Trump amenaza con un ataque a Irán: Pickaxe Mountain, el complejo nuclear en el punto de mira

El presidente asegura que Washington vigila el complejo fortificado y que responderá si detecta actividad nuclear. La tensión en Ormuz amenaza con encarecer el crudo para España.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha advertido este viernes de que Estados Unidos podría atacar «muy pronto» el complejo nuclear de Pickaxe Mountain, en Irán.
  • ¿Quién está detrás? La amenaza sale de la Casa Blanca; el Pentágono no la ha confirmado formalmente.
  • ¿Qué impacto tiene? La tensión en el Estrecho de Ormuz puede encarecer el crudo y golpear a España, importador neto de petróleo.

Donald Trump ha advertido este viernes de que Estados Unidos podría atacar «muy pronto» el complejo nuclear iraní de Pickaxe Mountain. La advertencia, difundida por Breitbart, no está confirmada por el Pentágono.

«Podemos golpear Pickaxe muy pronto», declaró Trump ante los periodistas en la Casa Blanca. El presidente aseguró que la vigilancia estadounidense incluye cámaras sobre las tres instalaciones nucleares iraníes atacadas el año pasado y también sobre el complejo. «Sabemos quién entra y quién sale», afirmó. Su conclusión fue rotunda: «Irán no tendrá un arma nuclear. Les hemos impedido tener una».

La amenaza sobre Pickaxe Mountain y la inteligencia que la sostiene

El complejo fortificado de Pickaxe Mountain, situado junto al devastado complejo de Natanz, alberga dos túneles profundos bajo la montaña de Kolang Gaz La. Algunos analistas creen que partes del recinto están enterradas a mayor profundidad que Fordow, considerada durante años la instalación iraní más difícil de destruir. Los servicios de inteligencia israelíes estiman que el otoño pasado Irán trasladó miles de centrifugadoras avanzadas a ese enclave. Ese material permitiría reconstruir la capacidad de enriquecimiento destruida.

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Trump ya avisó en julio de que atacaría esa zona «probablemente muy pronto» y amplió la amenaza a «cualquier lugar donde estén pensando en armas nucleares». La referencia es la Operation Midnight Hammer, el gran bombardeo estadounidense que en junio de 2025 destruyó las tres principales instalaciones nucleares iraníes. Siete bombarderos furtivos B-2 Spirit lanzaron catorce bombas penetradoras GBU-57 de 30.000 libras (Massive Ordnance Penetrator) contra Fordow y Natanz, mientras un submarino disparó más de dos docenas de misiles Tomahawk contra Isfahan.

Esta semana, Washington ha vuelto a golpear sistemas de radar y misiles recién instalados por Irán en el Estrecho de Ormuz. El objetivo declarado es mantener abierta la vía marítima por la que circula una quinta parte del crudo mundial. «Han vuelto a traer radares porque los destruimos una vez. Ahora los hemos destruido dos veces», dijo Trump. El objetivo declarado es mantener abierta la vía marítima por la que circula una quinta parte del crudo mundial.

Trump no está improvisando: aplica la doctrina de golpear antes de permitir que Irán reconstruya su capacidad nuclear.

El petróleo, Ormuz y el impacto para España

Para España, el efecto más inmediato de una escalada sería el encarecimiento del petróleo. Cada repunte de la prima de riesgo en el Estrecho de Ormuz se traduce en precios más altos en surtidores y en la factura energética de las empresas. Repsol, uno de los principales operadores energéticos con presencia internacional, es especialmente sensible a la volatilidad del Brent. Una interrupción prolongada del tráfico por Ormuz elevaría los costes logísticos del comercio global y presionaría la inflación europea.

La Lógica de Washington

La amenaza contra Pickaxe Mountain no es un arrebato retórico. Responde a un cálculo de seguridad nacional que Washington ha sostenido durante décadas: impedir que Irán adquiera una capacidad nuclear militar. La administración Trump entiende que el régimen iraní intentó reconstruir su programa bajo tierra, lejos de la mirada de los inspectores. De ahí la insistencia en la vigilancia constante y en el derecho a golpear primero.

El precedente histórico es claro. En 1988, durante la guerra de petroleros en el Golfo, la Armada estadounidense ejecutó la Operación Praying Mantis, una serie de ataques quirúrgicos contra plataformas navales iraníes para mantener abierta la navegación. Ahora, la lógica es la misma: negar a Teherán la capacidad de amenazar el tráfico marítimo y, al mismo tiempo, impedir la reconstrucción de su programa nuclear. La novedad es la combinación de inteligencia penetrante, vigilancia espacial y armamento antibúnker.

La lectura de la Casa Blanca es que la campaña ya ha logrado lo esencial: «no habrá arma nuclear». El vicepresidente JD Vance fijó esta semana las dos prioridades: evitar el arma nuclear y mantener el flujo comercial por Ormuz. Trump no pone plazos y describe la situación como un «conflicto militar intermitente». La próxima prueba será la reacción de Teherán y, sobre todo, si los servicios de inteligencia detectan movimiento real dentro de Pickaxe Mountain.

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Ficha del Caso

  • El caso: Donald Trump amenaza con atacar el complejo nuclear fortificado de Pickaxe Mountain para impedir que Irán reconstruya su programa, tras los bombardeos de 2025.
  • Datos clave: Pickaxe Mountain está cerca de Natanz; la operación Midnight Hammer destruyó Fordow, Natanz e Isfahan con bombas GBU-57 de 30.000 libras; esta semana Washington volvió a atacar radares en Ormuz.
  • Para España: El riesgo de una escalada en el Estrecho de Ormuz encarece el crudo y presiona la inflación, con efectos en la factura energética de hogares y empresas españolas.