La crisis de Ceuta congela el decreto de vivienda y deja en el aire la prórroga de alquileres que reclama Sumar

El Gobierno admite que la crisis migratoria ha absorbido el inicio del curso y mantiene el objetivo de aprobar el paquete en septiembre. Podemos y Junts no se mueven: rechazan el borrador por motivos opuestos, mientras Sumar asume la reforma del suelo.

La crisis de Ceuta ha congelado el decreto de vivienda que reactiva la prórroga de los alquileres por dos años, y deja en el aire la agenda social con la que Sumar quería abrir el curso político.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El paquete de vivienda sigue bloqueado; el Gobierno lo aplazó de julio a septiembre y la crisis migratoria de Ceuta ha absorbido la negociación.
  • ¿Quién interviene? PSOE, Sumar, Podemos y Junts. Podemos rechaza la reforma de la ley del suelo; Junts exige medidas antiokupación y deducciones.
  • ¿Qué importa? La prórroga de alquileres y el relato social del inicio de curso quedan condicionados a un acuerdo que hoy no existe.

El bloqueo del decreto: de julio a septiembre sin acuerdo

Lo previsto inicialmente era aprobar el paquete durante el mes de julio. La imposibilidad de satisfacer a la vez a los socios de izquierdas y de derechas del Gobierno obligó a aplazarlo hasta después del verano. Agosto no sirvió para acercar posiciones. Ahora, la crisis migratoria de Ceuta ha monopolizado los esfuerzos del Ejecutivo: más de 70.000 entradas irregulares y varios miles de personas hacinadas más de un mes después del colapso. Fuentes de la Moncloa explican que sus planes pasaban por iniciar el curso con varios anuncios sociales, entre ellos el pacto del decreto. Ese guion ha saltado por los aires.

Ione Belarra fue muy crítica esta semana. La secretaria general de Podemos aseguró que el Ejecutivo no ha llamado desde finales de julio para retomar la negociación del decreto. «El Gobierno se ha ido de vacaciones en el peor momento posible», espetó. También lamentó que se escape «totalmente a su comprensión» la parálisis. Belarra insistió en su negativa a apoyar el texto si incluye «una reforma de la ley del suelo» acompañada de «medidas cosméticas» en materia de vivienda.

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Junts, por el contrario, lleva desde finales de julio sin pronunciarse sobre el avance de las conversaciones. Fuentes gubernamentales no creen que quieran romper. Interpretan algunos de sus últimos movimientos como un intento de elevar el precio de sus apoyos. Es el caso de la proposición de ley registrada la semana pasada por los independentistas para recuperar la delegación de competencias sobre inmigración a Catalunya. Pedro Sánchez criticó que ese texto excede lo acordado; Míriam Nogueras le acusó de «no haberse leído la ley» o de «volver a mentir».

Dos rechazos opuestos: la reforma del suelo y el discurso antiokupación

prórroga alquileres

El rechazo de Junts tiene una lógica propia. En julio, los independentistas consideraron que el borrador «mantiene las medidas que perpetúan las okupaciones y no protegen ni al inquilino ni al pequeño propietario». Exigen exenciones fiscales para todos los inquilinos, deducciones para pequeños propietarios hipotecados, desahucios exprés y desgravación de cuentas de ahorro para vivienda.

El de Podemos es otro registro. Los morados no apoyarán ningún decreto que modifique la ley del suelo. A su juicio, las modificaciones abren «una autopista a los pelotazos urbanísticos», legalizan «muchísimos proyectos ilegales» y facilitan «más especulación». El borrador toca dos artículos clave: el 55, para que un plan urbanístico solo pueda anularse por defectos especialmente graves, y el 47, para limitar la impugnación a los cuatro años posteriores a la aprobación y solo por defectos materiales.

La reforma del suelo que acepta Sumar coloca a la formación en la posición más incómoda del tablero: cede ante el PSOE y se aleja de Podemos.

La Dinámica de Coalición

Dentro de Sumar la lectura es compleja. La formación ha rechazado la reforma de la ley del suelo en los últimos años, pero en esta ocasión la había aceptado para no tumbar el decreto de vivienda. Ese giro no es gratuito: la aceptación de la reforma del suelo es el peaje que Sumar paga por la prórroga de alquileres. Coloca al socio de gobierno en una posición delicada frente a Podemos y, sobre todo, frente a los sectores de su propio espacio que ven en la reforma un gesto incompatible con la agenda de vivienda que la coalición defiende.

La dimensión de coalición con el PSOE es aún más ajustada. El Ejecutivo necesita los votos para convalidar el decreto y hoy no los tiene. Podemos y Junts exigen cosas incompatibles entre sí; satisfacer a ambos a la vez parece un imposible aritmético. Sin los votos de Junts y Podemos no salen las cuentas. El PSOE, además, no quiere renunciar a la reforma del suelo, y Podemos ha convertido esa reforma en su línea roja. Ahí está el nudo.

La proyección inmediata es un septiembre consumido entre la crisis de Ceuta y un decreto sin calendario de votación. A cierre de esta edición, no hay fecha oficial para reanudar la negociación. La prórroga de alquileres, una de las medidas más esperadas por los votantes de izquierda, queda en el aire. La agenda social de Sumar pierde el primer asalto del curso. El Ejecutivo insiste en que no ha tirado la toalla, pero sobre el papel la parálisis es idéntica a la de julio.

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Ficha del Caso

  • El caso: El decreto que reactiva la prórroga de alquileres por dos años sigue bloqueado desde julio. La crisis migratoria de Ceuta ha retrasado la negociación y la agenda social con la que Sumar quería abrir el curso.
  • Datos importantes: más de 70.000 entradas irregulares en Ceuta; prórroga de alquileres por dos años; modificación de los artículos 55 y 47 de la ley del suelo; impugnación urbanística limitada a cuatro años.
  • Resumen: El PSOE necesita sumar a Podemos y Junts, pero ambos rechazan el texto por razones opuestas. Sin acuerdo, la prórroga de alquileres queda en el aire y Sumar pierde su primer cartucho del curso político.