Hay puestos en la Administración que funcionan como escuelas de posgrado para el sector privado. Unidades pequeñas, con acceso a información y a técnicas que no se aprenden en un máster, forman durante años a perfiles que la banca y las grandes empresas del IBEX fichan después para sus áreas de compliance, inteligencia o ciberseguridad. La lista reúne cuatro de esas canteras: la unidad antilavado adscrita al Banco de España, la policía económica y fiscal, los servicios de inteligencia con sus equipos de respuesta a incidentes y la letra pequeña administrativa que hace posible la salida.
El criterio es doble. Primero, qué hace cada unidad y hasta qué punto su especialización resulta difícil de replicar: supervisar y a la vez producir inteligencia financiera, investigar macrocausas de blanqueo, analizar malware o criptografía poscuántica. Segundo, ¿qué pone el Estado sobre la mesa frente a quien ficha? Convocatorias con un puñado de plazas y retribuciones fijadas por las tablas del BOE. El recorrido se cierra con la puerta legal por la que se sale, la excedencia voluntaria por interés particular, que no es la de servicios especiales.
3CNI y CCN-CERT: las convocatorias públicas de perfiles técnicos frente a salarios que el Estado no iguala
El CNI abrió en octubre una convocatoria de 17 perfiles técnicos —análisis de malware, ingeniería TEMPEST, búsqueda de vulnerabilidades en Bluetooth, Zigbee, Matter o Thread, criptografía poscuántica y modelos de IA desplegados en servidores propios— en la que no se publican las condiciones económicas. El centro selecciona al margen de la función pública ordinaria, amparado en su Estatuto de Personal, exige nacionalidad española y habilitación de seguridad de la ONS, y en la última criba incorpora un encuentro presencial en Madrid, previsto para principios de 2027, en el que los futuros jefes y compañeros de despacho evalúan los conocimientos técnicos. Su brazo de ciberseguridad, el CCN-CERT, es el CERT gubernamental que responde ante incidentes en sistemas clasificados, administraciones y empresas de sectores estratégicos, y llevará la amenaza cuántica y la IA ofensiva a las Jornadas STIC del 24 al 27 de noviembre en Madrid. La plantilla del centro ronda las 3.500 personas.
El cuello de botella es retributivo. Un A1 del cuerpo superior de sistemas cobra entre 45.000 y 55.000 euros anuales y un A2 ronda los 35.000, horquillas que el mercado sénior supera con holgura; en las macroofertas de 2022 y 2024 el A1 no cubrió ni el 20% de las plazas (119 de 800 en 2022 y 152 de 968 en 2023) y el A2 se quedó en 716 de 1.835. La oferta de empleo público de 2026 incluye 1.700 plazas tecnológicas (300 de A1, 400 de A2 y 1.000 de C1, el único escalón que se llena), de modo que el CNI no compite con nóminas: vende estabilidad, acceso a información clasificada y un método de selección inédito entre los servicios de inteligencia. El diagnóstico oficial sobre el talento en España señala que en otros países el sueldo se duplica o triplica, con bonus y acciones, y que la rotación anual en ciberseguridad oscila entre el 10% y el 40%.
