La turistificación del litoral amenaza a las aves limícolas en Galicia, según el congreso internacional de Santiago

El congreso internacional de Santiago, reunido hasta el lunes, advierte del impacto de la turistificación y del cambio de uso del suelo. En Terra Chá resiste la última pareja reproductora de mazarico real peninsular.

Santiago de Compostela reúne desde esta semana a especialistas internacionales en aves limícolas para analizar los retos de conservación de estas aves en la costa y en las zonas húmedas de Galicia.

El Grupo Internacional de Estudo de Aves Limícolas mantiene su encuentro hasta el lunes en Compostela. Sobre la mesa, dos presiones que suelen ir de la mano: la turistificación del litoral y el cambio de uso de los suelos.

Un congreso en Santiago para un corredor de aves en plena migración

Cada otoño, Galicia funciona como territorio de paso para miles de aves que cruzan de norte a sur. Los especialistas reunidos en Santiago sitúan el grueso de ese tránsito hasta mediados del otoño.

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La píllara das dunas, la arcea das fragas y el mazarico real son tres de las especies que se citan en el encuentro. Unas anidan en áreas costeras; otras, en humedales del interior.

Terra Chá y el último mazarico real peninsular

El dato más delicado lo aporta la comarca lucense de Terra Chá: allí sobrevive la última pareja reproductora de mazarico real de la península Ibérica. La especie, ligada a los prados húmedos y a los suelos poco alterados, sufre de forma directa cualquier cambio en los usos tradicionales.

Galicia no solo ve pasar a las aves limícolas: alberga la última prueba viva de una especie en la península Ibérica.

La turistificación del litoral no consiste solo en construir. También altera la quietud de las dunas, fragmenta los pasillos costeros y acelera la conversión de terrenos antes agrícolas en suelos urbanizables. El litoral gallego se juega mucho más que una postal.

Los trabajos del congreso se centran en identificar herramientas de conservación que combinen la protección de los hábitats con la actividad humana. No se trata de cerrar la costa, sino de decidir qué usos son compatibles y cuáles provocan daños difíciles de revertir.

El debate no es nuevo en Galicia. Durante años, los planes urbanísticos del litoral han convivido con la declaración de espacios protegidos, y en esa convivencia se han acumulado tensiones. La novedad del congreso de Santiago es que sitúa a las aves limícolas como indicadores de sostenibilidad: si desaparecen, el ecosistema ha cambiado antes de que lo notemos.

La franja entre la ría y el interior no es un espacio vacío. Los cultivos de secano, los pastos y las lagunas temporales ofrecen alimento y descanso a estas aves. Cuando el suelo cambia de uso, el efecto no se limita a la parcela afectada: se transmite a lo largo de toda la cadena migratoria.

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Por eso los ornitólogos miran a Galicia con atención. La comunidad no es solo un punto de paso; es también una reserva genética para especies que han ido perdiendo terreno en otros territorios ibéricos. Lo que se conserve aquí puede ayudar a recolonizar hábitats degradados en otras regiones.

El Laboratorio Gallego

Galicia ofrece en este ámbito un ángulo pertinente para el conjunto de España. La comunidad conserva humedales de interior y un litoral aún relativamente extenso, pero la presión turística avanza sobre los mismos suelos que sostienen a las aves. Lo que se decide en los ayuntamientos y en la Xunta de Galicia, el gobierno autonómico gallego, acaba marcando la diferencia entre un corredor viable y una sucesión de espacios fragmentados.

El congreso de Santiago añade una capa de legitimidad científica a un debate que suele quedar en el plano local. Para la política nacional, el caso gallego funciona como recordatorio: la biodiversidad no entiende de fronteras autonómicas, y las aves limícolas que pasan por Galicia conectan la comunidad con los humedales del resto de la península y de la Europa atlántica.

La proyección inmediata es la clausura del encuentro, el lunes, y la necesidad de traducir sus conclusiones en medidas de ordenación del territorio a lo largo del otoño. La incógnita está en si la protección eficaz de los hábitats se moverá con la misma rapidez que los proyectos turísticos.

Ficha del Caso

  • El caso: El congreso internacional de aves limícolas reunido en Santiago hasta el lunes advierte de que la turistificación del litoral y el cambio de uso del suelo amenazan a estas especies en Galicia.
  • Datos importantes: Miles de aves cruzan Galicia en otoño; la píllara das dunas, la arcea das fragas y el mazarico real están entre las especies citadas; la última pareja reproductora de mazarico real de la península Ibérica sobrevive en Terra Chá, Lugo.
  • Resumen: La presión urbanística y turística sobre la costa gallega pone en riesgo un corredor migratorio atlántico y convierte a Galicia en un termómetro de la conservación para el conjunto de España.