El PPdeG y el PSdeG pactan desbloquear el gallego en las materias de ciencias y dejar las sociales en castellano.
Seis modificaciones sobre las 700 medidas del plan lingüístico de la Xunta
El acuerdo, hecho público el jueves 24 de septiembre, retira la prohibición de impartir matemáticas, física o tecnología en la lengua propia de Galicia. A cambio, historia, geografía y ciencias sociales serán en castellano. El PP lo presentó como “equilibrio”; el PSdeG (el Partido Socialista de Galicia, la federación gallega del PSOE) lo vende como una mejora del documento que la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico, con sede en Santiago de Compostela) llevó al papel en julio, con meses de retraso.
El portavoz parlamentario del PPdeG (el Partido Popular de Galicia, la formación que gobierna con mayorías absolutas consecutivas desde 2009), Alberto Pazos, sostuvo que en Galicia “la lengua nunca fue motivo de confrontación”. Presumió de “diálogo y voluntad de escucha” y cifró el resultado en seis modificaciones sobre las 700 medidas del Pacto pola lingua. Para los populares, el texto se ajusta sin necesidad de reabrir el decreto que lo sostiene.
La número dos del PSdeG, Lara Méndez, presentó el jueves lo que definió como “una propuesta que mejora lo presentado por el Gobierno gallego”: cinco apartados sobre enseñanza y un bloque sobre industrias culturales. El primero apunta a la educación infantil y a garantizar el uso del gallego en los entornos castellanohablantes. “El Partido Socialista no renuncia a ninguna posición”, advirtió, y defendió que el 50% en gallego sea un mínimo y no un tope.
El texto pactado fija que el 50% del horario lectivo de las materias no lingüísticas sea en gallego y deja en manos de colegios e institutos el reparto a partir del curso 2027-2028. La norma vigente, en su artículo 4, se limita a invocar el “máximo equilibrio posible” entre las dos lenguas oficiales. El acuerdo añade que la Formación Profesional garantice la “plena competencia” en gallego y habilita dos controles: seguimiento en el plan lingüístico de cada centro y un informe anual que el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral, con 75 deputados) deberá recibir y debatir.
Un tercio de los niños gallegos no sabe hablarlo

Los datos que forzaron la revisión no son nuevos. El IGE (el Instituto Galego de Estatística, la fuente oficial de la comunidad) situó en 2024 en casi un tercio los niños que no saben hablar gallego, el doble que en la década anterior. La Real Academia Galega y el Consello da Cultura avisaron de que la situación rozaba lo irreversible. Feijóo y Rueda rompieron a partir de 2007 los consensos con los que se había tejido la política lingüística desde el final de la etapa de Fraga Iribarne, y acabaron imponiendo en solitario el decreto del plurilingüismo que ahora se retoca.
El pacto decide en qué asignaturas se usa el gallego; no dice cuántos niños gallegos seguirán sin hablarlo al salir de clase.
El BNG (o Bloque Nacionalista Galego, el partido independentista gallego y primera fuerza de la oposición) se quedó fuera de las conversaciones y rechaza el resultado. Su líder, Ana Pontón, lo resumió como “pinza bipartidista para enterrar el gallego” y “rocambolesco intercambio de cromos”. “El gran avance es prohibir impartir historia en gallego en lugar de las matemáticas”, ironizó. Los nacionalistas reclaman la derogación de la norma vigente, a la que llaman “decreto de la vergüenza”, y una ley nueva negociada. Pontón vinculó además el pacto al veto a que el BNG designe al Vicevaledor do Pobo conforme a su peso electoral.
Fuera del Parlamento, A Mesa pola Normalización Lingüística califica el plan de “paripé”, mientras el PSdeG insiste en que el acuerdo es un punto de partida, y reclama más presencia del gallego en los medios. El Ejecutivo gallego remitió desde julio los ajustes del plan a la negociación política, y este pacto es su primer resultado tangible.
El Laboratorio Gallego
El PPdeG gobierna Galicia con mayoría absoluta desde 2009, y desde 2022 lo hace con Alfonso Rueda en la Presidencia tras la salida de Feijóo hacia Madrid. El BNG ha convertido la política lingüística en su principal bandera de desgaste, mientras el PSdeG busca un perfil propio entre el pacto con los populares y las críticas nacionalistas. El reparto de fuerzas en el Parlamento deja al PP sin necesidad de socios, pero con un coste cada vez que el gallego entra en la agenda nacional.
Y entra. La sombra de Alberto Núñez Feijóo sobrevuela el acuerdo: la norma que se retoca es la suya, impuesta cuando presidía la Xunta, y hoy es el PP nacional el que interpreta en clave española cualquier movimiento del gallego en las aulas. Un pacto entre populares y socialistas gallegos para ampliar el espacio del idioma propio incomoda al relato de confrontación que el partido despliega en el Congreso y obliga al PSOE a defender en Santiago lo que combate en Madrid. Para el PPdeG, la operación tiene un valor añadido: deja al BNG solo, negociando por vía parlamentaria y litigando cada informe anual.
El calendario aprieta. El reparto de asignaturas no llegará a las aulas hasta el curso 2027-2028, el informe anual debe empezar a debatirse en la cámara y el BNG exigirá la derogación del decreto en cada sesión de control. El texto tendrá que traducirse en una norma publicada en el DOG (el Diario Oficial de Galicia, donde se publican las disposiciones de la Xunta), y las próximas elecciones autonómicas decidirán si el gallego en la enseñanza vuelve a ser eje de campaña.
Ficha del Caso
- El caso: El PPdeG y el PSdeG pactan levantar el veto al gallego en matemáticas, física o tecnología a cambio de impartir historia y ciencias sociales en castellano, dentro del plan lingüístico de la Xunta.
- Datos importantes: 50% del horario lectivo de materias no lingüísticas en gallego; reparto en manos de los centros desde 2027-2028; seis modificaciones sobre las 700 medidas; casi un tercio de los niños gallegos no sabía hablar gallego en 2024, según el IGE.
- Resumen: El acuerdo desactiva el punto más polémico del decreto del plurilingüismo de Feijóo, aísla al BNG y devuelve el gallego en la enseñanza al debate nacional del PP y del PSOE.

