4Cómo saber de antemano si tu coche va a suspender la prueba
Que la ITV ya no consista solo en mirar neumáticos, luces y frenos tiene una consecuencia práctica: buena parte de lo que decide si tu coche aprueba está almacenado en sus centralitas y se puede consultar antes de acudir a la estación. Desde la implantación de la lectura obligatoria del puerto OBD, las pruebas de emisiones y la conexión electrónica se han convertido en la primera causa de rechazo: en la Comunidad de Madrid, sobre casi 2,4 millones de inspecciones en 2024, concentran el 28,6% de los defectos graves o muy graves, por delante del alumbrado. La manera de anticiparse es concreta: comprueba si queda algún testigo encendido en el cuadro (motor, airbag, ABS o ESP) y conecta un escáner OBD-II, incluso un lector básico por Bluetooth, para leer los códigos de error activos y los que siguen guardados en memoria aunque no hayas notado nada raro al conducir.
Hay dos detalles que explican la mayoría de los sustos. El primero, que borrar los fallos minutos antes de la cita no sirve de nada: si la avería no se ha reparado de verdad, los códigos seguirán ahí y las estaciones pueden detectar reseteos recientes. El segundo, que tras limpiar errores algunos monitores de emisiones necesitan un ciclo de conducción de unos 50 a 100 kilómetros para completarse, y presentarse con ellos sin cerrar también puede acarrear un resultado desfavorable. Los fallos más frecuentes están en el sistema anticontaminación (sensor de presión diferencial del FAP, válvula EGR, sonda lambda), a los que se suman cámaras y radares ADAS descalibrados tras un cambio de parabrisas o un golpe. Muchos talleres ofrecen una revisión electrónica previa por menos de 30 euros.

