El rearme europeo ha dejado de ser un debate teórico para convertirse en una fuente de contratos. La guerra en Ucrania, el aumento del gasto militar en la OTAN y la tensión geopolítica en varios frentes han multiplicado la demanda de blindados, munición, motores, buques y sistemas de mando, y las compañías españolas del sector han pasado de proveedores discretos a eslabones relevantes de las cadenas de suministro europeas. Esta lista reúne a las cinco que más facturan en ese negocio.
El criterio de ordenación es el volumen de facturación vinculado a la actividad de defensa, no el tamaño total de la empresa ni su capitalización bursátil. El resultado dibuja un mapa muy variado: dos compañías con el Estado como accionista de referencia (Indra, a través de la SEPI, y Navantia, cien por cien pública), un fabricante familiar como Escribano, un motorista controlado por un fondo estadounidense y una filial de la multinacional General Dynamics. Quién está detrás importa tanto como lo que venden.
1Indra: la tecnológica que el Estado controla desde el consejo y el mercado mide en bolsa
Indra es la tecnológica española con mayor peso en el Ibex y el instrumento que el Estado ha elegido para canalizar buena parte de su gasto militar. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) controla en torno al 28% del capital —unos 49,5 millones de acciones, valoradas en aproximadamente 3.000 millones de euros— y dispone de sillones en el consejo de administración, donde ejerce a la vez de primer accionista y de principal cliente. Ese control desde el consejo se hizo visible en el pulso por la fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E): la SEPI avaló primero el nombramiento de Ángel Escribano como presidente en enero de 2025 y acabó forzando su dimisión en abril de 2026 por el conflicto de intereses de la operación, con Ángel Simón, exconsejero delegado de CriteriaCaixa, propuesto como relevo. La compañía, que se presenta como la «respuesta industrial» a los retos de España, Europa y la OTAN, ha recibido cerca de la mitad de los 34.000 millones de euros que el Gobierno repartió al sector en 2025.
Los números sostienen su presencia en esta lista. Indra pasó de ganar 278 millones de euros en 2024 (un 35% más) a 436 millones en 2025 (un 57% más), con unos ingresos de 5.457 millones ese último ejercicio (un 13% más) y una contratación neta que se disparó un 139%. Defensa es el motor: creció un 26% en 2024, hasta 1.031 millones, y un 36% adicional en 2025; solo en el primer semestre de 2026 facturó 973 millones en esa área, un 103% más. La cartera de pedidos marcó máximos históricos, con 16.083 millones a cierre de 2025 y más de 20.000 millones en el primer trimestre de 2026. En bolsa fue el valor más alcista del Ibex en 2025, con una revalorización del 184%, y el 26 de febrero de 2026 cerró a 62,75 euros tras subir un 21,26% en una sola sesión, su mayor alza desde que cotiza en el selectivo.
