La sucesión en Tailandia: la poligamia de Rama X reabre las dudas sobre el heredero

La reaparición de Oranong Suwannasri, teniente general y sin título de concubina, devuelve a la corte de Bangkok la pregunta que arrastra desde 2016. El peso de la preferencia masculina en el orden dinástico complica un relevo que sigue sin designar.

La sucesión en Tailandia vuelve al primer plano institucional tras la reaparición pública de Oranong Suwannasri junto a Rama X. La escena, registrada después de los últimos viajes oficiales del monarca, ha reabierto una pregunta que la corte de Bangkok arrastra desde 2016: quién heredará la corona.

No es una cuestión menor. La monarquía tailandesa funciona como una de las piezas centrales del equilibrio institucional del país, y su jefatura se ha mantenido sin un heredero designado durante casi una década. La vuelta a escena de una mujer que no ostenta el título de concubina real, pero que acompaña al soberano en actos de máxima visibilidad, añade una variable nueva a una ecuación que hasta ahora se resolvía entre bastidores.

La concubina sin título oficial y el regreso de las dudas sobre la sucesión

Su última aparición de Oranong Suwannasri llegó después de una agenda internacional intensa. El rey Maha Vajiralongkorn encadenó visitas de Estado a Francia y Vietnam, y un desplazamiento a Suecia con motivo del 80.º cumpleaños del rey Carlos XVI Gustavo. En todas esas citas estuvo acompañado por su esposa, la reina Suthida, de 48 años y sin descendencia.

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Oranong, en cambio, no figura en los programas oficiales. Su perfil se conoce desde 2024, cuando el periodista británico Andrew MacGregor Marshall informó de su existencia y la situó como una de las mujeres más cercanas al monarca. Según esos datos, desarrolló su carrera en las fuerzas armadas y en los servicios de seguridad de la casa real, y hoy ostenta el rango de teniente general. A diferencia de Sineenat Wongvajirapakdi, nombrada noble concubina real en 2019, no consta que Oranong tenga título oficial alguno.

Una casa real marcada por los matrimonios solapados de Rama X

La poligamia está prohibida en Tailandia desde 1932. La biografía sentimental de Vajiralongkorn, sin embargo, ha discurrido siempre por otros cauces. Se casó por primera vez en 1977 con su prima, la princesa Soamsawali, con quien tuvo a su primera hija, la princesa Bajrakitiyabha, nacida en 1978 y fallecida a los 47 años tras tres en coma.

Tras el divorcio de 1994 contrajo matrimonio con la actriz Yuvadhida Polpraserth, madre de cinco de sus hijos. La acusó públicamente de adulterio antes de separarse. Cuatro de los varones quedaron desterrados de Tailandia, y solo la menor, la princesa Sirivannavari, regresó junto al rey. Entre 2001 y 2014 estuvo casado con Srirasmi Suwadee, con quien tuvo a su único hijo varón reconocido como miembro de la familia real, el príncipe Dipangkorn Rasmijoti, nacido en 2005.

monarquía tailandesa

La norma que prohíbe la poligamia cumple casi un siglo, pero la biografía del monarca demuestra que la ley y la práctica cortesana llevan décadas sin coincidir.

El orden sucesorio tailandés mantiene todavía la preferencia del varón. Sobre el papel, solo Dipangkorn y Sirivannavari, esta última presente en la cita del Elíseo, figuran hoy como miembros dinásticos con derecho al trono. Cabe recordar que algunos medios, como el diario alemán Bild, han apuntado que el príncipe tendría alguna forma de autismo, un extremo nunca confirmado por la casa real.

El hueco dinástico y por qué importa más allá de Bangkok

Lejos de Tailandia vive Vacharaesorn Vivacharawongse, el primer hijo del monarca con la actriz. En 2023 regresó al país con aires oficiales, después de casi tres décadas instalado en Estados Unidos y tras conocerse el grave estado de su media hermana Bajrakitiyabha. Se ordenó monje budista, pero su padre aún no le ha retirado la condición de repudiado. Tailandia sigue, por tanto, sin heredero.

La anomalía tailandesa invita a la comparación con las monarquías europeas, donde la sucesión se resuelve por normas públicas y verificables. En la Corona española, el orden de llamamiento está fijado en la Constitución y el relevo generacional se prepara con años de antelación: la Princesa de Asturias cumple un calendario de formación militar y civil diseñado al detalle desde Zarzuela. En el Reino Unido, Países Bajos o Dinamarca, la línea sucesoria es pública, lineal y ajena a la vida privada del soberano.

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En Tailandia ocurre lo contrario. La posible llegada de nuevos descendientes, una hipótesis que la reaparición de Oranong mantiene abierta, podría alterar el orden de sucesión. Ahí está el riesgo institucional, más allá de la curiosidad sobre la vida sentimental del rey. Una corona que no aclara su relevo proyecta una incertidumbre que acaba afectando a la propia jefatura del Estado.

Conviene separar, no obstante, lo confirmado de lo interpretado. Que Oranong haya reaparecido junto a Rama X es un hecho. Que esa reaparición anticipe un cambio dinástico es, por ahora, una lectura. La casa real tailandesa no ha emitido comunicado alguno sobre el particular, y la discreción del palacio ha sido la norma durante todo el reinado.

El siguiente hito será ver si el monarca vuelve a comparecer en actos oficiales acompañado por Suthida y mantiene a Oranong en un segundo plano, o si la nueva presencia se consolida. Será entonces cuando se pueda medir si la escena de estas semanas fue un gesto aislado o el primer movimiento de una sucesión que Tailandia lleva demasiado tiempo sin definir.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: la reaparición de Oranong Suwannasri junto a Rama X reactiva las dudas sucesorias en una monarquía que lleva sin heredero designado desde 2016, pieza clave del equilibrio institucional tailandés.
  • El detalle de protocolo: Oranong no ostenta el título de concubina real que sí recibió Sineenat Wongvajirapakdi en 2019, aunque su rango de teniente general en los servicios de seguridad de la casa real le otorga una posición formal en la corte.
  • Próximos pasos: la casa real tailandesa no ha confirmado ninguna decisión sucesoria; queda por ver si la nueva presencia de Oranong en actos oficiales se consolida o regresa a la discreción.