Santiago Abascal ha exigido este sábado en la marcha por Ceuta activar el artículo 102 de la Constitución contra Sánchez.
El presidente de Vox ha lanzado esa reclamación antes de participar en la II Marcha por la Dignidad de España, convocada en Madrid por la plataforma Sociedad Civil en apoyo de Ceuta y Melilla. Allí ha denunciado que la ciudad autónoma ‘sigue invadida’ y ha señalado al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez: ‘Sánchez sigue siendo el siervo del rey de Marruecos’.
‘Parece que Sánchez odia a los españoles y ha decidido sustituirnos’, ha añadido Abascal ante los asistentes a la movilización. El líder de Vox ha reivindicado el empuje de la sociedad civil y ha garantizado que su formación seguirá movilizándose ‘cada vez que la sociedad civil llame’.
En su intervención, Abascal ha cargado contra la gestión del Gobierno en el Estrecho y ha sostenido que ‘en esta misma semana se ha comprobado cómo incluso los narcos tienen más escrúpulos que el presidente del Gobierno y que la mafia de Sánchez porque se negaron a aceptar sus encargos.
La formación mantiene su exigencia de expulsión inmediata de todos los irregulares llegados a Ceuta, una reclamación que la dirección ha repetido en cada comparecencia desde que la presión migratoria sobre la ciudad autónoma se disparó. La marcha ha servido, sobre todo, para devolver el asunto al centro de la agenda política nacional.
La exigencia de activar el artículo 102 traslada el conflicto de la calle al terreno institucional y convierte la marcha en una ofensiva parlamentaria sostenida.
Qué reclama Vox y con qué argumentos
La petición central de Abascal es la activación del artículo 102 de la Constitución, la vía que regula cómo se exige la responsabilidad criminal del presidente del Gobierno y de sus ministros ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. Vox ya ha reclamado públicamente esta medida y su presidente insiste en que la seguirá defendiendo en el Congreso de los Diputados: ‘Nosotros seguiremos pidiendo que se active esto en el Congreso de los Diputados’, ha dicho.
El partido sostiene, además, que el decreto de expulsiones que prepara el Ejecutivo no merece ninguna credibilidad. ‘No creemos en nada que haga este Gobierno’, ha zanjado Abascal, que ha recordado que el Ejecutivo ha trasladado a los ceutíes que deben ‘acostumbrarse a una realidad estructural’.
Frente a esa hoja de ruta, el presidente de Vox ha enumerado los tres frentes que su formación activa: las manifestaciones civiles, la vía parlamentaria y los tribunales, donde el partido seguirá presentando denuncias. ‘Para utilizar todas las herramientas a nuestro alcance’, ha resumido.
El pulso con el PP y la réplica a Aznar
Abascal ha reclamado al PP que aclare su posición sobre el artículo 102 y no ha escondido la distancia que mantiene con la dirección nacional del Partido Popular. ‘Saben cuál es nuestra posición y ya saben cuál es la del Partido Popular. Yo, sinceramente, no comprendo la posición del Partido Popular en esto’, ha señalado.
Esa exigencia llegará al Congreso de los Diputados pleno tras pleno mientras el primer partido de la oposición no fije una postura clara, según ha trasladado el propio presidente de Vox. Todo ello mientras el Gobierno ultima su decreto para acelerar las expulsiones, un texto que el partido rechaza de antemano porque, sostiene, no se puede confiar en ninguna iniciativa del Ejecutivo en esta materia.
Sobre las declaraciones de José María Aznar, Abascal ha cuestionado que el expresidente utilice determinadas cuestiones para atacar a Vox. ‘Hay que escuchar la experiencia de aquellos que han sido derrotados por Marruecos’, ha apuntado, antes de añadir que ‘estaría bien saber qué les ha pasado, cómo ha sido y todos los españoles podemos aprender de eso’. El mensaje final tenía destinatario: ‘Estaría bien que se limite a contarnos su experiencia. Creo que debería tener un poco más de humildad y evitar dar consejos’.
La estrategia de Vox: calle, Congreso y tribunales
La lectura del movimiento apunta en una dirección conocida. Vox convierte una convocatoria de la sociedad civil en plataforma de oposición al Gobierno y mantiene la presión simultánea sobre el Partido Popular, con el que rompió los gobiernos de coalición autonómicos.
El precedente pesa. En varias comunidades autónomas, el partido dio por terminados sus ejecutivos de coalición con el PP cuando consideró que no se cumplían los compromisos en materia migratoria. Aquella decisión reordenó el mapa de pactos de la derecha y dejó una lección que la dirección repite ahora: la colaboración se negocia con condiciones verificables.
Vox, con 33 diputados en el Congreso de los Diputados y tercera fuerza de la Cámara, mantendrá la exigencia de activar el artículo 102 pleno tras pleno. No consta que el PP haya fijado una posición formal sobre esa vía, más allá de lo que Abascal ha trasladado este sábado acerca de su ambigüedad. El partido seguirá midiendo en la calle el respaldo a un discurso que ha convertido la inmigración irregular en su bandera principal.
