Las 5 empresas armamentísticas españolas que más facturan con las crisis internacionales: quiénes son, quién está detrás y cuánto ganan

El rearme europeo ha dejado de ser un debate teórico para convertirse en una fuente de contratos. La guerra en Ucrania, el aumento del gasto militar en la OTAN y la tensión geopolítica en varios frentes han multiplicado la demanda de blindados, munición, motores, buques y sistemas de mando, y las compañías españolas del sector han pasado de proveedores discretos a eslabones relevantes de las cadenas de suministro europeas. Esta lista reúne a las cinco que más facturan en ese negocio.

El criterio de ordenación es el volumen de facturación vinculado a la actividad de defensa, no el tamaño total de la empresa ni su capitalización bursátil. El resultado dibuja un mapa muy variado: dos compañías con el Estado como accionista de referencia (Indra, a través de la SEPI, y Navantia, cien por cien pública), un fabricante familiar como Escribano, un motorista controlado por un fondo estadounidense y una filial de la multinacional General Dynamics. Quién está detrás importa tanto como lo que venden.

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Santa Bárbara Sistemas (General Dynamics): los blindados ‘españoles’ que pertenecen a una multinacional de EEUU

Santa Bárbara Sistemas es la filial española de General Dynamics European Land Systems (GDELS), la división de blindados del estadounidense General Dynamics, que se hizo con la antigua empresa pública en el proceso de privatización culminado en 2001, una operación que se ha cifrado en torno a cinco millones de euros y con la SEPI como vendedora. Fue la primera compra del grupo en Europa y sigue siendo suya un cuarto de siglo después, pese al pulso con Indra, que aspira a integrarla en su negocio militar y se ha topado con la negativa de la matriz. La compañía mantiene la sede en Madrid y dos factorías: Trubia (Asturias), para barcazas, vehículos de cadenas y artillería, y Alcalá de Guadaíra (Sevilla), volcada en integración, pruebas y sostenimiento. El grupo europeo suma unos 3.000 trabajadores en 15 centros, cerca de un tercio en España, y se presenta como el único fabricante nacional de blindados de orugas.

Del Pizarro y el Ascod a la barcaza del 8×8 Dragón que sale de Trubia dentro del consorcio Tess Defence, pasando por el obús Némesis o las barcazas del británico Ajax: buena parte de los programas terrestres españoles pasa por sus talleres. En 2025 facturó 266,7 millones de euros, un 0,4% más, con España como primer mercado (191 millones, el 72% del total), por delante de Reino Unido (40,3 millones) y Letonia (29,79 millones). El beneficio neto cayó un 30%, hasta 74,65 millones, por las plusvalías de las ventas de participaciones en Bridge Systems y Tess Defence; sin esas operaciones habría pasado de 24 a 37 millones, un 54% más. En diciembre de 2025, Defensa le adjudicó en solitario la modernización de los vehículos Pizarro por unos 264 millones.

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