Localizado un fugitivo en Benalmádena reclamado por EEUU desde 1996 por agresión sexual

El fugitivo, que se hacía pasar por profesor de inglés de origen nigeriano, fue detenido el 10 de noviembre de 2025 en Benalmádena y entregado a Estados Unidos el 8 de junio de 2026. La Audiencia Nacional declaró procedente la extradición en marzo de ese año.

La Policía Nacional detuvo en Benalmádena (Málaga) a Jesse Bussey, un exsargento del Ejército de Estados Unidos condenado por violación que llevaba casi tres décadas fugado. El arresto se produjo el 10 de noviembre de 2025, según las fuentes policiales consultadas, y el detenido fue entregado a las autoridades estadounidenses el pasado 8 de junio.

Bussey vivía en la Costa del Sol bajo la identidad de David Onyemachi Osuji, un supuesto nigeriano 18 años más joven que él. En Benalmádena daba clases de inglés en una academia, donde nadie sabía quién era en realidad.

El director del centro lo describió como un profesor afable, popular entre los alumnos y, a la vez, muy hermético. «Era muy reservado. No contaba mucho sobre su vida y le disgustaban las fotos», declaró Viktor N., cofundador de la escuela. «No tenía ni idea. Estoy muy enfadado», añadió sobre la identidad real del docente.

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En su perfil profesional se presentaba con una credencial anodina: «Professor at FGUMA – Fundación General de la Universidad de Málaga». No había fotografía y el contraste con su edad real era notable: decía tener 51 años cuando en realidad tenía 69.

Su rastro se pierde y reaparece durante casi tres décadas. Antes de recalar en España pasó, según los informes militares, por la Legión Extranjera francesa con otro nombre y llegó a vivir como indigente en Francia mientras seguía cambiando de identidad.

La recompensa por cualquier información que condujera a su captura llegó a los 25.000 dólares, según los carteles difundidos por el Army CID.

La condena de una corte marcial y la huida el día antes del juicio

Jesse Bussey nació en Ohio en 1956 e ingresó en el Ejército estadounidense en 1978. Entre 1995 y septiembre de 1996 era sargento y estaba destinado en Schweinfurt (Alemania), en el 299º Batallón de Apoyo, especializado en asuntos funerarios.

En enero de 1996 varias militares lo acusaron de agresiones sexuales y violación. La investigación militar sumó a otras mujeres que habían permanecido calladas por temor a que nadie las creyera.

El 30 de mayo de 1996 compareció ante una corte marcial (el tribunal militar que juzga a miembros de las Fuerzas Armadas) y se declaró inocente. Su juicio quedó fijado para los días 4 y 5 de septiembre. El día 3 renunció a defenderse y huyó del país.

La corte concluyó que se había fugado voluntariamente y lo juzgó en ausencia (sin el acusado presente en la sala). El 5 de septiembre de 1996 fue declarado culpable de una violación y dos agresiones indecentes y condenado a 16 años de prisión. También fue degradado a soldado raso y expulsado con deshonor del Ejército.

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La pista que llevó hasta la Costa del Sol

El caso se reactivó en 2019, cuando el marshal Nick Ricigliano recuperó un expediente que llevaba más de veinte años sin moverse y volvió a entrevistar a víctimas, familiares, y antiguos compañeros de unidad. En septiembre de 2024 la investigación ya había identificado a Bussey.

Faltaba localizarlo. La búsqueda se cerró en España, con la colaboración entre las autoridades de ambos países, y desembocó en la detención de noviembre de 2025 en Benalmádena.

Extradición consumada y cumplimiento de condena en Estados Unidos

El 10 de noviembre de 2025 la Policía Nacional lo detuvo en la localidad malagueña. Al día siguiente el juez acordó su prisión provisional (la medida cautelar de ingreso en prisión durante la investigación, sin condena previa) y se abrió el procedimiento de extradición.

El 30 de enero de 2026 compareció ante la justicia española y manifestó que no consentía la entrega. Su defensa sostuvo que la pena podía haber prescrito, que los 16 años resultaban desproporcionados y que había sido condenado en ausencia.

La Audiencia Nacional fue cerrando esas vías. Estados Unidos certificó que la condena seguía vigente y los magistrados recordaron que Bussey conoció los cargos, contó con un abogado civil y un defensor militar, y huyó el día antes de la vista. El 11 de marzo de 2026 la Sección Segunda de la Sala de lo Penal declaró procedente la extradición.

España lo entregó el 8 de junio de 2026. El marshal que lo persiguió durante siete años lo esperaba en el aeropuerto de Newark. Hoy permanece en la United States Disciplinary Barracks de Fort Leavenworth (Kansas), la única cárcel militar de máxima seguridad para hombres condenados por una corte marcial, cumpliendo una pena que logró aplazar casi tres décadas.