Llenar el depósito nunca fue tan caro: el aviso de la industria antes de que llegue el frío

5
Por qué el frío dispara el precio: demanda, suministro y estacionalidad

people walking on snow covered road near brown concrete building during daytime

El gasóleo de calefacción se compra a contracorriente del calendario: hogares y comunidades de propietarios llenan los depósitos en septiembre y octubre, justo antes de que bajen las temperaturas, y concentran en pocas semanas el gasto de media temporada. Esa coincidencia convierte la llegada del frío en un multiplicador de la demanda. La pasada campaña, un invierno más frío elevó el consumo de calefacción en España un 13% y su coste un 10,1% respecto al año anterior, según el Atlas de Techem, uno de los mayores repuntes de Europa. El efecto ya se aprecia en los precios: en Lugo, el litro de gasóleo C pasó de 0,90 euros en junio a 1,50 a mediados de septiembre, un 66,6% más; en Salamanca escaló de 1,356 euros en junio a 1,567 en agosto.

Publicidad

El problema de fondo es que la oferta no puede responder con la misma rapidez. El gasóleo de calefacción sale de la misma porción del barril que el diésel de automoción, la industria y el transporte, de modo que compite por un producto que ya viene escaso. La Agencia Internacional de la Energía advirtió en septiembre de que el refino mundial trabaja al límite de su capacidad y de que la llegada del frío endurecerá la escasez, con el estrecho de Ormuz gravemente restringido desde marzo: las exportaciones netas de diésel del Golfo Pérsico y Rusia en agosto fueron 1,6 millones de barriles diarios inferiores a las de febrero. Las existencias europeas de diésel han caído alrededor de un 30% desde finales de marzo y el precio estadounidense superó los 200 dólares por barril, casi el doble que medio año antes.