EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Scott Bessent, secretario del Tesoro, defendió este martes ante la comisión de Servicios Financieros de la Cámara que las tecnológicas pueden parar la inteligencia artificial ‘cuando quieran’.
- ¿Quién está detrás? La Administración Trump, con el respaldo del speaker Mike Johnson a la autorregulación del sector.
- ¿Qué impacto tiene? El debate sobre la responsabilidad civil de los creadores de IA se cruza con el reglamento europeo que España debe aplicar.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió este martes en el Congreso que las tecnológicas pueden parar ‘cuando quieran’.
Bessent ante la comisión: ‘pueden parar cuando quieran’
La comparecencia se produjo en la comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes. Los legisladores llevaban preguntas sobre inflación, la guerra en Irán y, sobre todo, la regulación de la inteligencia artificial (IA). Bessent transmitió calma.
Bessent recordó que la Administración Trump ‘ha estado a la vanguardia del examen’ de los modelos. Según su relato, ese trabajo comenzó hace más de cinco o seis meses, antes de la última ola de alarmas del sector.
Su receta de seguridad tiene un destinatario claro: las propias empresas. La mejor manera de garantizar la seguridad es que los creadores respondan por lo que construyen, generan y lanzan a la economía, al pueblo americano y a la población mundial’, afirmó.
El sector de la IA sube el tono: Amodei, Altman, Musk y una dimisión
Las palabras del secretario llegan en pleno debate interno. Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, publicó un ensayo —’Pace the Frontier’— en el que reclama desacelerar el avance de la IA. Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de xAI, respaldaron públicamente su planteamiento.
La dimisión del investigador Jacob Coxen —que había trabajado en OpenAI y Anthropic— elevó aún más la presión: en X acusó a ambas compañías de ‘apostar con nuestras vidas’. El speaker de la Cámara, Mike Johnson, anunció una reunión con Donald Trump y los laboratorios de IA a finales de septiembre. Su posición: ‘Pueden autovigilarse. Pueden autorregularse’.
El Congreso pregunta, la Casa Blanca responde: la seguridad de la IA se juega en la responsabilidad civil de quienes la construyen.
La Lógica de Washington
Hay una lógica reconocible detrás de las palabras de Bessent. Washington no quiere un permiso previo para lanzar modelos de inteligencia artificial; prefiere castigar después al creador si el producto causa daños. Esa doctrina conecta con la tradición estadounidense de la red: Section 230 (la norma de 1996 que protege a las plataformas de internet de la responsabilidad por contenidos de terceros) consagró la autorregulación como moneda de cambio para no frenar la innovación.
La apuesta actual es más matizada. La Casa Blanca no propone blindar a los desarrolladores, sino hacerlos responsables de lo que construyen. Donald Trump ya había quitado hierro a las advertencias, calificándolas de de ‘engaño’. El sector, sin embargo, pide reglas públicas por su cuenta. Eso obliga al Congreso a moverse con cuidado: no quiere aparecer como el que asfixia a la nueva gran industria americana.
Para España, el debate llega cuando la Unión Europea ya ha aprobado su reglamento de inteligencia artificial y Madrid prepara su aplicación. La incógnita no es si Washington regulará, sino cuándo y con qué intensidad. Una supervisión laxa puede ensanchar la distancia competitiva con las tecnológicas europeas; una responsabilidad civil agresiva alteraría los contratos y modelos de riesgo de las empresas españolas que dependen de OpenAI, Anthropic o xAI.
La próxima ventana no es una votación, sino la reunión que Mike Johnson ha convocado con Trump y los líderes de los laboratorios antes de que acabe septiembre. Ahí se comprobará si el Congreso convierte la autorregulación defendida por el speaker en una posición legislativa o si, como ha insinuado el propio Bessent, el freno queda en manos de las empresas.
Ficha del Caso
- El caso: El secretario del Tesoro defiende ante el Congreso la autorregulación de la IA, con responsabilidad civil para los creadores y sin una moratoria regulatoria.
- Datos clave: Comparecencia ante la comisión de Servicios Financieros de la Cámara; examen de modelos iniciado hace más de cinco o seis meses; reunión legislativa con laboratorios de IA a finales de septiembre.
- Para España: La pugna entre la autorregulación estadounidense y el reglamento europeo de IA puede definir costes de cumplimiento y acceso a los principales modelos para empresas y administraciones españolas.
