Vox se autoenmienda en Andalucía y rechaza la comisión de investigación sobre los cribados de cáncer de mama

El partido había respaldado la comisión cuando estaba en la oposición a Moreno Bonilla, en línea con las mujeres afectadas por los retrasos del SAS. La decisión llega con la vía penal ya archivada y cerca de 300 reclamaciones patrimoniales en marcha.

Vox pasa de exigir en Andalucía la comisión sobre los cribados a bloquearla, un giro que mide su pulso con el PP.

Qué defiende Vox y por qué cambia de criterio

Una comisión de investigación es el instrumento con el que un parlamento exige cuentas a un gobierno sin que el acuerdo tenga efectos normativos directos. Vox la respaldó cuando estaba en la oposición a Juan Manuel Moreno Bonilla, en la misma dirección que las mujeres afectadas por los fallos del programa de detección precoz del Servicio Andaluz de Salud (SAS).

El partido acompañó entonces la exigencia de responsabilidades y de reparación para las pacientes. Sostenía que la Junta debía rendir cuentas por los fallos del programa. Ahora, el grupo de Vox en el Parlamento de Andalucía ha votado en contra y ha desactivado esa vía de fiscalización.

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La formación no ha detallado públicamente los motivos del giro. En la lectura de la dirección, el asunto ha entrado en una fase administrativa en la que lo urgente es que el SAS resuelva las reclamaciones de las afectadas sin dilatar los trámites, según fuentes del partido consultadas por este medio.

Los números del caso son abultados. La Junta de Andalucía ha reconocido 2.317 expedientes con retrasos y 23 tumores tras su revisión interna. Amama, la Asociación de Mujeres Afectadas por Cáncer de Mama, eleva a 366 las mujeres que acabaron desarrollando un tumor y a siete las fallecidas. La crisis saltó a la luz el 28 de septiembre de 2025.

El impacto político llegó hasta el corazón del Gobierno andaluz, que situó al frente de las competencias sanitarias a su hombre más fuerte, Antonio Sanz. En paralelo, la vía penal se ha ido cerrando: ninguna de las 15 causas presentadas ha prosperado, y las dos últimas quedaron archivadas el pasado mes de agosto. A las afectadas solo les queda la reclamación patrimonial.

El giro coloca a Vox ante su propio electorado: bloquea la comisión que exigía cuando estaba en la oposición a Moreno.

El impacto y las reacciones

El bloqueo parlamentario ha caído mal entre las afectadas. Amama sostiene que la crisis no está cerrada y que el personal sanitario sigue sobrecargado, doblando turnos en rayos, oncología y cirugía. Su presidenta, Ángela Claverol, calcula que unas 300 mujeres presentarán reclamaciones patrimoniales y que más de 200 ya están registradas.

La reparación se antoja lenta. Los juicios se están señalando para 2030 en Sevilla, según el abogado del colectivo. En paralelo, Adelante Andalucía ha puesto el foco en una licitación de más de 13 millones de euros para la realización de mamografías del cribado. El SAS insiste en que solo contrata unidades móviles y que no externaliza la interpretación médica de las pruebas.

Las pacientes rechazan quedar reducidas a un expediente. ‘No somos números, no somos expedientes’, resume Anabel Cano, una de las afectadas por los retrasos. Es la cara más incómoda del asunto.

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El pulso con el PP y el cálculo electoral de Vox

El movimiento se entiende mejor mirando al conjunto del tablero. Vox necesita al PP para sostener sus aspiraciones nacionales y, sobretodo, compite con él por el mismo espacio en Andalucía, donde el partido de Moreno gobierna con holgura. Abrir una comisión contra el Ejecutivo andaluz debilitaría a un socio incómodo pero imprescindible.

La paradoja no es nueva. Vox ha defendido las comisiones de investigación cuando señalaban al Gobierno central, en especial por la amnistía y la inmigración. Y recuerda que rompió sus gobiernos de coalición con el PP en Castilla y León y la Comunidad Valenciana. Ese criterio distinto respecto al caso andaluz es el flanco que la izquierda explotará en cada sesión.

Lo que Vox gana con el bloqueo es margen en su negociación con el PP. Lo que arriesga es su credibilidad en un asunto con víctimas directas, que reclaman algo muy concreto: que se las resarza. La próxima prueba de fuego llegará con los presupuestos andaluces y con las reclamaciones que siguen su curso. Ahí se verá si el giro era una maniobra de coyuntura o un cambio de fondo.