Felipe VI convirtió la apertura del curso universitario en Cartagena en un elogio medido a la nueva etapa de Leonor. El Rey presidió el pasado 24 de septiembre el arranque del año académico en la Universidad Politécnica de Cartagena y, ante el claustro y las autoridades, reservó un guiño explícito para su hija mayor, que acaba de estrenar su vida universitaria civil. La prensa francesa ha leído ese gesto como un refuerzo del relato institucional de la sucesión.
La jornada arrancó en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial, donde el monarca recibió a las distintas autoridades antes de tomar la palabra. No era un acto menor en la agenda de la Corona: la inauguración del curso 2026/2027 en una universidad pública del sureste español sitúa a la institución en el terreno del conocimiento. Al término del discurso, Felipe VI firmó en el Libro de Oro del centro y mantuvo un encuentro con los invitados.
El guiño a Leonor en la apertura del curso
El pasaje más comentado llegó cuando el Rey se refirió a la etapa que su hija acaba de iniciar. ‘Mi hija ha empezado este año su vida universitaria civil y sus padres lo estamos viviendo con esa mezcla de ilusión, orgullo e incertidumbre’, pronunció desde el atril. La frase, recogida en la agenda oficial de la Casa del Rey, desplaza por un momento el foco del protocolo a la esfera familiar, algo que Felipe VI dosifica con cuentagotas.
Leonor cursa ahora su primer año en la Universidad Carlos III de Madrid, un salto que llega después de tres años de formación militar. Su primer día de clase, el 7 de septiembre, reunió a cerca de medio centenar de periodistas y a una multitud de estudiantes, una expectación que confirma el peso mediático de la heredera. El paso de los acuartelamientos a las aulas civiles abre una etapa distinta en su preparación como futura jefa del Estado.
La advertencia sobre la inteligencia artificial
El discurso no se agotó en la referencia familiar. Felipe VI dedicó buena parte de su intervención a los retos de la tecnología y a su impacto en la formación universitaria. ‘Conocer sus capacidades, comprender sus limitaciones y regular su uso es fundamental para evitar que se convierta en una fuente de desigualdad’, señaló sobre la inteligencia artificial.
A renglón seguido, el Rey advirtió de la omnipresencia de la desinformación y del riesgo de la polarización, dos asuntos que ha convertido en materia recurrente de sus intervenciones públicas. La prensa francesa subrayó ese doble eje —tecnología y convivencia— como la parte más política de un acto aparentemente académico. La inteligencia artificial, la desinformación, y la polarización formaron así el armazón intelectual de la jornada.
El elogio a Leonor no fue una licencia afectiva: fue la pieza más visible de un relato sucesorio que Zarzuela dosifica con precisión milimétrica.
Hubo también espacio para una definición de la universidad como espacio de contraste. ‘Ese es, en el fondo, el sentido de la universidad: recibir el saber, comprenderlo, contrastarlo y hacerlo avanzar, encontraros con quienes piensan de otro modo’, dijo el monarca, que situó ese ejercicio al servicio del crecimiento personal y colectivo de los estudiantes.

Por qué la prensa francesa lee Cartagena como un acto de sucesión
La revista francesa Point de Vue se hizo eco días después de las palabras del Rey y las enmarcó como ‘un recuerdo con cariño del comienzo de Leonor en la universidad’. El medio galo destacó que Felipe VI ‘también dejó su huella en el inicio del año académico español’ y puso el acento en su advertencia sobre la inteligencia artificial. No es una lectura inocente: en Francia, la cobertura de la Corona española sigue con atención el diseño del relevo generacional.
Ese enfoque encaja con la estrategia que la Casa del Rey viene desplegando desde la mayoría de edad de la Princesa de Asturias. Cada aparición de Leonor se dosifica y cada paso de su formación se comunica con un calendario pensado. Que el propio Rey, desde un atril institucional, humanice su papel de padre es una decisión de comunicación: acerca la institución sin banalizarla. La mezcla de ‘ilusión, orgullo e incertidumbre’ que confesó en Cartagena funciona, en términos de imagen, mejor que cualquier comunicado.
El reto, sin embargo, está en el equilibrio. La exposición mediática de la heredera —cerca de cincuenta periodistas en su primer día de clase— alimenta el relato sucesorio, pero también eleva la exigencia sobre cada gesto suyo en un entorno civil donde no hay protocolo militar que la proteja. Zarzuela tendrá que gestionar esa doble condición de estudiante y futura jefa del Estado sin que la segunda devore a la primera. La agenda oficial no ha detallado aún qué actos marcarán su curso académico; su etapa universitaria será el hilo conductor del año.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: Felipe VI inauguró el curso 2026/2027 en la Universidad Politécnica de Cartagena, un escenario que sitúa a la Corona en el terreno del conocimiento.
- El detalle de protocolo: el Rey rompió el registro académico con una referencia familiar a Leonor, un gesto poco frecuente en actos oficiales.
- Próximos pasos: Zarzuela no ha confirmado aún los actos institucionales de la heredera para este curso, más allá de su etapa universitaria en la Carlos III.
