El New York Times cuestiona ampliar el aeropuerto de Mallorca mientras Baleares promete frenar el turismo de masas

AENA defiende que su función no es controlar la demanda mientras el Govern balear exige voz en la planificación aeroportuaria. El Consell de Mallorca ultima un estudio de capacidad y las elecciones de 2027 medirán el desgaste.

El New York Times señala la contradicción: Baleares promete frenar el turismo de masas y AENA amplía el aeropuerto de Mallorca.

Lo que proyecta AENA y lo que promete el Govern balear

Un reportaje del diario neoyorquino describe la paradoja que se repite en media Europa: los aeropuertos se amplían para atender una demanda creciente de viajes mientras esas mismas ciudades intentan contener a sus visitantes con tasas turísticas o límites a los alquileres de corta duración. El texto coloca en el mismo plano Barcelona, Venecia, Ámsterdam y Son Sant Joan, el aeropuerto de Palma.

En el caso mallorquín, la publicación habla de «jurisdicciones en conflicto» y describe la isla como uno de los principales focos de tensión entre las autoridades locales y las nacionales. El decano de la Facultad de Turismo de la Universidad de las Islas Baleares, Tolo Deyá, resume el problema: un destino solo puede reducir plazas de alojamiento o implantar una tasa, porque controlar los vuelos depende del Gobierno central.

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La tesis de AENA la defendió su presidente, Maurici Lucena: «Los aeropuertos, como cualquier infraestructura, no pueden ser los encargados de controlar la demanda». Deyá sostiene lo contrario con un dato incómodo: en Mallorca las camas hoteleras llevan años sin moverse y las llegadas siguen subiendo.

El malestar social ya tiene fechas y cifras. Las calles de Palma se llenaron con decenas de miles de personas el pasado mes de julio —25.000 según el New York Times, aunque fuentes locales manejaban cifras superiores—, y el fin de semana pasado hubo nuevas manifestaciones en Palma e Ibiza contra la ampliación del aeródromo. «Es definitivamente una contradicción», resume Alex Chapman, del think tank británico New Economics Foundation.

Baleares controla camas, licencias y alquileres, pero no controla la pista: la llave del crecimiento sigue en manos del Gobierno central.

Prohens, Negueruela y el pulso por los 20 millones de turistas

Baleares turismo de masas

La presidenta balear, Margalida Prohens, se quejó de haberse enterado tarde de los planes de AENA: «Es inaceptable que, mientras las autoridades locales trabajan conjuntamente en una estrategia para frenar el turismo en nuestras islas, AENA esté planificando un crecimiento continuo». Desde entonces ha trasladado sus quejas al Gobierno de Pedro Sánchez por la falta de coordinación.

El asunto volvió a dominar el debate en el Parlament de les Illes Balears (el parlamento autonómico balear, con 59 escaños). Prohens reiteró su rechazo a los planes de AENA y defendió estar a favor de la inversión, pero no de vincularla a más pasajeros. El portavoz del PSIB, Iago Negueruela, le reprochó sus contradicciones y la llamó «la presidenta de los 20 millones de turistas».

La respuesta de Prohens tuvo dos frentes. Ante el hemiciclo, señaló al Gobierno central como el que «quiere que 50 millones de turistas visiten las islas para 2031» y recordó que el Consell de Mallorca estudia un recorte de camas turísticas. «Ustedes aprobaron 115.000 camas; este Govern no ha aprobado ninguna», zanjó.

El vicepresidente y conseller de Economía, Antoni Costa, defendió límites al al crecimiento en Ibiza porque es un «territorio frágil y limitado que no puede crecer indefinidamente», y citó las restricciones de vehículos y el no a la expansión descontrolada del aeropuerto. Desde Més per Mallorca, la oposición acusa al Govern de vivir en un «mundo paralelo» y reclama decrecimiento.

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El Pulso Territorial

Después de tres años de legislatura, el Govern de Prohens afronta el tramo final del mandato con un Ejecutivo en minoría que necesita el respaldo externo de Vox, y con la política turística convertida en el frente abierto de cada pleno. Las próximas elecciones autonómicas, previstas para 2027, funcionarán como plebiscito: nadie discute que Baleares está saturada; el desacuerdo es quién tiene la llave para frenarlo.

La comparación con otras comunidades es inevitable. Baleares cuenta con un impuesto propio al turismo que no existe en la mayoría de las regiones que cubrimos, y aun así registra una de las ratios de visitantes por habitante más altas del país. En Canarias, el otro gran destino turístico de esta cobertura, las protestas de 2024 abrieron un debate sobre los límites al crecimiento que sigue sin cerrarse. El patrón se repite: quien decide sobre los vuelos no es quien sufre la saturación.

Mirando al calendario, la proyección pasa por la tramitación de los planes de inversión de AENA, sujetos a la regulación aeroportuaria estatal, y por el estudio de capacidad del Consell de Mallorca. El Govern mantiene su pulso con el Ministerio para tener voz sobre Son Sant Joan. El riesgo es evidente: que la capacidad del aeropuerto crezca antes que la capacidad de decisión de la comunidad.

Ficha Autonómica

  • El caso: El diario estadounidense retrata la contradicción de un destino que dice combatir el turismo de masas mientras su aeropuerto se prepara para recibir más vuelos.
  • Datos importantes: 25.000 manifestantes en Palma en julio según el New York Times; 115.000 camas turísticas aprobadas en la etapa anterior, según Prohens; 50 millones de visitantes anuales para 2031 en el escenario que la presidenta atribuye al Gobierno central.
  • Resumen: Prohens exige coordinación al Ejecutivo y AENA responde que no le corresponde frenar la demanda. El Consell de Mallorca ultima un estudio de capacidad y las elecciones de 2027 medirán el desgaste.