Las 5 empresas armamentísticas españolas que más facturan con las crisis internacionales: quiénes son, quién está detrás y cuánto ganan

El rearme europeo ha dejado de ser un debate teórico para convertirse en una fuente de contratos. La guerra en Ucrania, el aumento del gasto militar en la OTAN y la tensión geopolítica en varios frentes han multiplicado la demanda de blindados, munición, motores, buques y sistemas de mando, y las compañías españolas del sector han pasado de proveedores discretos a eslabones relevantes de las cadenas de suministro europeas. Esta lista reúne a las cinco que más facturan en ese negocio.

El criterio de ordenación es el volumen de facturación vinculado a la actividad de defensa, no el tamaño total de la empresa ni su capitalización bursátil. El resultado dibuja un mapa muy variado: dos compañías con el Estado como accionista de referencia (Indra, a través de la SEPI, y Navantia, cien por cien pública), un fabricante familiar como Escribano, un motorista controlado por un fondo estadounidense y una filial de la multinacional General Dynamics. Quién está detrás importa tanto como lo que venden.

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Navantia: los astilleros 100% públicos que se han llenado de encargos con la crisis

Ceremonia de la botadura de la fragata F-111, en el astillero de Navantia en Ferrol (Foto: Europa Press)

Navantia es la excepción del negocio de la defensa en España: no reparte dividendos entre accionistas privados porque su único dueño es el Estado, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Los astilleros públicos cerraron 2025 con una contratación récord de 6.627 millones de euros, lo que multiplicó por cuatro los pedidos firmados el año anterior, y elevaron su cartera acumulada hasta los 12.826 millones, un 57% más que los 8.163 millones de cierre de 2024. Alrededor del 88% de esa cartera corresponde a contratos de defensa. Es, además, la única compañía española capaz de diseñar, construir y entregar fragatas, submarinos y corbetas, lo que la sitúa en el reducido grupo de firmas europeas con capacidad para atender la demanda del rearme continental.

El crecimiento se materializa en carga de trabajo concreta en sus centros: tres de las cinco fragatas F-110 en construcción simultánea en Ferrol, el programa de submarinos S-80 en Cartagena, la segunda fase de las corbetas para la Marina Real de Arabia Saudí y nuevos buques logísticos e hidrográficos para la Armada en la bahía de Cádiz. La cifra de negocio consolidada alcanzó los 1.978 millones en 2025, un 30% más, y la empresa prevé superar los 3.000 millones en 2027 para alcanzar entonces el equilibrio financiero. El grupo todavía no gana dinero: perdió 149 millones consolidados, lastrado por la integración de los activos británicos de Harland & Wolff, aunque la sociedad matriz recortó sus números rojos un 9,6%, hasta 119 millones. La plantilla ronda los 6.761 empleados y su actividad sostiene 29.435 puestos entre directos, indirectos e inducidos.