Alemania y Francia se fijan en la eólica marina gallega en la feria WindEnergy de Hamburgo

Más de 50 empresas y centros tecnológicos gallegos buscan contratos en Hamburgo, y tres de los cinco parques eólicos flotantes que ya operan en Europa llevan tecnología gallega. El sector urge al Gobierno a convocar la primera subasta marina en España.

Más de 50 empresas gallegas buscan estos días contratos de eólica marina en la feria WindEnergy de Hamburgo, el certamen de referencia mundial del sector. Alemania y Francia, entre otros países, se han fijado en la cadena de valor gallega.

Hamburgo, el escaparate donde Galicia ya vende su cadena de valor offshore

El Galician Offshore Energy Group (GOE-Asime), la agrupación de empresas y centros tecnológicos de eólica marina integrada en Asime —la asociación de la industria del metal y las tecnologías asociadas de Galicia, con sede en Vigo—, despliega en la feria un stand con más de medio centenar de compañías, centros de investigación y autoridades portuarias. Enrique Mallón, secretario general del clúster, resume la acogida: “Nuestra presencia ha generado mucho interés”.

Por el stand han pasado clústeres y compañías de Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos, Irlanda, Dinamarca, Noruega Suecia, China y Corea del Sur. El foco está en los países que instalan en el Mar del Norte los parques marinos de mayor tecnología del planeta, y esos son precisamente los que miran a Galicia como proveedor industrial.

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La carta de presentación gallega no es una promesa. De los cinco parques eólicos flotantes que ya están implantados en Europa, tres llevan tecnología gallega. “Muchos de esos parques cuentan con tecnología y componentes gallegos”, precisa Mallón, que sitúa al metal de Vigo, Ferrol y A Coruña en la primera división de un mercado que se mueve por contratos de miles de millones. No se vende solo estructura: se vende ingeniería, componentes y mantenimiento.

De ahí la urgencia que el clúster traslada al Gobierno central: acelerar la primera subasta pública de eólica marina anunciada para España. “Confiamos en que se celebre próximamente”, señala Mallón. Las alegaciones de los distintos grupos de interés ya están enviadas y ahora corresponde al Ejecutivo valorarlas. “No debiéramos perder tiempo, es momento de agilizar esta cuestión”, insiste. La ambición es que Galicia esté en esa primera puja, junto a Canarias, para movilizar varios polos industriales en paralelo.

Tres de los cinco parques flotantes que ya operan en Europa llevan componentes gallegos, y España todavía no ha convocado su primera subasta marina.

Pesca, Xunta y una subasta que sigue sin fecha

GOE-Asime

El Observatorio de la Eólica Marina en Galicia, el foro donde se sientan la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela), la Consellería do Mar (el equivalente gallego de un ministerio de Pesca) y los sectores industrial y pesquero, sostiene que el despliegue solo saldrá adelante con diálogo. La pesca gallega, de las Rías Baixas al litoral de A Mariña, vigila cualquier ocupación de caladeros; la industria reclama suelo marino para fabricar. Nadie quiere repetir el choque que ya se produjo cuando los primeros proyectos llegaron al papel.

En paralelo, el debate se ha desplazado a Bruselas. La UE ha convertido la soberanía energética en argumento industrial, y el clúster lo traduce a lenguaje gallego: cada parque que se levanta en el norte de Europa con piezas de aquí es un puesto de trabajo en tierra. Galicia fue pionera de la eólica terrestre en España en los años noventa y ahora aspira a no llegar tarde a la segunda ola, la que se fabrica en el mar.

El Laboratorio Gallego

En el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados) ninguna de las tres fuerzas discute el fondo de la eólica marina; la disputa está en el cómo y en el cuándo. El PPdeG, en el gobierno autonómico con mayorías absolutas consecutivas desde 2009, defiende que el Observatorio es su método: sentar a pesca e industria antes de delimitar polígonos. El BNG, primera fuerza de la oposición, pone el acento en que la cadena de valor y el empleo queden en Galicia. El PSdeG reclama garantías ambientales y un calendario claro. Los tres miran la misma subasta.

La lectura nacional es casi inmediata. La primera subasta marina depende de un Gobierno central del PSOE al que la Xunta y el sector llevan meses reclamando celeridad, un pulso entre administraciones que se repite en otros expedientes industriales. Galicia se ha convertido en el banco de pruebas de un modelo que combina renovables, industria naval y pesca, tres intereses que en Madrid suelen tratarse por separado. El PP nacional ha hecho de la política energética uno de sus terrenos de confrontación con el Ejecutivo, y el caso gallego le sirve de argumento industrial.

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El siguiente hito tiene fecha abierta: el Ministerio para la Transición Ecológica debe responder a las alegaciones y fijar la convocatoria de la primera puja. Cabe recordar que el sector lleva años esperando esa regulación para traducir proyectos en inversiones reales y viables. El Observatorio y GOE-Asime seguirán apretando, conscientes de que quien no esté en la primera subasta lo tendrá difícil en la segunda. Galicia ya juega en el Mar del Norte; la pregunta es si jugará también en su propia costa.

Ficha del Caso

  • El caso: GOE-Asime despliega más de 50 empresas y centros tecnológicos gallegos en la feria WindEnergy de Hamburgo, donde Alemania y Francia se han interesado por la cadena de valor offshore gallega.
  • Datos importantes: Tres de los cinco parques eólicos flotantes implantados en Europa llevan tecnología gallega; el clúster pide acelerar la primera subasta pública de eólica marina en España, pendiente de la respuesta del Gobierno a las alegaciones del sector.
  • Resumen: Galicia ya exporta componentes offshore, pero su primer parque marino sigue sin convocatoria, lo que convierte el pulso Xunta-Gobierno en un asunto con lectura nacional.