El precio de la vivienda en Ourense llega a 1.714 euros por metro cuadrado, un 10,7% más que hace un año. Los últimos datos mensuales de Idealista, cerrados en agosto de 2026, dibujan una ciudad con dos mercados dentro de sí misma: uno que se paga a precio de capital y otro que todavía se compra por menos de la mitad.
Ourense, 1.714 euros por metro cuadrado: del Centro a 2.351 y de A Carballeira a 1.159
La brecha entre barrios supera los 100.000 euros para un piso de 90 metros cuadrados. Comprar en el Centro, la zona más cara, cuesta 2.351 euros por metro cuadrado, lo que eleva ese inmueble tipo hasta los 211.590 euros sin contar impuestos ni gastos de compraventa. A menos de tres kilómetros, en A Carballeira, la media cae a 1.159 euros y el mismo piso se queda en 104.310 euros. La ubicación decide hoy más que la nómina.
Por detrás del Centro aparece una corona de barrios que ya compiten con los precios de A Coruña o Vigo: O Couto alcanza los 2.078 euros por metro cuadrado, el entorno de la Universidad se coloca en 2.035, Posío en 1.952 y el Casco Viejo en 1.937. Para una vivienda de 90 metros, hablamos de 187.020, 183.150, 175.680 y 174.330 euros, respectivamente. A Ponte, con 1.799 euros, cierra ese grupo de cabeza.
En el otro extremo, la lista de precios asequibles la encabezan A Carballeira (1.159), O Vinteún (1.168) y Mariñamansa (1.200 ), con pisos de 90 metros que rondan entre los 104.000 y los 108.000 euros. Barrocanes se queda en 1.531 y, ya en todo el término municipal, Vilar de Astrés-Palmés-Arrabaldo baja hasta los 698 euros por metro cuadrado, aunque se trata de suelo con características residenciales muy distintas a las del casco urbano.
El plan urbanístico bloqueado, la grúa parada y la huida a la corona metropolitana

El problema de Ourense no es solo el precio. Es que la capital lleva décadas sin suelo nuevo donde crecer. El PXOM (el Plan Xeral de Ordenación Municipal, el instrumento que ordena el suelo urbano) arrastra un planeamiento heredado de hace cuatro décadas que ya no responde a la demanda real. Esa rigidez frena la promoción de obra nueva y empuja a las familias jóvenes hacia los concellos del área metropolitana: Barbadás, San Cibrao das Viñas, O Pereiro de Aguiar. La capital apenas gana vecinos; su periferia, no para de crecer.
Ourense demuestra que el problema de la vivienda no se resuelve con tipos de interés, sino con suelo disponible y planeamiento actualizado.
La paradoja tiene lectura institucional. El planeamiento urbanístico es competencia municipal, pero su aprobación definitiva pasa por la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela), y su Lei do Solo de 2016 fija el marco en el que los concellos ordenan su territorio, según la normativa publicada en el Diario Oficial de Galicia. Sin un plan nuevo, la promoción privada no encuentra dónde levantar y el mercado se sostiene sobre el stock antiguo, que sube de precio precisamente porque no hay alternativa.
Las estadísticas de población retratan una capital estancada desde hace décadas, mientras los concellos de su alrededor suman vecinos año tras año. El Instituto Galego de Estatística (IGE, la fuente de datos oficiales de la comunidad) es la referencia para medir ese desplazamiento, que en clave inmobiliaria significa menos compradores en el centro y más presión sobre el alquiler y la obra nueva en la periferia.
El Laboratorio Gallego
Lo que ocurre en Ourense se parece a lo que ocurre en media España, pero aquí se ve antes. Galicia lleva gobernada por el PPdeG (el Partido Popular de Galicia, en el gobierno autonómico con mayorías absolutas consecutivas desde 2009) de forma ininterrumpida, primero con Alberto Núñez Feijóo y después con Alfonso Rueda al frente de la Xunta. En el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados), el BNG actúa como primera fuerza de la oposición y el PSdeG (la federación gallega del PSOE) sostiene la tercera posición. Los tres coinciden en el diagnóstico; discrepan en el instrumento.
La dimensión nacional es directa. La vivienda se ha instalado entre las primeras preocupaciones ciudadanas en las encuestas, y el cuello de botella se repite en toda España: planeamiento municipal desactualizado que bloquea suelo y encarece lo que ya está construido. Ourense no es una rareza, es el caso extremo de un patrón común a muchas capitales medianas, dentro y fuera de Galicia. Y desplaza el foco hacia donde menos se mira: la gestión urbanística, no los tipos de interés.
La proyección es concreta. Las próximas elecciones autonómicas gallegas están previstas para 2028 y, antes, en junio de 2027, llegan las municipales, la cita que decidirá qué gobierno local asume el desbloqueo del plan general. Sin un documento nuevo aprobado, ninguna de las cifras que hoy publica Idealista bajará, y la corona metropolitana seguirá absorbiendo a los vecinos que la capital no puede retener.
Ficha del Caso
- El caso: El precio medio de la vivienda en Ourense alcanza los 1.714 euros por metro cuadrado, con una brecha de más de 100.000 euros entre el Centro y los barrios más económicos para un piso de 90 metros.
- Datos importantes: Subida interanual del 10,7% según Idealista (agosto de 2026). Centro, 2.351 €/m²; A Carballeira, 1.159; Vilar de Astrés-Palmés-Arrabaldo, 698.
- Resumen: El bloqueo del PXOM frena la obra nueva y expulsa población a los concellos del área metropolitana, un problema de suelo que se repite en toda España.

