Barclays afronta una queja formal por su financiación a la central de carbón de Rampal, que amenaza los Sundarbans

La reclamación, presentada ante la Oficina de Conducta Empresarial Responsable del Reino Unido, alega que el banco incumplió las directrices de la OCDE para multinacionales. La central de carbón de Rampal está situada junto a los Sundarbans, el mayor bosque de manglar del mundo y

Barclays afronta una queja formal ante el regulador británico por su financiación de la central de carbón de Rampal, una instalación que amenaza el mayor bosque de manglar del planeta y a la población que depende de él.

La queja contra Barclays: una térmica de carbón junto al mayor manglar del planeta

Tres demandantes de la región han presentado el caso contra la entidad británica ante la Office for Responsible Business Conduct, el organismo del Gobierno del Reino Unido que supervisa la conducta empresarial responsable. La reclamación alega que el banco vulneró las directrices de la OCDE al apoyar financieramente a empresas implicadas en el proyecto Maitree super thermal power, conocido como central de Rampal.

La central está situada junto a los Sundarbans, el bosque de manglar más grande del mundo, que comparten Bangladesh y la India y que está declarado Patrimonio de la Humanidad. Los denunciantes sostienen que la contaminación y los riesgos climáticos de la térmica ponen en peligro un ecosistema del que dependen millones de personas.

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El foco no es solo la contaminación local. La queja también subraya el riesgo climático: financiar una nueva central de carbón choca de lleno con los compromisos de descarbonización y con la narrativa de banca responsable que la entidad defiende en sus informes de sostenibilidad.

Directrices OCDE y la letra pequeña de la banca responsable

La pieza clave del expediente son las directrices de la OCDE para multinacionales. No son un código penal, pero obligan a las empresas adheridas a evaluar los impactos ambientales y sociales de sus relaciones de negocio. Esa obligación, a juicio de los reclamantes, se extiende a la banca cuando da apoyo financiero a un proyecto con riesgos conocidos.

La central de Rampal no es un activo menor: es un proyecto de carbón de gran escala asociado a emisiones intensivas. Las denuncias lo señalan como un ejemplo del desajuste entre la etiqueta ESG de la banca internacional y las decisiones de financiación que todavía sostienen la generación fósil.

El regulador británico no puede detener la central, pero sí puede obligar a la banca a explicar por qué sigue financiando carbón junto a un Patrimonio de la Humanidad.

La Office for Responsible Business Conduct tendrá que decidir si la queja prospera y si abre una investigación formal. Aunque sus conclusiones no son vinculantes como una multa, el daño reputacional y el precedente para el sector financiero son el verdadero campo de batalla.

central Rampal carbón

El precedente que puede cambiar la financiación del carbón en Asia

Este caso llega en un momento en que los inversores institucionales miran con lupa la exposición al carbón. No es solo una cuestión activista: es una variable financiera. Un activo ligado a un humedal patrimonial y a una central de carbón en pleno proceso de transición energética puede convertirse en un activo varado con coste reputacional.

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El efecto dominó de la queja es claro. Si el regulador británico considera que Barclays incumplió las directrices, otras entidades financieras revisarán sus exclusiones al carbón y su due diligence en proyectos de Asia. La banca responsable deja de ser una etiqueta y empieza a medirse por los proyectos concretos que se rechazan.

La denuncia contra Barclays no es un caso aislado. En los últimos años, la presión de la sociedad civil y de los fondos de inversión responsable ha obligado a la banca europea a endurecer sus políticas de exclusión del carbón. Lo que distingue a este expediente es que se apoya en un mecanismo oficial, no en una campaña de boicot.

Para las empresas que operan en proyectos de energía en mercados emergentes, el mensaje es directo: el escrutinio ESG ya no se limita a las métricas que una entidad publica. Ahora entra en la letra pequeña de cada operación financiera y en los riesgos sobre ecosistemas protegidos.

La banca británica, con Barclays a la cabeza, ha prometido reducir su exposición al carbón. Pero la queja de Rampal recuerda que los compromisos no son suficientes si el mandato de financiación sigue sirviendo a proyectos emisores en el presente.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: La queja busca que la banca británica rinda cuentas por financiar una térmica de carbón junto al mayor manglar del mundo, hogar de millones de personas.
  • Modelo que cambia: El modelo de banca responsable puramente declarativo se enfrenta a un examen oficial que exige coherencia entre la narrativa ESG y la financiación concreta.
  • Para las próximas generaciones: Proteger los Sundarbans del riesgo climático y de la contaminación preserva un ecosistema que amortigua los efectos del cambio climático y sostiene economías locales.