La Guardia Civil ha desarticulado en Valencia una red de tráfico de reptiles con tres detenidos y 209 animales incautados. De ellos, 110 ejemplares estaban amparados por distintos grados de protección del Convenio CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). Entre los animales intervenidos destaca una iguana endémica de las islas Fiyi, una especie en grave peligro de extinción.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? La Guardia Civil ha desarticulado una red dedicada al tráfico de reptiles protegidos que operaba bajo la apariencia de una empresa de envío de animales.
- ¿Dónde y cuándo? Los registros se han practicado en las localidades de Jérica y Sot de Ferrer, en la provincia de Castellón, y las diligencias ya han sido entregadas al juzgado.
- ¿Qué resultado? Tres detenidos, 209 reptiles intervenidos y la incautación de cuatro pistolas sin licencia y casi 200 cartuchos de munición.
Los tres detenidos son dos hombres de 48 y 51 años y una mujer de 37 años. Se les atribuye la presunta comisión de delitos de pertenencia a organización criminal, delito contra la fauna, contrabando, blanqueo de capitales y tenencia ilícita de armas. Según el comunicado de la Guardia Civil, los tres operaban como una empresa dedicada al envío de de animales, pero comercializaban de forma ilícita con reptiles protegidos y habían comenzado a criar ejemplares de forma clandestina.
Una empresa de envío de animales como pantalla legal
La estructura se apoyaba en uno de los domicilios registrados, utilizado como sede social de una mercantil de envío de animales que operaba, en apariencia, de forma legal. Desde esa cobertura, el entramado mantenía contactos en América, África y Asia para obtener especímenes extraídos directamente de su entorno natural. La cría de ejemplares se realizaba de forma clandestina, sin comunicación alguna a la autoridad administrativa del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Una vez capturados o criados, los reptiles eran trasladados a varias ferias europeas. Allí, la venta ilícita se camufla dentro del mercado legal aprovechando el limbo jurídico que rodea a la documentación que certifica el origen de los animales. La Guardia Civil subraya que ese vacío documental es el que permite dar apariencia de legalidad a especímenes extraídos de su hábitat.
En el marco de la operación, los agentes practicaron dos registros en las localidades de Jérica y Sot de Ferrer, en la provincia de Castellón. En los inmuebles se localizaron incubadoras, recipientes de transporte y diversos terrarios, material que confirma la actividad de cría y distribución que se estaba desarrollando.
Fuera del ámbito de la fauna, la Guardia Civil ha incautado cuatro pistolas sin licencia, casi 200 cartuchos de munición de arma corta, un rifle de aire comprimido, una táser, una defensa extensible, multitud de dispositivos electrónicos y abundante documentación. Todo el material ha quedado a disposición judicial junto con el resto de las diligencias del caso.
La operación confirma la capacidad de la Guardia Civil para desarticular entramados que operan a la vez en América, África, Asia y el mercado europeo de ferias.
Análisis del material y diligencias en el Tribunal de Segorbe

La Guardia Civil mantiene abierta la fase de análisis del material intervenido con el objetivo de establecer cuál era el alcance global de la actividad. Las diligencias han sido entregadas a la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Segorbe número 1. Los dispositivos electrónicos y la documentación incautados son parte del material que los agentes examinan para reconstruir la estructura del entramado, según ha informado el instituto armado.
Detrás de este tipo de actuaciones está el SEPRONA, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, la unidad especializada en delitos medioambientales y en la vigilancia del comercio de flora y fauna. Su trabajo combina la inspección de criaderos y establecimientos con la investigación de redes internacionales, y se coordina con las autoridades administrativas que expiden los certificados CITES.
El Contexto Operativo
El tráfico de especies protegidas es una de las formas de criminalidad organizada más difíciles de medir y, al mismo tiempo, una de las más persistentes. Europol mantiene el comercio ilegal de fauna y flora dentro de las prioridades de su plataforma EMPACT contra las amenazas criminales, y señala el mercado europeo de coleccionistas, ferias y tiendas especializadas como uno de los destinos principales de los especímenes extraídos en América, África y Asia.
En España, la Guardia Civil es el cuerpo de referencia frente a esta amenaza a través del SEPRONA, creado en 1988 y desplegado en todo el territorio. La operación de Valencia aporta un dato relevante: 110 de los 209 ejemplares intervenidos están amparados por el Convenio CITES, lo que sitúa la cifra de animales protegidos recuperados en el entorno del centenar en una sola actuación. A ese volumen se suman cuatro pistolas sin licencia y casi 200 cartuchos, un armamento cuya tenencia sin autorización constituye por sí misma un delito y eleva la gravedad de los hechos investigados.
La investigación permanece abierta y el análisis de la documentación intervenida será determinante para fijar la dimensión real del entramado, que obtenía ejemplares en tres continentes y los colocaba después en el circuito europeo. La Guardia Civil mantiene activos los canales de cooperación con las autoridades de los países de origen y con los organismos internacionales que vigilan el cumplimiento del Convenio CITES, una colaboración imprescindible cuando el negocio ilícito cruza fronteras.
