Catalunya estrena la prohibición a las motos que no se aplicará en el resto de España

El nuevo Reglamento General de Circulación permite circular por el arcén en atascos desde el 1 de octubre, pero el Servei Català de Trànsit lo rechaza por el riesgo añadido. Los motoristas son el colectivo con mayor mortalidad en las carreteras catalanas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los motoristas que circulan por las carreteras catalanas, con especial incidencia en la demarcación de Barcelona y en la AP-7, la vía con más fallecidos del país.
  • ¿Cuándo ocurre? El nuevo Reglamento General de Circulación entra en vigor el 1 de octubre. Catalunya ya ha anunciado que no habilitará la medida.
  • ¿Qué cambia? Fuera de Catalunya, las motos podrán avanzar por el arcén derecho en atascos, en tramos señalizados y por debajo de 30 km/h. Aquí seguirá prohibido.

La prohibición de que las motos circulen por el arcén seguirá vigente en Catalunya cuando el resto de España la levante el próximo 1 de octubre. El Servei Català de Trànsit (SCT) no habilitará la maniobra que el nuevo Reglamento General de Circulación acaba de abrir al conjunto del Estado.

La decisión convierte a Catalunya en una excepción regulatoria dentro del propio país. El texto estatal, aprobado por el Gobierno y publicado esta semana en el Boletín Oficial del Estado, permite que los motoristas avancen por el arcén derecho en caso de retención o congestión, siempre que el tramo esté previamente señalizado y sin superar los 30 km/h. Aquí, no, según avanza El Periódico.

Qué permite el nuevo reglamento y por qué lo rechaza el SCT

El reglamento introduce cambios de calado para los llamados usuarios vulnerables de la vía. Fija en 15 años la edad mínima para conducir patinetes eléctricos, obliga al casco y al chaleco reflectante en determinadas circunstancias y endurece las exigencias de equipamiento para los motoristas. La circulación por el arcén en los atascos era, precisamente, una demanda histórica de buena parte del colectivo.

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El director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, ha confirmado que Catalunya no dará ese paso. En declaraciones a 3Cat Info, ha argumentado que el arcén es un espacio especialmente sensible: por él circulan bicicletas, en él se detienen vehículos averiados y por él actúan los servicios de emergencia. Habilitar su uso ordinario, sostiene, elevaría el riesgo para quienes viajan en moto.

La negativa catalana no cuestiona el resto de la norma. El SCT mantiene su propia política de seguridad vial y en este punto choca con la lectura de la Dirección General de Tráfico (DGT), para la que la medida contribuye a ordenar una práctica que ya se produce de facto en muchos atascos aunque siga estando prohibida.

Donde la DGT ve una manera de ordenar el atasco, el SCT ve un carril más que se abre al riesgo. La misma norma, dos diagnósticos opuestos.

Los motoristas catalanes, el colectivo que no baja su mortalidad

normativa motos Catalunya

Los datos explican la prudencia catalana. Los motoristas siguen siendo el grupo con mayor mortalidad en las carreteras de Catalunya. El último balance disponible, cerrado a comienzos de junio, cifraba en 21 los fallecidos. La demarcación de Barcelona concentra el mayor número de víctimas mortales y la AP-7 es la vía con más muertes.

La mayoría de los siniestros mortales se produce en accidentes en solitario, con salidas de vía y caídas en la calzada como tipología más frecuente, según los datos del propio SCT. En 2025 murieron 45 motoristas en las carreteras catalanas, 44 de ellos antes de diciembre, el 31,25% de las 144 víctimas mortales registradas en todo el año. La proporción no deja de crecer.

Por qué el arcén catalán no es el arcén del resto de España

La singularidad tiene raíz competencial. El tráfico es una competencia transferida y Catalunya lleva años aplicando criterios propios en seguridad vial. La prohibición de circular por el arcén, eso sí, no es nueva: ya existía. Lo que cambia es que deja de compartirse con el resto del Estado y pasa a ser una excepción.

Para el motorista de a pie, la consecuencia práctica es una frontera invisible. Quien salga de Lleida hacia Aragón o, de Tarragona hacia la Comunitat Valenciana, encontrará normas distintas a uno y otro lado de la raya. La DGT considera que abrir el arcén aporta orden; el SCT responde que el arcén catalán no es el arcén de Madrid. Cada uno defiende su diagnóstico con el mismo argumento: la seguridad de los motoristas.

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La preocupación, además, no es exclusiva de Catalunya. La propia DGT viene alertando desde hace meses de que los motoristas son el único gran colectivo de la carretera que no logra reducir de forma sostenida sus cifras de mortalidad. En ese contexto, la decisión catalana se lee como una apuesta conservadora: mejor no tocar el arcén mientras las cifras no bajen.

El nuevo reglamento entra en vigor el 1 de octubre y, desde ese día, la moto podrá circular por el arcén en toda España menos en Catalunya. El SCT mantendrá su criterio a la espera de comprobar si la medida estatal cumple lo que promete: menos accidentes y atascos más ordenados. Si funciona, la pregunta volverá a plantearse. Y aquí, de momento, se queda como está.