen: La lengua valenciana vuelve a tensionar el pacto PP-Vox, mientras el Consell intenta presentar la AVL como punto de encuentro institucional.
