Bruselas pide a los Estados miembros moderar la demanda: las claves del gas en Europa este invierno

El comisario de Energía, Dan Jørgensen, traslada la advertencia en una carta a las capitales en la que descarta una crisis inmediata de suministro. Las reservas europeas rondan el 70% y el TTF cotiza en torno a 72 euros por megavatio hora, 40 más que en febrero.

Bruselas ha pedido a los Gobiernos de la UE que reduzcan la demanda de gas y electricidad este invierno ante el bajo nivel de almacenamiento. El comisario de Energía, Dan Jørgensen, traslada esa petición a las capitales en una carta a la que ha tenido acceso Euronews, en la que advierte de que la situación «no ha mejorado» desde su primer aviso, en marzo.

El mensaje de fondo tiene dos capas. La primera: no hay una crisis inmediata de seguridad de suministro. La segunda: existe una presión simultánea sobre precios y disponibilidad que puede endurecerse a medida que avance el invierno. La propia carta lo resume en los términos que la Comisión repite desde la reunión del grupo de trabajo de la Unión de la Energía: «nos enfrentamos a una crisis de precios vinculada a una crisis de suministro».

Qué pide Bruselas exactamente a los Estados miembros

La petición es un catálogo de medidas de demanda que ya se aplicaron durante la crisis energética de 2022 y que la Comisión quiere mantener activas. La carta invita a «tomar o continuar tomando medidas que puedan sostener las inyecciones o reducir la demanda de gas y electricidad durante el tiempo que sea necesario».

Publicidad

El listado concreto que Bruselas pone sobre la mesa incluye cuatro bloques:

  • Reducir el consumo eléctrico en horas punta, cuando la generación con gas marca el precio del mercado.
  • Desplazar la demanda con contadores inteligentes y tarifas minoristas que premien el consumo fuera de los picos.
  • Limitar la temperatura en los edificios públicos y restringir la calefacción en terrazas y espacios exteriores.
  • Apagar la iluminación pública que no sea imprescindible durante la noche.

Ninguna de estas medidas se impone. Bruselas deja la decisión en manos de cada capital y apela al carácter voluntario de lo que funcionó en 2022. El primer aviso de Jørgensen llegó en marzo; seis meses después, la situación sigue sin mejorar. La carta no fija plazos ni porcentajes obligatorios por país.

Hay un segundo nivel de herramientas: los planes nacionales de emergencia. Si la situación se deteriora, esos planes contemplan contratos de gas interrumpibles (los que permiten cortar el suministro a grandes clientes industriales con compensación) y el cambio de combustible en centrales eléctricas que hoy queman gas.

Bruselas no habla de escasez física, sino de una crisis de precios que arrastra al suministro: el consumo ya forma parte del problema.

El almacenamiento al 70% y un precio que sube 40 euros desde febrero

Los datos que sostienen el aviso vienen del sector. Según las últimas cifras de la asociación Gas Infrastructure Europe, los almacenamientos de la UE rondan el 70% de su capacidad, unos 12 puntos porcentuales por debajo del mismo punto del año pasado.

El precio de referencia europeo, el TTF holandés (el índice que marca el coste del gas en el mercado mayorista del continente), cotiza en torno a 72 euros por megavatio hora. Son 40 euros más que el 28 de febrero, la jornada en la que Estados Unidos e Israel bombardearon Irán y el mercado reaccionó al alza.

Los analistas advierten de picos por encima de los 100 euros por megavatio hora en pleno invierno si no crecen los volúmenes de gas natural licuado (GNL, el gas que viaja en buques a baja temperatura) exportados desde el Golfo, o si el mantenimiento de las instalaciones noruegas se prolonga más de lo previsto.

Publicidad

demanda energética UE

Por eso la Comisión también pide prudencia en las compras. Jørgensen sugiere a los Gobiernos que usen la flexibilidad de las reglas europeas de almacenamiento, y apunten al 80% de llenado en lugar de forzar hasta el 90%. Comprar grandes cantidades cuando el mercado global ya está tenso empuja el precio hacia arriba, y ese es el efecto que Bruselas quiere evitar.

La carta insiste en que el sistema europeo es hoy más resistente que antes de la invasión rusa de Ucrania, pero no cómodo. La conclusión textual es que, con un almacenamiento «excepcionalmente bajo», no hay riesgos inmediatos para la seguridad del suministro.

El impacto para España: más GNL y más competencia con Asia

Para España el aviso llega con un matiz propio. El país cuenta con la mayor capacidad de regasificación de la UE y cubre una parte relevante de su demanda con GNL, lo que le obliga a competir en el mercado global por cada cargamento. Cuando Asia puja fuerte, el gas que llega a las plantas españolas se encarece antes de entrar en la red.

Bruselas no ha pedido activar todavía los planes de emergencia nacionales. España mantiene, como el resto de socios, margen para decidir qué medidas de demanda aplica y si se acoge al objetivo del 80%. La decisión tiene traslación directa a la factura: menos consumo en horas punta implica menos gas quemado en centrales y menos presión sobre el precio mayorista.

Hay un límite, sin embargo, que las medidas de demanda no resuelven. La puja por el GNL se dirime fuera de Europa: si los cargamentos se desvían a los mercados asiáticos, el coste que paga el sistema español sube con independencia de lo que se consuma en horas punta.

Lo esencial

  • 📌 ¿Qué ha ocurrido? La Comisión Europea ha pedido a los Estados miembros moderar la demanda de gas y electricidad, según una carta vista por Euronews.
  • 👤 ¿Quiénes están implicados? El comisario de Energía, Dan Jørgensen, los Gobiernos de la UE y la asociación Gas Infrastructure Europe, que publica los datos de reservas.
  • ⏭️ ¿Qué pasa ahora? Cada capital decidirá si mantiene las medidas de demanda y si limita el llenado al 80% antes del invierno.