El rearme europeo ha dejado de ser un debate teórico para convertirse en una fuente de contratos. La guerra en Ucrania, el aumento del gasto militar en la OTAN y la tensión geopolítica en varios frentes han multiplicado la demanda de blindados, munición, motores, buques y sistemas de mando, y las compañías españolas del sector han pasado de proveedores discretos a eslabones relevantes de las cadenas de suministro europeas. Esta lista reúne a las cinco que más facturan en ese negocio.
El criterio de ordenación es el volumen de facturación vinculado a la actividad de defensa, no el tamaño total de la empresa ni su capitalización bursátil. El resultado dibuja un mapa muy variado: dos compañías con el Estado como accionista de referencia (Indra, a través de la SEPI, y Navantia, cien por cien pública), un fabricante familiar como Escribano, un motorista controlado por un fondo estadounidense y una filial de la multinacional General Dynamics. Quién está detrás importa tanto como lo que venden.
4ITP Aero: los motores del Eurofighter que acabaron en manos de un fondo estadounidense
ITP Aero es el primer fabricante español de motores aeronáuticos y la pata española de Eurojet, el consorcio que, junto a Rolls-Royce, MTU Aero Engines y Avio Aero, produce el EJ200 que propulsa al Eurofighter Typhoon. Con sede en Zamudio (Bizkaia), la compañía ensambla esos motores en su planta de Ajalvir (Madrid) y cabalga sobre el rearme europeo: al contrato Halcón I —50 motores para España, firmado en 2022— se sumó a finales de 2024 el Halcón II, con 59 unidades más, y después han llegado pedidos de 54 motores para Italia y 52 para Alemania, cuyo montaje arrancará en 2030. En paralelo, lidera en España el pilar de motor del FCAS, el caza de sexta generación, es socio principal del futuro motor NEFE y fabrica componentes para el TP400 del A400M y el MTR390 del helicóptero Tigre.
El negocio de defensa aún es minoritario —más del 75% de los ingresos vienen de la aviación comercial—, pero es ahí donde la empresa se ha vuelto codiciada. En 2024 facturó 1.612 millones de euros, un 24% más, con un ebitda de 295 millones (+43%) y una inversión en I+D de 102 millones. Su dueño es el fondo estadounidense Bain Capital, que controla en torno al 76,5% del capital desde que compró ITP Aero a Rolls-Royce en 2022 por unos 1.700-1.800 millones de euros. El consorcio español lo completan Indra (9,5%, por 175 millones en 2023), JB Capital, la firma de Javier Botín (8%), y Finkatuz, el vehículo del Gobierno vasco (6%). Con el negocio al alza, Bain prepara un fondo de continuidad valorado en 5.500-6.000 millones —el triple de lo pagado— y ya ha repartido dividendos multimillonarios a sus socios.

