La vendimia de Galicia 2026 cierra con 80 millones de kilos, la mayor cosecha de su historia

Rías Baixas aporta 46 de los 80 millones de kilos y Monterrei firma su mejor cosecha histórica. El adelanto de la recogida al 12 de agosto confirma el impacto del cambio climático en el calendario vitícola.

La vendimia de Galicia 2026 toca techo: las denominaciones de origen cierran con 80 millones de kilos, la mayor cosecha registrada.

El récord que roza los ochenta millones de kilos

El viernes se habían recogido 77,54 millones de kilos en las cinco DO gallegas, a apenas unos miles de batir el máximo histórico de 2011, cuando la cifra se quedó en 77,8 millones, según el balance de los consejos reguladores. A esa cantidad hay que sumar los dos o tres millones de kilos que han quedado sin vendimiar en Rías Baixas, sobre todo por la falta de cuadrillas. El total real supera los ochenta millones de kilos.

El reparto por denominaciones deja una foto nítida. Rías Baixas aporta 46 millones de kilos, cerca del 60% de la uva gallega. Le siguen Ribeiro, con 9,34 millones; Monterrei, con 8,79; Valdeorras, con 8,01; y Ribeira Sacra, con 5,40. En el interior, todas mejoran respecto a 2025: el Ribeiro sube de 8,12 a 9,34 millones, Valdeorras gana medio millón, Monterrei añade setecientos mil y Ribeira Sacra ronda los ochocientos mil más.

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Monterrei firma la mejor vendimia de su historia. La denominación ourensana lleva una evolución en ascenso constante desde su constitución, solo rota en 2017, cuando las heladas se llevaron casi el cincuenta por ciento de la cosecha. Rías Baixas había marcado su techo en 2025, con 47,51 millones de kilos. Valdeorras lo logró en 2024, con 8,25; Ribeira Sacra en 2019, , con 7,26; y el Ribeiro en 2005, cuando alcanzó los 22 millones y todavía superaba a Rías Baixas.

Aquella hegemonía del Ribeiro es hoy memoria. Durante todo el siglo XX, la denominación más antigua de Galicia fue también la más productiva. El paisaje cambió con la reestructuración del viñedo, que dio prioridad a las variedades autóctonas —albariño, godello, mencía— frente a las autorizadas, como el palomino y la garnacha, que durante décadas aseguraron volumen. Galicia primó la calidad sobre la cantidad.

Durante todo el siglo XX, el Ribeiro fue la denominación más productiva de Galicia; hoy seis de cada diez kilos salen de Rías Baixas.

Vendimiario ya no es el mes de la vendimia

La vendimia gallega de 2026 arrancó el 12 de agosto, casi un mes antes de lo que marcaba la tradición. El dato enlaza con una tendencia global: el cambio climático adelanta la recogida unos días cada década y, en los últimos años, a un ritmo mayor. La referencia histórica es elocuente. En octubre de 1793 entró en vigor en la Francia revolucionaria el calendario republicano, cuyo primer mes —del 22 de septiembre al 21 de octubre— se llamaba vendimiario porque era, sencillamente, el mes de la vendimia.

Doscientos años después, el nombre ha perdido su sentido. Los más veteranos del sector recuerdan que la fecha en la que terminaba la vendimia era la misma en la que empezaban a recogerse las variedades blancas más tardías y la mayoría de las tintas. Ahora, en pleno vendimiario, ya no se vendimia. Quedan bodegas con parcelas pendientes y racimos tintos de maduración lenta. También los destinados a los vinos de cosecha tardía, que podrían recogerse en noviembre si el tiempo acompaña.

80 millones kilos uva

El Laboratorio Gallego

La viticultura gallega funciona hoy como un laboratorio para el conjunto del vino español. Las cinco denominaciones suman una producción que supera los ochenta millones de kilos y sostienen buena parte del empleo y del paisaje del rural, un sector que la Xunta de Galicia ha convertido en uno de sus pilares agroalimentarios. El giro de las variedades de volumen a las autóctonas anticipó lo que después han ensayado otras regiones vinícolas de España. Lo que Galicia hizo con su viñedo hace dos décadas, otras comunidades lo replican ahora.

En clave política, el vino es uno de los pocos terrenos donde la Xunta, los consejos reguladores y el sector caminan en la misma dirección. El PPdeG gobierna la comunidad con mayoría absoluta desde 2009 y ha hecho del agroalimentario una de sus banderas; el BNG y el PSdeG reclaman más apoyo para el rural, aunque el diagnóstico sobre el vino rara vez genera choque entre los tres. El sector pesa demasiado como para que la política lo divida.

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La dimensión nacional es evidente. España es uno de los mayores productores de vino del mundo, y el adelanto del calendario que vive Galicia afecta ya a todas las regiones vitícolas. La cosecha de 2026, la más temprana y la más abundante de la historia gallega, plantea una pregunta de fondo para el conjunto del país: hasta dónde puede el vino español mantener su identidad si el clima le cambia el calendario. La proyección es inmediata. Los consejos reguladores cerrarán la campaña oficial en las próximas semanas y todavía quedan racimos de cosecha tardía en el viñedo. Superado el techo de 2011, la incógnita es si la tendencia se mantiene o si el récord de 2026 marca un punto de inflexión en un sector cada vez más dependiente del clima y menos de la mano de obra.

Ficha del Caso

  • El caso: Las cinco denominaciones de origen de Galicia cierran la vendimia de 2026 con la mayor cosecha de su historia, impulsada por Rías Baixas y por el récord propio de Monterrei.
  • Datos importantes: 77,54 millones de kilos recogidos al cierre del viernes; más de 80 millones contando la uva sin vendimiar en Rías Baixas; récord anterior de 2011, con 77,8 millones.
  • Resumen: La campaña confirma el giro de Galicia hacia variedades autóctonas y anticipa el impacto del cambio climático en el calendario vitícola español.