La cosecha de cítricos en Córdoba alcanzará las 342.677 toneladas en la campaña 2026-2027, un 32,8% más que la anterior. El aforo que la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural ha trasladado al sector sitúa la producción andaluza en 2,11 millones de toneladas, un 12,7% por encima del curso pasado y un 5,4% sobre la media de las cuatro últimas campañas.
El aforo andaluz sube un 12,7% y Córdoba firma el segundo mayor crecimiento
Los datos se presentaron en Sevilla, en una reunión con los representantes del sector citrícola andaluz. El informe autonómico coloca a Córdoba como tercera provincia citrícola de Andalucía, solo por detrás de Sevilla (877.803 toneladas, un 11,4% más) y Huelva (541.426, un 4,2% más). El crecimiento cordobés del 32,8% es el segundo más alto de la comunidad, únicamente superado por el 148% de Granada, que pasa de 5.296 a 13.132 toneladas. Completan la tabla Almería con 192.778 toneladas (+2,2%), Málaga con 103.452 (+26,3%) y Cádiz con 42.881 (+25%).
El salto cobra dimensión cuando se pone en relación con el conjunto andaluz. La comunidad crecerá un 12,7%, pero Córdoba lo hará a un ritmo casi tres veces mayor. La provincia firma así uno de los comportamientos más sólidos del aforo, junto a Granada y Málaga, y confirma que el cítrico ha ganado peso en las rotaciones de la campiña, donde convive con el olivar, el cereal y el girasol.
Por variedades, la naranja dulce manda con claridad: 1,4 millones de toneladas que suponen el 67% del total andaluz y un 12,4% más. Las mandarinas aportan cerca de 557.000 toneladas (26%) tras subir un 12,2%; los limones se quedan en 87.000 toneladas, pero son los que más crecen en proporción, un 18,5%. Los pomelos y otros cítricos rondaran las 50.800 toneladas, apenas el 2% del conjunto.
Andalucía concentrará casi el 37% de la producción citrícola española, estimada en 5,74 millones de toneladas. La comunidad aportará el 50,5% de las naranjas del país, el 35,2% de los pomelos, el 30,7% de las mandarinas y el 8,8% de los limones. El secretario general de Agricultura, Ganadería y Fondos Agrarios, Manuel Gómez, subrayó ante el sector que el total nacional apenas sube un 1,1%, mientras que el ritmo andaluz es mucho más alto.
4,4 millones de jornales y 239 millones de euros en exportaciones
La campaña movilizará alrededor de 4,4 millones de jornales en toda la comunidad, de los cuales 2,5 millones corresponden a la recolección en el campo. En Córdoba, donde el empleo agrícola se reparte entre la aceituna, el cereal y el olivar de sierra, el tirón citrícola llega en un momento clave del calendario laboral, con las cuadrillas de temporeros reorganizando rutas por la campiña en las próximas semanas.
Andalucía firma uno de cada tres cítricos de España con 4,4 millones de jornales: el campo del Guadalquivir no es paisaje, es la despensa de media Europa.
El valor del negocio acompaña. Las exportaciones andaluzas de cítricos alcanzaron los 239 millones de euros entre septiembre de 2025 y junio de 2026, con las naranjas a la cabeza: 165.000 toneladas vendidas por 145 millones. Las mandarinas sumaron 52 millones y los limones, 36 millones por más de 21.000 toneladas. En 2025, las ventas del sector tocaron los 1.073 millones de euros, el 6,18% de toda la rama agraria andaluza.
El propio Manuel Gómez puso la cautela sobre la mesa: los técnicos de la Consejería trabajan con los datos que aporta el sector y con la información de las delegaciones territoriales, pero la producción final puede variar por la climatología o por la afección de plagas. Es el aviso habitual en cada aforo, y este año pesa más porque el volumen previsto es alto y cualquier golpe de calor o de frío en el momento equivocado se traslada directamente a la balanza.

La Lectura Andaluza
Andalucía no juega en segunda fila en esto. Con 89.274 hectáreas dedicadas al cítrico y una cuota del 37% sobre el total nacional, la campaña que ahora arranca condiciona el día a día de miles de familias que viven del campo en la campiña de Córdoba, en el Andévalo onubense o en la Vega del Guadalquivir. Los 1.073 millones de euros que el sector movió en 2025 representan el 6,18% de la rama agraria andaluza, un peso que explica por qué cada aforo se sigue con tanta atención en los ayuntamientos y en las cooperativas de toda la región.
Para el lector, la traducción es sencilla: más fruta significa más jornales, más actividad en los almacenes de manipulado y más movimiento en el transporte. También significa precios. Un aforo alto tiende a moderar las cotizaciones en origen, algo que alivia al consumidor pero inquieta al agricultor, que mira de reojo el coste del agua, del abono y del gasóleo. El equilibrio entre volumen y precio será, un año más, la verdadera asignatura de la campaña.
Queda por delante lo esencial: la recolección arrancará en las próximas semanas con las variedades más tempranas y se extenderá hasta la primavera de 2027. La Consejería seguirá actualizando el aforo conforme avance la campaña y el sector tiene ya la vista puesta en cómo responden los mercados internacionales, donde compite con Turquía, Egipto y Sudáfrica. Si la climatología respeta, Córdoba puede cerrar su mejor campaña citrícola en años y demostrar que la diversificación del campo andaluz no es un discurso: es una realidad medible en toneladas.
