Un escrito presentado en la Audiencia Nacional por el abogado de José Luis Rodríguez Zapatero asegura ahora que las joyas que se encontraron en su caja fuerte fueron un obsequio del rey de Arabia Saudí y pide al juzgado una comisión rogatoria destinada a Arabia Saudí para que confirme este extremo.
Dice el escrito que «en particular, se quiere esclarecer la procedencia de la colección de tres juegos de joyería de similar estructura, basados en un mismo diseño tradicional y diferenciados esencialmente por las gemas que los componı́an -rubı́es, esmeraldas y zafiros-, pues es la parte más valiosa de las piezas a las que se refiere la presente investigación, hasta superar el noventa por ciento del valor total».
«Esta colección procede del obsequio realizado como atención personal por Su Alteza Real Saudi el Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Su Majestad el Rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, a D. José Luis Rodrı́guez Zapatero y se entregó en Madrid en su vivienda familiar ubicada en el llamado Palacio de la Moncloa, con motivo del viaje oficial realizado a Madrid por el monarca saudí los dı́as 18 y 19 de junio de 2007», añade.
Asegura la representación de Zapatero que «se trató de una atención estrictamente personal, aceptada por deferencia y como muestra de agradecimiento y respeto de mi representado hacia el monarca saudí. Por eso las piezas a las que hacemos referencia se guardaron y permanecieron guardadas durante todo este tiempo, junto a las de origen familiar y otros regalos de amigos, sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material».
A efectos de evitar cualquier duda acerca de las piezas concretas objeto de su manifestación, la correspondencia entre los efectos intervenidos descritos en el Auto de 12 de junio y los registros individualizados en la tasación de Ansorena es la siguiente, dice el abogado:
a) Juego de rubíes, integrado por cuatro piezas, todas ellas realizadas en oro blanco de 18 quilates, con rubı́es y diamantes talla brillante, identificados en el Auto como Docs. 0042, 0044 y 0049 (42, 44, 49-1 y 49-2 en la numeración del informe de Ansorena).
b) Juego de esmeraldas, integrado asimismo por cuatro piezas realizadas en oro blanco de 18 quilates, con esmeraldas de origen Zambia y diamantes talla brillante, identificados en el Auto como Docs. 0043, 0045 y 0047 (43, 45, 47-1 y 47-2 en la numeración del informe de Ansorena).
c) Juego de zafiros, integrado igualmente por cuatro piezas realizadas en oro blanco de 18 quilates, con zafiros y diamantes talla brillante, identificados en el Auto como Docs. 0041, 0046 y 0048 (41, 46, 48-1 y 48-2 en la numeración del informe de Ansorena).
«La propia descripción técnica de Ansorena permite apreciar una clara coherencia material y compositiva entre las piezas: cada uno de los tres conjuntos comprende collar, pulsera, sortija y pendientes, al parecer realizados esencialmente en oro blanco de 18 quilates y diamantes, diferenciándose por la utilización de rubíes, esmeraldas o zafiros, respectivamente. Son, además, con diferencia, las piezas a las que el propio informe atribuye las valoraciones más elevadas de cuantas fueron intervenidas», añaden.
El abogado precisa que «esta parte no acepta ni hace propia la valoración realizada por Ansorena, cuyo importe es indudablemente muy superior al valor real de las piezas. El propio informe define expresamente el valor que atribuye a las joyas como valor de mercado de reposición, correspondiente al valor de una joya en el mercado primario en junio de 2026, impuestos incluidos, y explica que se trata de una valoración habitualmente empleada para su inclusión en pólizas de seguro. En consecuencia, la estimación ofrecida por la casa Ansorena no determina ni permite establecer cuál era el valor de las piezas diecinueve años antes, en junio de 2007».
Zapatero escribió a Arabia Saudí
Insisten en que «con anterioridad al momento de declarar como investigado y unos días después de la apertura de la Pieza Separada, en concreto el día anterior a su declaración como investigado, el 16 de junio de 2026, el Sr. Rodríguez Zapatero, conocedor de que las referidas joyas fueron una atención hacia su persona por parte del Rey saudí, remitió, a través de la Embajada de Arabia Saudí en Madrid, una carta dirigida a S.E. el Jefe de Protocolo de la Corte Real de Arabia Saudí, precisamente con la finalidad de obtener de la propia Corte Real la corroboración de aquellos hechos».
En dicha comunicación Zapatero manifestó: «Como posiblemente recordará, la Corte, con motivo del viaje oficial de Su Alteza Real Saudí el Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Su Majestad el Rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, los días 18 y 19 de junio de 2007, y en el marco de las relaciones entre nuestros dos países, entregó sus muestras de consideración de las que fuimos objeto».
Y, seguidamente, concretó de manera «inequı́voca el objeto, lugar y naturaleza de aquella atención»: «En esa fecha, en el Palacio de la Moncloa recibimos un regalo estrictamente personal consistente en una colección de tres juegos de joyería de similar estructura, basados en un mismo diseño tradicional diferenciados por sus gemas rubíes, esmeraldas y zafiros».
Asimismo, Zapatero solicitó expresamente a la Corte Real saudí: «Con la única pretensión de honrar la verdad de lo acontecido, ruego a esa Corte confirme la veracidad de los hechos referidos en la forma que estime más oportuno». El 12 de agosto de 2026 Zapatero escribió de nuevo por el mismo conducto, informando de que «se instaría la presente solicitud de cooperación judicial internacional. Acompañamos una copia de la misma con sus traducciones».
El escrito llega justo después de los 3 días de ultimátum dado por el juez Calama, instructor de la causa Plus Ultra, para que el ex presidente acreditase el origen de esas joyas, y de que encargase a Joyería Yanes una nueva tasación. El informe inicial tasaba las piezas en 1,3 millones de euros, que Zapatero no declaró fiscalmente nunca.
