El FC Barcelona ha convocado su Asamblea General Ordinaria para el sábado 19 de septiembre de 2026. El club someterá a votación unas cuentas con récord de ingresos, por encima de los 1.000 millones de euros, y pedirá más financiación para completar el Espai Barça.
La Asamblea se celebrará de forma telemática, con la Mesa constituida en el Auditori 1899. La primera convocatoria está fijada a las 9:30 horas y la segunda a las 10:00. La cita coincide con el Sevilla-Barça de las 21:00, pero esa coincidencia no altera el calendario institucional.
Las cuentas que se votarán: récord de ingresos y superávit ordinario
En el orden del día destaca la liquidación del ejercicio 2025-26, que supera por primera vez en la historia los 1.000 millones de euros de facturación. Fueron 994 millones en la temporada 2024-25. El presupuesto para 2026-27 rebasará los 1.100 millones, casi alcanzados ya en el cierre anterior, que superó los 1.075 ‘kilos’ presupuestados hace un año.
Las cifras exactas se harán públicas el lunes 7 de septiembre, cuando se cuelgue en la web del club la memoria auditada por Crowe Global. El comunicado posterior a la junta directiva ya avanzó superávit en la gestión ordinaria por tercera temporada consecutiva, cumpliendo el objetivo financiero pese a condicionantes operativos y de aforo.
El regreso al Spotify Camp Nou se produjo el 22 de noviembre con 45.401 localidades. El 15 de marzo se amplió a 62.652 butacas. El Barça-Madrid de Liga, disputado el 10 de mayo, marcó un tope histórico de recaudación: 16,2 millones de euros. El club destaca que se alcanzó prácticamente el presupuesto previsto, aunque el aforo de 60.000 espectadores no llegó hasta marzo por retrasos en licencias municipales.
BLM, la filial de ‘merchandising’, superó los 200 millones de euros en ventas. El aumento de patrocinadores también contribuyó a unas cuentas sin precedentes.
El récord de ingresos convive con una deuda estructural que empuja al club a buscar 605 millones adicionales para cerrar el círculo del Espai Barça.
Ampliación de crédito y bonos: la financiación que define el futuro del Espai Barça
El plato fuerte del orden del día será la ampliación de la línea de crédito para el Espai Barça por unos 500 millones de euros. Ese dinero se destinará a terminar el Spotify Camp Nou y levantar el Palau Blaugrana. También se votará la emisión de bonos Senior Secured Notes de 105 millones, anunciada el 17 de julio, para reforzar la tesorería y destinar recursos a fichajes.
Además, se ratificarán los contratos con Ohana Real Estate Development and Construction LLC, un proyecto inmobiliario de alto standing para explotar la marca Barça en Emiratos Árabes Unidos. También pasará por la Asamblea el acuerdo con Babylon Park Spain, una concesión de parques infantiles en el recinto del Spotify Camp Nou de más de cinco años de duración.
Los compromisarios confirmarán como directivos a Rafa Yuste, Josep Cubells, Alfons Castro, Josep Ignasi Macià, Àngel Riudalbas, Joan Solé y Sisco Pujol. Este grupo quedó al frente de la entidad el 9 de febrero, cuando Joan Laporta dimitió junto a otros nueve directivos para presentarse a las elecciones.

Qué supone este ajuste financiero para el Barça y para Cataluña
El FC Barcelona encadena tres temporadas con superávit ordinario, algo que no ocurría desde antes de la pandemia. La clave está en la explotación del estadio y en los contratos de patrocinio. Sin embargo, la deuda acumulada por el Espai Barça condiciona la tesorería a medio plazo.
La ampliación de crédito de 500 millones se suma a los bonos de 105 millones. Son 605 millones adicionales para un proyecto que ya ha superado los 2.000 millones de presupuesto, muy por encima de los 1.500 iniciales. El club necesita cerrar esta financiación para cumplir el calendario de obras y no volver a depender de prórrogas municipales.
En comparación con otras grandes instituciones deportivas europeas, el Barça ha optado por financiar su infraestructura con deuda a largo plazo en lugar de ampliaciones de capital. Es una fórmula que limita el riesgo patrimonial, pero eleva la carga financiera. El precedente catalán más cercano es el propio Espai Barça, que arrancó con un presupuesto de 1.500 millones y ya supera los 2.000 tras los ajustes. La Generalitat sigue de cerca el proyecto por su impacto urbanístico y turístico en el área metropolitana de Barcelona.
Lo que se vota el 19 de septiembre no es solo un trámite. Es la confirmación de que el club apuesta por mantener el control de su estadio y de sus derechos audiovisuales. La emisión de bonos compromete ingresos futuros, pero permite fichar ahora y competir en lo deportivo. La asamblea telemática facilitará el quórum, aunque reduce el debate cara a cara.
El 19 de septiembre los compromisarios tendrán la última palabra. Si aprueban la financiación, el club ganará aire. Si hay rechazo, el calendario del Camp Nou volverá a tensarse. Seguiremos de cerca la publicación de las cuentas el lunes 7 de septiembre.

