Nuevo límite velocidad AP-7 en Catalunya: entra en vigor el 1 de octubre

El límite de 120 km/h se mantiene, pero podrá caer a 100, 80 o 60 km/h en los tramos con paneles luminosos y hasta 40 km/h con niebla en la AP-2. La prueba arranca el jueves 1 de octubre en la AP-7 y en el tramo entre Castelldans y les Borges Blanques.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los conductores que circulan por la AP-7 y por el tramo de la AP-2 entre Castelldans y les Borges Blanques, dos de las vías con más tráfico rodado de Catalunya.
  • ¿Cuándo ocurre? La prueba arranca el jueves 1 de octubre de 2026 y se prolongará durante los próximos meses en condiciones reales de circulación.
  • ¿Qué cambia hoy? El límite de 120 km/h no desaparece, pero podrá bajar de forma temporal a 100, 80 o 60 km/h en la AP-7 y hasta 40 km/h en la AP-2 cuando haya niebla. La referencia válida es siempre el panel luminoso, no la señal fija.

El límite de velocidad en la AP-7 dejará de ser una cifra fija a partir del próximo jueves 1 de octubre. Ese día arranca en dos autopistas catalanas una prueba de límites variables que obligará al conductor a mirar el panel luminoso antes que la señal de toda la vida.

La medida la impulsa la Dirección General de Tráfico y no consiste en rebajar de forma permanente los 120 km/h que ya figuran en el Reglamento General de Circulación. Lo que cambia es la lógica: la velocidad máxima pasará a adaptarse al estado real de la vía, tramo a tramo y hora a hora.

El límite de 120 km/h sigue vigente para turismos y motocicletas. El matiz no es menor. Nadie ha tocado el máximo legal; lo que se estrena es la capacidad de rebajarlo cuando la carretera se complica.

Publicidad

De 120 a 60 km/h: qué cambia en el asfalto y qué no

En la AP-7 los conductores podrán encontrarse con límites de 100, 80 o incluso 60 km/h en función de las circunstancias. No habrá un único cartel para toda la autopista: la velocidad máxima podrá variar a lo largo de un mismo trayecto y la referencia válida será la que marque el panel en ese instante.

¿Qué situaciones activan la reducción? Una densidad de tráfico elevada, un accidente, condiciones meteorológicas adversas, problemas de visibilidad u obstáculos en en la calzada. En la AP-7 habrá un sistema tecnológico capaz de detectar esas circunstancias y de ajustar el límite en función del riesgo real.

A partir del 1 de octubre, la pregunta correcta al volante ya no es a cuánto se puede ir, sino a cuánto manda ir el panel luminoso más próximo.

Los paneles se activarán cuando el sistema detecte el problema, no antes. Eso tiene una consecuencia práctica evidente: dos conductores que hagan el mismo recorrido el mismo día pueden encontrarse límites distintos según la franja horaria. Ni más ni menos.

La niebla de les Borges Blanques y el tramo que bajará hasta 40 km/h

El segundo escenario de la prueba está en la AP-2, concretamente en el tramo entre Castelldans y les Borges Blanques. Aquí el enemigo tiene nombre propio: la niebla. La zona registra episodios recurrentes de visibilidad reducida y el sistema permitirá rebajar de forma progresiva la velocidad máxima hasta los 40 km/h cuando el banco de niebla cierre el horizonte.

No es casual que se haya elegido esta comarca de Ponent. Los episodios de niebla del pla de Lleida figuran entre los fenómenos meteorológicos que más disgustos provocan en las carreteras catalanas, y su gestión con señales estáticas ha funcionado siempre como un parche.

Por qué la prueba se hace en Catalunya y no en Madrid

La elección de Catalunya como laboratorio responde a un criterio de oportunidad. La AP-7 es el corredor viario con más tráfico del nordeste peninsular y, desde que quedó libre de peajes en septiembre de 2021, ha absorbido un volumen creciente de vehículos. La AP-2, por su parte, ofrece el escenario perfecto para validar tecnología contra niebla. El propio diseño de la prueba apunta a que la implantación en otras comunidades dependerá de los resultados obtenidos aquí: si el sistema falla en les Borges Blanques, difícilmente se replicará en la meseta.

Publicidad

Hay un punto que merece atención. La gestión del tráfico en las vías interurbanas catalanas pasa por el Servei Català de Trànsit y por los Mossos d’Esquadra, en coordinación con la DGT. Un cambio de reglas de este calibre exige pedagogía, porque la señalización variable es vinculante desde el mismo momento en que se ilumina. El conductor que ignore el panel y mantenga los 120 km/h se expone a sanción. Ojo con el panel.

La prueba se prolongará durante los próximos meses. Nadie ha puesto fecha al final ni ha detallado si el sistema acabará siendo permanente o se retirará. Lo que sí está claro es lo que toca a partir del jueves 1 de octubre: mirar arriba, leer el panel y adaptarse. Cuestión de reflejos.