El naval vigués oceanográfico se ha consolidado como referencia mundial: Armón y Freire firman los buques de investigación de medio mundo.
De la ría de Vigo a los polos: quién construye la ciencia del mar
El Anna Weber van Bosse, construido por Armón, ha protagonizado una expedición en las islas Azores para estudiar cómo se alimentan las ballenas en aguas profundas, las interacciones entre depredadores y presas y la restauración de los ecosistemas abisales. La científica Fleur Visser, del NIOZ holandés —el equivalente al CSIC neerlandés—, detalla en el blog del organismo el equipamiento del barco: ecosondas, hidrófonos, y muestreo de ADN. Puede propulsarse con metanol y tiene capacidad polar, así que opera cerca del borde del hielo marino, en el Ártico y en la Antártida.
El Falkor Too, obra de Freire para el Schmidt Ocean Institute, acumula hallazgos difíciles de igualar. Encontró nuevas especies de pulpo frente a la costa pacífica de Costa Rica y en las profundidades de Trinidad y Tobago. Capturó la imagen del pulpo fantasma frente a Chile en 2024. Y en 2025 grabó, por primera vez en la historia, a un calamar gigante vivo. El mismo barco participó en una expedición de National Geographic Society en la Antártida, el ecosistema marino más abundante del planeta, con hasta 10.000 especies endémicas.
La cartera no se agota ahí. El BAP Carrasco, también de Freire, acompañó a la Marina de Guerra del Perú en una misión antártica de geología marina. Y el Odón de Buen, de Armón para el CSIC, es el mayor oceanográfico de España; se estrenó el año pasado en aguas polares para comprobar su comportamiento sobre el hielo.
El Karahoa II, encargado por el NIWA neozelandés a Armón, trabaja en la red de detección de tsunamis. El Borunn Bordartotirr, para Islandia, explora el Atlántico Norte. Y en los muelles vigueses, Freire afronta la fase final del RV Thuwal II, llamado a ser el buque insignia de la flota científica de Arabia Saudí en el Mar Rojo.
A Vigo no le compran cascos: le compran la plataforma desde la que media comunidad científica mira el océano profundo.
La nómina local es amplia. Prácticamente toda la flota oceanográfica española —la del IEO-CSIC y la de la Secretaría General de Pesca— salió de la ría. El Ramón Margalef participó en la misión científica de la erupción volcánica de El Hierro. La Universidad de Vigo navega con el CIM UVigo, obra de Rodman Polyships, para la investigación en aguas costeras.
Metalships, el exCEO de Google y el negocio que nadie quiere perder

La operación que puede mover el tablero es otra. El astillero Metalships centrará su actividad en el nicho oceanográfico tras su venta a la estadounidense Oyster Ocean, propiedad del magnate Eric Schmidt, según la información publicada este lunes por Atlántico Diario. No es un comprador cualquiera: Schmidt es dueño del Schmidt Ocean Institute, el mismo que encargó a Freire el Falkor Too.
La lectura industrial es doble. Galicia exporta capacidad técnica a quien financia la exploración marina más ambiciosa del planeta, y a la vez la propiedad de una parte del tejido productivo cruza el Atlántico. El nicho oceanográfico funciona con series cortas y clientes públicos o filantrópicos, con calendarios que dependen de presupuestos de ciencia ajenos a la comunidad.
Ahí está la contradicción. Vigo domina un segmento que se decide fuera de Vigo. La ría aporta ingeniería, mano de obra especializada y décadas de experiencia en buques que no se parecen a ningún otro. Cuando esas partidas se enfrían, el calendario de entregas se estira, y el empleo cualificado lo nota antes que las estadísticas del Instituto Galego de Estatística.
El Laboratorio Gallego
El naval es uno de los pocos asuntos en los que la política gallega se comporta como política de Estado. La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela) ha tratado el sector como estratégico bajo ejecutivos de distinto signo, y el PPdeG (el Partido Popular de Galicia, la formación que gobierna con mayorías absolutas desde 2009) lo ha exhibido como prueba de que su modelo industrial funciona. El BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) reclama más retorno para la comunidad cada vez que un contrato sale de la ría, y el PSdeG (la federación gallega del PSOE) pone el foco en el empleo estable y en la formación profesional del sector. En el Parlamento de Galicia (la cámara unicameral gallega, con 75 deputados), el naval rara vez divide: une. Las herramientas de apoyo pasan por la Consellería (el equivalente gallego de un ministerio autonómico) de Economía e Industria y por las cuentas anuales de la comunidad.
La dimensión nacional es difícil de exagerar. Cuando Madrid discute política industrial o fondos europeos de defensa, la respuesta a quién construye los barcos acaba saliendo de la ría: el mayor oceanográfico de España es de Armón y el buque que mide tsunamis para Nueva Zelanda también. Galicia no compite con otras comunidades; compite con astilleros noruegos, turcos o italianos. El riesgo no es perder un pedido, es perder el nicho. La proyección inmediata está en el RV Thuwal II, en su fase final de construcción, y en la reordenación de Metalships tras la entrada de capital estadounidense. Salvo adelanto electoral, el Parlamento afrontará en otoño el debate presupuestario y el sector volverá a pedir partidas para I+D. La incógnita es si el nicho científico resiste cuando el dinero público se aprieta.
Ficha del Caso
- El caso: Los astilleros Armón y Freire, en la ría de Vigo, se han convertido en proveedores de referencia de buques oceanográficos para flotas científicas de todo el mundo.
- Datos importantes: Buques entregados o en construcción para Países Bajos, Islandia, Irlanda del Norte, Nueva Zelanda, Perú, Portugal, Arabia Saudí y España. El ‘Odón de Buen’ es el mayor oceanográfico español. El ‘RV Thuwal II’ está en fase final. Metalships pasa a Oyster Ocean, de Eric Schmidt.
- Resumen: Galicia domina un nicho industrial de alto valor tecnológico, pero dependiente de presupuestos públicos y filantrópicos ajenos; su consolidación exporta capacidad española y abre dudas sobre la propiedad y la continuidad del tejido productivo local.

