El Gobierno avisa de que no admitirá los idiomas de nuevos Estados sin el catalán, el euskera y el gallego

La advertencia llega tras la solicitud formal de agosto de 2023 y antes del Consejo de Asuntos Generales del 22 de septiembre. El Ejecutivo defiende que las tres lenguas cooficiales ya estaban reconocidas en la Constitución antes de la entrada de España en la UE.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Gobierno ha advertido a la UE de que no aceptará la entrada de nuevas lenguas oficiales de futuros Estados miembro si antes no se aprueba la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego.
  • ¿Quién está detrás? El Ministerio de Asuntos Exteriores, con José Manuel Albares al frente, ha trasladado la posición a través de fuentes oficiales ante el Consejo de Asuntos Generales del 22 de septiembre.
  • ¿Qué impacto tiene? La exigencia refuerza el compromiso del Gobierno con los socios independentistas y sitúa la reforma lingüística como condición previa en el proceso de ampliación europea.

El Gobierno ha decidido elevar el tono en el pulso para conseguir que el catalán, el euskera y el gallego sean lenguas oficiales de la Unión Europea. La advertencia es directa: no aceptará que la ampliación incorpore nuevos idiomas si antes no se resuelve la petición española.

La advertencia cambia el tablero antes del Consejo del 22 de septiembre

Según confirmaron este viernes desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, ‘no es posible para España aceptar nuevas lenguas oficiales si antes no se ha aprobado la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego’. La petición formal se remonta a agosto de 2023, fruto del acuerdo entre el PSOE y Junts para la investidura.

A esa declaración se suma la solicitud de incluir la cuestión de las lenguas oficiales y la ampliación como punto varios en el próximo Consejo de Asuntos Generales. La cita está fijada para el 22 de septiembre y, pese a que no se espera un debate de fondo, será la primera vez desde julio de 2025 que el expediente vuelva a la mesa de los Veintisiete.

Publicidad

La posición española choca con la unanimidad exigida para modificar el régimen lingüístico comunitario. En julio de 2025, una decena de socios, con Alemania a la cabeza, frenó la propuesta. El pasado mayo, tras una reunión entre Albares y su homóloga alemana, Berlín reiteró sus dudas.

Alemania no es un enemigo de la diversidad lingüística, pero teme que la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego abra la puerta a otras lenguas minoritarias. El Ejecutivo replica con un argumento jurídico: las tres lenguas ya estaban reconocidas en la Constitución antes de la adhesión española a la entonces CEE, se usan en el Congreso y en el Senado, y España tradujo hace años los tratados.

El Gobierno no quiere que la ampliación de la UE sirva para congelar, otra vez, el reconocimiento de las lenguas que ya hablan millones de ciudadanos españoles.

Los costes tampoco ayudan. La Comisión Europea calcula que la plena oficialidad tendría un sobrecoste de unos 132 millones de euros anuales, según la experiencia del gaélico. Para despejar resistencias, España propuso en la primavera de 2025 una implantación parcial a partir de 2027, limitada a los reglamentos del Consejo y del Parlamento Europeo, apenas un 3% del total de actos jurídicos de la anterior legislatura.

La unanimidad, el coste y el precedente: los tres frentes del expediente

catalán euskera gallego UE

En Moncloa asumen que la unanimidad sigue sin estar garantizada. La última vez que el expediente se debatió, en julio de 2025, una decena de socios encabezados por Alemania mostró reticencias. Aunque el ministro José Manuel Albares ha insistido en que es solo cuestión de tiempo, ninguna capital ha confirmado un giro oficial.

El Ejecutivo mantiene un argumentario cerrado: no se trata de una cesión al independentismo, sino de reconocer una realidad constitucional. En Ferraz recuerdan que la defensa de las lenguas cooficiales forma parte del acuerdo de investidura y que diluirla debilitaría la mayoría parlamentaria.

La oposición del Partido Popular ha cargado contra la advertencia al considerarla un chantaje a la UE. Sin embargo, en el PSOE replican que la ampliación no puede avanzar sin resolver las asignaturas pendientes del proyecto europeo, y que el plurilingüismo refuerza la unión en la diversidad.

Publicidad

El Eje del Poder Socialista

El aviso de Exteriores tiene una lectura estratégica que va mucho más allá de la lingüística. Para Moncloa, mantener firme la reivindicación del catalán, el euskera y el gallego es blindar el pacto con Junts y con otros socios plurinacionales. Es, también, una señal de coherencia europea: la ampliación no puede servir de excusa para postergar compromisos ya reconocidos por la Constitución de 1978, anterior a la adhesión española de 1986.

El precedente del gaélico irlandés, incorporado como lengua de trabajo con un régimen parcial y costes asumidos por Irlanda, respalda la tesis española. El Gobierno propone una implementación gradual desde 2027, limitada al 3% de los actos jurídicos, para despejar el temor a un efecto dominó sobre otras lenguas minoritarias. En el PSOE creen que la propuesta es técnicamente sólida; el obstáculo es político, no administrativo.

En esta redacción entendemos que la apuesta del Gobierno tiene sentido de Estado. Las lenguas cooficiales no son una bandera partidista: se utilizan en el Congreso y en el Senado, están traducidas en los tratados y forman parte del patrimonio cultural europeo. La exigencia de no admitir nuevas lenguas sin antes resolver la cuestión española sitúa a España en una posición de fuerza negociadora, aunque también incrementa la presión sobre un Consejo de Asuntos Generales que no ha mostrado urgencia.

El riesgo inmediato es el bloqueo. Si Alemania y otros socios mantienen sus reservas, el expediente puede volver a dormir el sueño de los justos. El próximo hito es el 22 de septiembre, y la expectativa de un simple ‘punto varios’ no garantiza avances. La próxima ventana crítica será, previsiblemente, la negociación presupuestaria de la ampliación.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Defensa del plurilingüismo constitucional y blindaje del acuerdo de investidura frente a la ampliación.
  • Protagonista: José Manuel Albares (ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación).
  • Próximo hito: Consejo de Asuntos Generales de la UE del 22 de septiembre.