Diego Rubio comparece en el Congreso el 5 o el 13 de octubre por el cese de la funcionaria de Ceuta

El jefe de Gabinete de Sánchez tendrá que explicar por qué se cesó a la responsable de comunicación del DSN tras publicar la cifra de 49.000 entradas. La petición la impulsa la mayoría del PP en la comisión.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El PP ha hecho valer su mayoría en la Comisión Mixta Congreso-Senado de Seguridad Nacional para forzar la comparecencia de Diego Rubio, jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, por el cese de la responsable de comunicación del Departamento de Seguridad Nacional (DSN).
  • ¿Quién está detrás? El Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, que ha impulsado la petición, y una figura tan cuestionada como la de Rubio por su gestión de la crisis de Ceuta.
  • ¿Qué impacto tiene? La mano derecha del presidente tendrá que explicar ante el Congreso por qué se cesó a una funcionaria que publicó la cifra real de 49.000 entradas. Hay dos fechas sobre la mesa: el 5 o el 13 de octubre.

El PP fuerza la comparecencia en el Congreso de Diego Rubio por el cese de la funcionaria de Ceuta. La mano derecha de Pedro Sánchez tendrá que explicar ante la Comisión Mixta Congreso-Senado de Seguridad Nacional por qué se destituyó a la responsable de comunicación del DSN tras publicar la cifra de 49.000 entradas, y lo hará el 5 o el 13 de octubre.

Los populares han rentabilizado su mayoría en la comisión para reclamar la presencia del jefe de Gabinete del presidente. Rubio ya ha comparecido tres veces en este mismo foro durante la legislatura para presentar el informe anual del DSN. Ahora, según las fuentes parlamentarias consultadas, lo que se espera es que no ponga objeciones a una nueva cita. Lo que observamos es un movimiento de manual: el PP convierte una comisión técnica en un instrumento de control político al más alto nivel.

De la cifra de 49.000 al cese de una funcionaria con ocho años de servicio

El origen del caso está en una publicación que Interior nunca digirió. La responsable de comunicación del Departamento de Seguridad Nacional hizo pública la cifra real de migrantes que habían cruzado la frontera en aquel momento: 49.000 personas. El dato proyectaba la imagen de una crisis de gran magnitud y generó un profundo malestar en el Ministerio del Interior, que llegó a pedir a Rubio la cabeza de la funcionaria.

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Rubio habría llamado entonces a la directora del DSN, la general Loreto Gutiérrez, para pedirle explicaciones. Poco después fue cesada la jefa de prensa que había publicado la alerta en la página web del organismo, una funcionaria con ocho años en el puesto. La secuencia —dato incómodo, llamada destitución— ha quedado señalada por los populares como la prueba de una gestión que antepuso la imagen a la transparencia.

Las llamadas que el Gabinete de Sánchez no quiso atender

Hay más aristas. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha admitido que advirtió al jefe de Gabinete de Sánchez del asalto masivo que se estaba preparando y que este se limitó a tranquilizarle. Según su relato, ante las llamadas que venía reiterando desde el día 27 para alertar al Gobierno, alguien del Gabinete le pidió que dejase de insistir y que no fuera tan ‘pesado’, porque ya estaban en comunicación con los diferentes ministerios.

No fue hasta el día 30, ya con el asalto en marcha, cuando Sánchez aceptó hablar con el presidente autonómico. A eso se suma otro reproche recurrente: haber mantenido sus vacaciones en Japón mientras la situación en Ceuta se enquistaba y el presidente del Gobierno permanecía en La Mareta.

El PP no busca una explicación técnica, sino una factura política: cada comparecencia de Rubio es el recordatorio de una crisis mal gestionada.

La figura de Rubio quedó, desde entonces, cuestionada. No es la única petición de comparecencia que ha salido adelante: otra iniciativa reclama que informe sobre la renovación del sistema de cifrado de voz, mensajería y vídeos que utilizan los móviles de los altos cargos de Presidencia del Gobierno. Dos frentes a la vez.

El Eje del Poder Popular

En el PP, la lectura interna es clara. La comisión mixta de Seguridad Nacional deja de ser un foro técnico para convertirse en una palanca de desgaste. El partido tiene mayoría en ella y la está usando. No es un gesto aislado: se enmarca en la estrategia de control parlamentario que los populares despliegan allí donde tienen la sartén por el mango, desde el Senado hasta las comisiones que dependen de su aritmética.

El aterrizaje territorial es evidente. Ceuta es una ciudad autónoma gobernada por los populares, y su presidente es quien ha puesto voz a las advertencias desatendidas. Cada comparecencia de Rubio obliga al Gobierno de Sánchez a hablar de la ciudad, de la frontera y de los 49.000. Y eso, en clave de opinión pública, tiene un coste.

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Cabe recordar que el PP ya ha utilizado con éxito sus mayorías institucionales para frenar leyes del Gobierno y abrir comisiones de investigación. El precedente de los vetos del Senado, que obligaron a devolver textos al Congreso, sirve a Génova como modelo: donde hay mayoría, hay capacidad de marcar la agenda. El riesgo para Rubio es que una comparecencia se convierta en varias; el riesgo para el Gobierno, que cada una de ellas recuerde a los ciudadanos que hubo una crisis que se avisó y no se atendió.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El PP convierte la comisión de Seguridad Nacional en una palanca de fiscalización del núcleo duro de Moncloa.
  • Protagonista: Diego Rubio (jefe de Gabinete del presidente del Gobierno).
  • Próximo hito: Comparecencia ante la Comisión Mixta Congreso-Senado de Seguridad Nacional el 5 o el 13 de octubre.