Huevos, fruta y pescado no paran de subir: los 10 productos más encarecidos y por dónde comprarlos más barato

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Patata y hortalizas frescas: la subida que golpea los guisos de cada día

Un guiso de pollo delicioso con patatas y hierbas en un recipiente transparente.

Las legumbres y hortalizas frescas encabezan el encarecimiento de la dieta mediterránea en la última década: según el IPC cuestan cerca de un 99% más que en octubre de 2015, por delante de los huevos (+76,8%) y las frutas (+52,8%). La tensión no se ha corregido. Entre enero de 2025 y enero de 2026 las hortalizas cultivadas por su fruto se encarecieron un 12,6% interanual, con un pico mensual del 10,3% solo en enero, y las demás hortalizas frescas se anotaron un 6,9%. La OCU llegó a medir en verano subidas medias del 18% en frutas y verduras, con el tomate de ensalada un 22% más caro, la cebolla de tubo un 29% y los limones un 62%. Detrás están las sequías, las olas de calor y unos costes de producción que no dan tregua.

La patata muestra bien esa volatilidad. Aunque en el último año acumula descensos —el IPC la sitúa un 3,2% más barata entre enero de 2025 y enero de 2026 y FACUA midió una caída del 9,3% hasta octubre—, sus picos mensuales son notables: la malla de cinco kilos subió de media un 12,7% en octubre en las ocho cadenas que analiza FACUA, con Lidl pasando de 3,69 a 5,95 euros (un 61,2% más), y otro 7,1% en diciembre, mes en que la lechuga iceberg se encareció un 8,7%. Para contener el gasto, algunos estudios de precios constatan que frutas y hortalizas no siempre salen más baratas en el hipermercado: mercados municipales, tiendas tradicionales, cooperativas y la venta directa de temporada suelen ofrecer el precio más ajustado, y comparar entre establecimientos y planificar la compra marca la diferencia.

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