El diputado de Vox Gonzalo Centeno increpó al presidente de la Junta General de Asturias tras negarle la palabra en el pleno. Los micrófonos abiertos del Parlamento de Asturias captaron el viernes, en la última jornada del Debate de Orientación Política, el momento en que Centeno se dirigía al socialista Juan Cofiño con un ‘vaya a tomar por culo por ahí’.
El episodio llegó después de que la diputada del Grupo Mixto Covadonga Tomé cerrara su intervención en defensa de las propuestas de resolución de su grupo acusando a Vox de ‘vulnerar los Derechos Humanos’. Centeno reclamó entonces el turno por alusiones, que justificó en lo que su grupo considera una ‘imputación de un delito’ a toda la formación, y el presidente de la Cámara se lo negó con un aviso: sería expulsado del hemiciclo si volvía a tener que llamarle al orden.
Fue en ese instante cuando los micrófonos abiertos recogieron la frase, que se escuchó tanto en la sala como en la retransmisión oficial de la sesión. Antes de que arrancara el turno de votaciones, el presidente de la Junta General del Principado de Asturias tomó la palabra para exigir respeto a todos los grupos.
‘Yo respeto a todo el mundo, a todos los señores y señoras diputados y a todos los grupos políticos de esta Cámara, a todos, sin excepción, porque considero que todos tienen idéntica legitimación de origen. No les he faltado al respeto, ni personalmente ni como grupo, nunca. Ni en público ni en privado’, manifestó Cofiño en el hemiciclo.
Por qué Vox reclamó el turno por alusiones
El turno por alusiones es la figura que los reglamentos parlamentarios reconocen a un diputado o a un grupo cuando otro interviniente los menciona de forma directa en el debate. La dirección de Vox sostiene que la intervención de Tomé encajaba en ese supuesto: atribuir a una formación política ‘vulnerar los Derechos Humanos’ equivale, a su juicio, a imputarle una conducta delictiva sin aportar prueba alguna en el hemiciclo. Fuentes del grupo parlamentario consultadas por este medio aseguran que la petición no buscaba el choque, sino el ejercicio de un derecho reglamentario previsto en la normativa de la Cámara.
La formación insiste en que el Debate de Orientación Política estuvo atravesado por el tono de la izquierda. En la misma jornada, la diputada de Vox Figaredo sostuvo que la agresión registrada en Oviedo se estaba empleando como ‘una cortina de humo’ destinada a ‘tapar lo de Ceuta’. Para el grupo, el foco debe estar en el fondo del debate y no en una respuesta captada por un micrófono abierto.
Lo ocurrido no cambia el fondo del debate, pero coloca a Vox ante el doble filo del exceso verbal en el hemiciclo.
La reacción de la Cámara y el alcance disciplinario

La amenaza de expulsión no llegó a ejecutarse. El presidente de la Junta General, sin embargo, quiso fijar posición antes de las votaciones y apeló a la ‘idéntica legitimación de origen’ de todos los grupos para reclamar respeto en la Cámara. Por lo que consta hasta ahora, no se ha abierto ninguna actuación disciplinaria contra el diputado, y el pleno siguió su curso hasta la votación de las propuestas de resolución.
El Debate de Orientación Política es el pleno en el que el Gobierno del socialista Adrián Barbón rinde cuentas ante la Cámara y en el que los grupos fijan su posición para el curso. Para Vox, el marco era propicio: una sesión de alto voltaje en la que el grupo podía confrontar su agenda en inmigración y seguridad con las políticas del Ejecutivo autonómico. El cruce, en cambio, colocó el foco en el reglamento y en el tono.
Una oposición de perfil duro con el PP como espejo
El grupo parlamentario de Vox en la Junta General ejerce la oposición sin ningún acuerdo de legislatura con el PP, y ese es el marco en el que se entiende su forma de intervenir. Desde la ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos con los populares en julio de 2024, la formación ha priorizado el perfil propio y la confrontación directa con el Ejecutivo, también en Asturias. La lectura de la dirección es que esa distancia se sostiene mientras el PP mantenga sus pactos con el PSOE en Bruselas y en las instituciones.
El coste de esa estrategia aparece cuando el debate se desplaza del contenido a la forma. Las acusaciones del Grupo Mixto sobre la conducta de la formación quedaron, según la versión del grupo, sin sustento documental en el hemiciclo, mientras el reproche institucional se centró en una frase captada por un micrófono abierto. Vox ha hecho de la denuncia de las formas de la izquierda una parte central de su discurso, y ese terreno también se juega en los parlamentos autonómicos.
Queda por delante el resto del periodo de sesiones en la Junta General del Principado de Asturias, con el grupo de Vox dispuesto a mantener su agenda en inmigración, seguridad, fiscalidad y campo y agua sobre la mesa de la Cámara autonómica. El episodio del viernes no alterará los números del hemiciclo, pero añade un capítulo al pulso por el relato en Asturias, un territorio donde el partido busca consolidar su suelo electoral de cara a los próximos comicios autonómicos.

