El petróleo Brent ha vuelto a cruzar la barrera de los 100 dólares por barril. Y esta vez el empujón llega desde China: sus refinerías han suspendido las exportaciones de combustible previstas para octubre. Traducido: menos gasolina y queroseno en el mercado mundial y más presión sobre un precio que España paga entero.
Qué ha pasado con el crudo y por qué sube ahora
No es un movimiento menor. El Brent se ha encarecido cerca de un 2,5% en una sola sesión y cotiza por encima de los 100,5 dólares para entrega en noviembre. El crudo de referencia estadounidense, el West Texas Intermediate, avanza en paralelo hasta rondar los 91 dólares. Son los datos que manejan los operadores y que recogen Clarín y La República.
El detalle que mueve la aguja tiene nombre propio: PetroChina. El gigante estatal ha cancelado varios cargamentos de gasolina y combustible de aviación que tenía cerrados para octubre, la mayoría pactados en las dos semanas anteriores. En Pekín, la prioridad ahora es blindar el suministro interno.
Por si fuera poco, el pulso en el Estrecho de Ormuz sigue abierto. Estados Unidos e Irán no han cerrado un acuerdo para su reapertura total, y Teherán no cargó crudo en sus buques cisterna durante septiembre. Es la señal más reciente de cómo el bloqueo naval estadounidense estrecha su acceso a los mercados energéticos.
Las rutas marítimas se están reescribiendo a toda velocidad. Los países asiáticos buscan alternativas a los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb, del Ártico al sur de África. La histórica ruta del cabo de Buena Esperanza recupera peso: hay petroleros chinos recogiendo crudo saudí en Sidi Kerir, en Egipto, y las refinerías del gigante asiático aceleran compras de crudo ruso por el oleoducto ESPO. Japón eleva sus importaciones de petróleo y gas estadounidenses.
Por qué este barril se paga en España
Aquí entra lo que de verdad importa en casa. España importa prácticamente todo el crudo que consume y lo compra con la referencia del Brent, así que cada subida del Mar del Norte se traslada en semanas al surtidor, al transporte de mercancías y a la factura industrial. No hay producción propia capaz de amortiguar el golpe.
El crudo que España quema se paga en euros, y cada barril que sube en el Mar del Norte acaba en el bolsillo del consumidor español.
La cadena no termina en la gasolinera. En el mercado eléctrico mayorista, el gas suele marcar el precio de la última tecnología que entra a cubrir la demanda, así que un crudo y un gas al alza empujan también la luz. Y la energía pesa en el IPC —el índice que mide cuánto suben los precios—, con un efecto que el INE detecta primero en los carburantes y después en los alimentos transportados.
Hay un factor que agrava la factura. El crudo se paga en dólares, de modo que si el euro se debilita frente al billete verde, el mismo barril cuesta más euros a los importadores españoles. Es el doble golpe clásico: precio internacional al alza y moneda propia más barata.
El impacto se reparte por sectores muy concretos. El transporte por carretera, la flota pesquera y el campo son los primeros en notar el encarecimiento del gasoleo, porque el carburante es una parte enorme de sus costes. Las refinerías de Repsol y Moeve, de Cartagena a Algeciras, ganan margen con el crudo caro, pero el conjunto del país pierde: el saldo energético es uno de los grandes agujeros de la balanza comercial española.
El precedente de 2022 y lo que conviene vigilar
Conviene recordar lo que pasó hace cuatro años. Tras la invasión rusa de Ucrania, el Brent superó los 120 dólares y España cerró julio de 2022 con una inflación del 10,8%, la más alta en décadas según el INE. El Gobierno de entonces aprobó una rebaja de 20 céntimos por litro de carburante y ayudas directas al transporte. Aquel episodio dejó una lección: el precio del crudo se cuela en todos los eslabones de la economía española.
Si nos vamos más atrás, en julio de 2008 el Brent tocó los 147 dólares y el mundo entró en recesión. España lo sufrió con un paro disparado. Hoy existe un colchón distinto: el país cuenta con reservas estratégicas gestionadas por CORES, alineadas con la obligación de la Agencia Internacional de la Energía de mantener el equivalente a unos 90 días de importaciones netas. Ese margen da tiempo, no inmunidad.
Queda por ver cuánto aguanta China con el grifo cerrado y si el pulso en Ormuz se desatasca. Lo que ya se sabe es que España, sin crudo propio y con la referencia del Brent pegada a su economía, volverá a notar cada barril de más en la cesta de la compra. La próxima reunión de la OPEP+ y los datos de importación que publica CORES son las dos citas a seguir.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El Brent vuelve a superar los 100 dólares después de que las refinerías chinas suspendieran sus exportaciones de combustible para octubre, en pleno pulso entre Estados Unidos e Irán por el Estrecho de Ormuz.
- Datos importantes: El Brent sube cerca de un 2,5% hasta los 100,5 dólares por barril para entrega en noviembre y el WTI ronda los 91. España importa casi todo el crudo que consume con referencia Brent.
- Resumen: El encarecimiento presiona la inflación y los costes energéticos españoles, del surtidor a la factura eléctrica, sin que España tenga producción propia con la que amortiguarlo.

