Felipe VI preside la apertura del año judicial en plena tensión con Moncloa por Ceuta

El discurso en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo se interpreta como una reivindicación del Estado de Derecho en una semana cargada de citas judiciales. La futura visita a Ceuta y Melilla añade una lectura política poco habitual al acto.

Felipe VI preside la apertura del año judicial con un discurso que la prensa lee como mensaje institucional.

El acto, previsto para el próximo jueves, mantiene la tradición de celebrarse en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo. Acuden las autoridades del Estado, miembros del Gobierno y la alta magistratura, con un protocolo que subraya la separación de poderes.

La atención se centra en las intervenciones de la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, y de la presidenta del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló. De ambas se espera un mensaje sobre el momento institucional; de la segunda, quizá una reivindicación más explícita.

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El acto llega marcado por el cruce de cartas entre Perelló y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El ministro se quejó esta semana al CGPJ de que la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón prohibiera a la policía que investiga la crisis migratoria en Ceuta facilitar información a sus superiores. Perelló pidió ‘máximo respeto’ a las decisiones de la magistrada.

La réplica de la presidenta no se limitó al caso concreto: reivindicó la independencia del órgano de gobierno de los jueces. Ese pulso llega al Salón de Plenos en un momento en que el Gobierno ha cuestionado abiertamente algunas investigaciones judiciales.

Es previsible que Perelló aluda a la independencia judicial, no solo por esa cuestión, sino por las críticas de miembros del Ejecutivo a las causas del PSOE y del entorno de Pedro Sánchez. La causa de Begoña Gómez, pendiente de juicio oral, y la condena a un hermano del presidente a nueve años de inhabilitación alimentan esas lecturas.

La semana judicial arranca además con declaraciones relevantes en los asuntos del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y del denominado caso Leire. Esos ecos estarán presentes en los corrillos del cóctel posterior, un espacio informal donde la política y la magistratura miden sus fuerzas.

El discurso de apertura del año judicial se transforma en un termómetro institucional cuando el Ejecutivo y los jueces se observan con desconfianza.

La lectura del mensaje: de la defensa del Estado de Derecho a Ceuta

La presencia de Felipe VI adquiere un matiz adicional después de que Pedro Sánchez anunciara que el monarca visitará Ceuta y Melilla ‘en las próximas semanas’. El presidente subrayó que él ha sido el primer presidente en ejercicio en acudir a ambas ciudades, mientras que el jefe del Estado, proclamado en 2014, no lo ha hecho todavía, ni con gobiernos del PP ni con los suyos.

Ese contraste introduce una fricción institucional poco disimulada. La apertura del año judicial se convierte así en un espacio donde el mensaje del Rey y la postura del Gobierno se observan en clave de equilibrio de poderes. La elección de las palabras de Perelló, más que la de la fiscal general, marcará la temperatura real del acto.

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Análisis: equilibrio de la Corona y riesgo de desgaste institucional

Me parece inevitable leer el discurso de apertura en clave de advertencia moderada. No se trata de un enfrentamiento abierto: la monarquía parlamentaria se mueve en el plano simbólico. Sin embargo, el simple hecho de que la fecha coincida con la polémica de Ceuta y con investigaciones judiciales sensibles para el Ejecutivo obliga a medir cada adjetivo.

El protocolo no es neutro. Que el jefe del Estado ocupe la presidencia del acto envía un mensaje de respaldo al Poder Judicial sin necesidad de pronunciarse. Es la forma que tiene la Corona de ser audible sin ser partidaria, un equilibrio que exige contener cualquier gesto susceptible de ser leído en clave electoral.

El riesgo es evidente: si la respuesta de Moncloa se interpreta como una desautorización o como un contraste calculado con la figura del Rey, la escenografía del acto puede volverse en contra de ambos. Zarzuela lo sabe. Por eso la preparación del mensaje habrá sido minuciosa. El próximo hito concreto será la anunciada visita a Ceuta y Melilla, aún sin fecha confirmada oficialmente. El equilibrio, de momento, se ha mantenido, pero la acumulación de gestos puede costarle legitimidad pública.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: La apertura del año judicial reúne al Rey, al Gobierno y a la cúpula judicial en el Tribunal Supremo en un momento de tensión por Ceuta y por causas que afectan al entorno del presidente.
  • El detalle de protocolo: El discurso de la presidenta del CGPJ se perfila como el eje, con la independencia judicial como mensaje esperado tras el cruce de cartas con Marlaska y las críticas gubernamentales a los jueces.
  • Próximos pasos: La visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla, anunciada por Sánchez, está pendiente de fecha; la Casa del Rey no la ha confirmado aún.