El Tesoro de Trump: el bloqueo de EE.UU. a Irán lo deja en la ‘mandíbula de la muerte’ con dos meses de combustible

El secretario del Tesoro habla de 'mandíbula de la muerte' y la Casa Blanca escolta el crudo del resto del mundo. La factura energética española queda expuesta a un estrecho de Ormuz cada vez más militarizado.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Departamento del Tesoro asegura que a Irán le quedan dos meses de combustible y que ningún cargamento de crudo iraní ha cruzado el estrecho de Ormuz hacia China desde que Washington restableció el bloqueo.
  • ¿Quién está detrás? Scott Bessent, secretario del Tesoro, con la Operación Economic Outcast; la Armada estadounidense y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
  • ¿Qué impacto tiene? Presión al alza sobre el precio del crudo que importa España, en un contexto de mercados ya tensos por la logística del estrecho de Ormuz.

Scott Bessent ha puesto cifras al bloqueo: a Irán le quedan dos meses de combustible.

Un bloqueo naval y una ofensiva financiera sin precedentes

La economía iraní está, en palabras del propio Bessent, en la ‘mandíbula de la muerte’. Según el Departamento del Tesoro, ningún cargamento de crudo iraní ha conseguido cruzar el estrecho de Ormuz con destino a China desde que Washington restableció el bloqueo. Teherán reconoce, a través de fuentes internas citadas por Reuters, que la gasolina escasea pese a sentarse sobre una de las mayores reservas de petróleo del planeta.

El dato de los dos meses de combustible no lo ha lanzado Washington, sino el propio régimen iraní. Tres altos funcionarios iraníes admitieron a Reuters que las sanciones y el bloqueo limitan la importación de bienes críticos, el acceso a divisas y la financiación de las redes usadas para evadir restricciones. Uno de ellos concretó que al país le quedan unos dos meses de gasolina.

Publicidad

Qué cambia para España: presión sobre el crudo y los mercados

La asfixia es doble. Por mar, el comandante del CENTCOM (el mando central de las fuerzas armadas de EE.UU.), el general Brad Cooper, anunció el jueves que las fuerzas estadounidenses han limpiado de minas iraníes las rutas comerciales del estrecho de Ormuz y han escoltado a casi 1.500 buques con unos 750 millones de barriles de crudo. En paralelo, la Operation Economic Outcast, lanzada por Bessent a finales de agosto por orden de Donald Trump, busca cortar los canales financieros que Irán utiliza para seguir vendiendo petróleo.

Los números que Bessent redujo a dos cifras lo resumen: 130 millones de barriles escoltados por Washington en 14 días frente a cero barriles exportados por Irán. Eso ya se nota en en los mercados de futuros del crudo. Las sanciones se ampliaron el viernes contra un banco turco, Golden Global Bank, acusado de dar acceso bancario internacional a Irán y mover ingresos petroleros hacia Turquía.

El bloqueo no es una medida temporal: es una campaña de asfixia económica diseñada para cortar todos los ingresos que sostienen al régimen iraní.

La Lógica de Washington

La lectura desde Washington es directa: privar a Irán de los ingresos del petróleo y luego cerrar los canales financieros que Teherán podría usar para sobrevivir sin ellos. No es una sanción clásica. Es una campaña de estrangulamiento. Bessent presentó la operación a finales de agosto como una ‘asfixia económica del régimen’. El precedente no es nuevo: ya lo intentó Ronald Reagan con los aranceles al acero en 1984 y Richard Nixon con el cierre del patrón oro en 1971, medidas unilaterales para forzar un cambio de comportamiento sin pasar por el Congreso.

El coste para Irán ya lo admiten sus propios dirigentes. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reconoció el viernes que las importaciones y exportaciones han caído entre un 25% y un 35%, y que la gasolina ya no entra. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, fue más allá: la fuerza militar no salvará al régimen si la población pasa hambre y la economía deja de funcionar. La presión, dicen en Washington, está funcionando.

Para España, el canal de transmisión es el precio del crudo. El estrecho de Ormuz mueve una quinta parte del consumo mundial de petróleo, y cualquier disrupción sostenida se traduce en los mercados. España importa la mayor parte del crudo que refina, y un encarecimiento prolongado encarece la gasolina, el transporte y, en último término, la inflación. A diferencia de 2019, la administración estadounidense no está pidiendo a Europa que deje de comprar petróleo iraní: está bloqueando físicamente su salida, mientras escolta el crudo del resto del mundo.

La próxima ventana clave está en la visita de Xi Jinping a la Casa Blanca a finales de este mes. Washington quiere que Pekín no reabra el grifo que históricamente ha absorbido la mayor parte del crudo iraní. JD Vance ya dijo el jueves que China está ‘dispuesta a cooperar’, aunque sin cumplir todas las peticiones. De ahí que el precio del crudo que paga España dependa también de esa conversación.

Publicidad

Ficha del Caso

  • El caso: El Departamento del Tesoro estadounidense intensifica una campaña de bloqueo naval y financiero contra Irán, con la Operación Economic Outcast, para cortar sus exportaciones de crudo y asfixiar su economía.
  • Datos clave: A Irán le quedan dos meses de gasolina; el rial supera los 2,2 millones por dólar; la inflación ronda el 70%; 130 millones de barriles escoltados por Washington en 14 días frente a cero exportados por Irán.
  • Para España: La presión alcista sobre el crudo importado puede encarecer la gasolina y el transporte, y añadir inflación en un contexto de mercados ya tensos por la logística del estrecho de Ormuz.