EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Los hutíes reivindican el derribo de un caza F-15 saudí en la provincia yemení de Marib con un misil tierra-aire de fabricación local.
- ¿Quién está detrás? El movimiento Ansar Allah, conocido como los hutíes, a través de su portavoz militar Yahya Saree.
- ¿Qué impacto tiene? Sería la primera pérdida confirmada de una aeronave saudí por fuego hutí y amenaza las rutas petroleras del mar Rojo tras la captura del puerto de Moca.
Los hutíes reivindican el derribo de un caza F-15 saudí en Marib, un hecho que cambiaría la ecuación aérea de Yemen. El portavoz militar del movimiento Ansar Allah, Yahya Saree, aseguró que la aeronave fue alcanzada con un misil tierra-aire de fabricación local y difundió imágenes de los restos en llamas. La pieza más llamativa es la sección de cola, con la bandera saudí, exhibida por milicianos mientras coreaban consignas contra Estados Unidos e Israel.
Si se verifica, sería la primera evidencia audiovisual de un caza saudí derribado por las defensas hutíes desde que Riad interviene en Yemen, en 2015. Hasta ahora, las reclamaciones previas de 2017 y 2018 carecían de vídeos concluyentes, y Riad negaba haber perdido aeronave alguna por fuego terrestre.
Saree añadió que combatientes hutíes repelieron dos oleadas de cazas F-15 y Eurofighter Typhoon saudíes que habrían salido a buscar los restos. El gobierno saudí no ha confirmado la pérdida, y la suerte del piloto sigue sin aclararse.
El perfil del arma y de la aeronave
El comunicado hutí no precisa el modelo exacto del misil tierra-aire empleado, más allá de calificarlo de ‘fabricación local’. Ansar Allah ha mostrado anteriormente sistemas modificados a partir de misiles aire-aire soviéticos, un patrón que los analistas de OSINT vienen siguiendo en la guerra de Yemen, según recoge la documentación de Ansar Allah.
El F-15 es uno de los principales vectores de superioridad aérea de la coalición liderada por Arabia Saudí. Los Eurofighter Typhoon, por su parte, aportan capacidad de combate aire-aire y ataque de precisión desde bases en el reino. El derribo, si se confirma, revelaría un salto cualitativo en la capacidad antiacceso de los hutíes.
La verificación independiente es la llave: ni el Pentágono ni Riad han confirmado la pérdida del caza en Marib.
El conflicto entre los hutíes y Arabia Saudí arrancó en 2015 y quedó en tregua durante 2022. La violencia se reavivó el pasado mes de julio, cuando el gobierno respaldado por Riad en Adén bombardeó el aeropuerto de Saná, controlado por Ansar Allah. Los hutíes respondieron con ataques sobre territorio saudí y la aviación de Riad volvió a golpear Yemen a gran escala.
Moca, Bab el-Mandeb y la presión sobre el petróleo saudí
El presunto derribo llega días después de que las fuerzas hutíes tomaran el puerto de Moca, en la costa occidental yemení, y consolidaran su control sobre el estrecho de Bab el-Mandeb. Ese paso marítimo conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y es una de las arterias del comercio energético global.
La ofensiva hutí amenaza las exportaciones de crudo saudíes. Riad llevaba tiempo desplazando parte de sus envíos desde el golfo Pérsico, sometido ahora al cierre del estrecho de Ormuz por la guerra entre Estados Unidos e Irán, hacia la fachada del mar Rojo. Con los hutíes dominando la costa occidental, la salida oeste queda también bajo presión.
Doble cerco.

Equilibrio de Poder
Washington mantiene a Arabia Saudí como socio crítico, pero su implicación en el conflicto yemení ha ido variando según administración. La Casa Blanca observa con malestar que el derribo de un F-15 representaría un avance de la capacidad antiacceso de los hutíes, entrenada con apoyo iraní. Moscú evita condenas directas contra Ansar Allah y mantiene canales con Teherán, lo que le otorga un papel de mediador ocasional. Bruselas, centrada en la seguridad de las rutas marítimas, ve en la inestabilidad de Bab el-Mandeb un riesgo directo para su suministro energético y para la operación naval de escolta en el mar Rojo.
La OTAN no tiene mandato directo en Yemen, pero la misión europea de vigilancia marítima en el mar Rojo y el Índico observa con atención el repunte de ataques con drones y misiles. El temor es que la ruta hacia Suez se cierre por fases, elevando los fletes y los costes energéticos en un contexto ya tensionado por la guerra en Ormuz.
Para España, la situación afecta al flanco sur. El estrecho de Bab el-Mandeb es un eslabón del tránsito hacia el canal de Suez, por el que pasa una porción relevante del comercio europeo. Un repunte de los ataques en la zona obligaría a redoblar la presencia naval en aguas del Índico y del mar Rojo, donde la Armada española ya participa en misiones de escolta. Además, una inestabilidad prolongada en el Sahel y el Magreb suele retroalimentar la presión migratoria sobre Canarias y Ceuta y Melilla.
El precedente de Abqaiq en 2019 mostró que Riad puede tardar en reconocer golpes sensibles. Ahora el desenlace pasa por la verificación independiente del vídeo. Los próximos informes del ISW, y la reacción oficial de la coalición saudí marcarán el alcance real de este episodio. Cosas que pasan en 2026.

