La posible incidencia del Grupo de Puebla en la Ley de Nietos se ha convertido en un foco de controversia política en España. Las conexiones entre dirigentes socialistas, redes iberoamericanas y la ampliación de la nacionalidad española alimentan las sospechas de sectores críticos, aunque conviene distinguir los vínculos políticos acreditados de las acusaciones sobre una eventual estrategia electoral.
El debate afecta a una cuestión de gran relevancia: la posibilidad de que miles de nuevos ciudadanos españoles, especialmente en Iberoamérica, puedan incorporarse al Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) y participar en las elecciones generales. En el centro de la discusión aparecen nombres como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y la dirigente socialista Pilar Cancela, junto a una organización internacional que reúne a representantes de la izquierda iberoamericana.
Las informaciones publicadas por El Debate, en particular sus artículos del 23 y el 27 de septiembre de 2026, han puesto el foco en las relaciones entre estas figuras, las redes políticas transnacionales y la aplicación de la normativa de nacionalidad. Sin embargo, la existencia de afinidades ideológicas no demuestra, de momento, por sí sola que haya habido una operación coordinada para alterar el censo electoral español. Aunque las pesquisas y resoluciones del Tribunal supremo acerquen estas teorías a la realidad cada semana con las diferencias sentencias y peticiones que esta realizando respecto a este caso.

Qué es el Grupo de Puebla y quiénes forman parte de esta red internacional
El Grupo de Puebla es un foro político iberoamericano creado en 2019 que reúne a expresidentes, dirigentes políticos, legisladores e intelectuales vinculados principalmente a la izquierda y al progresismo latinoamericano. Su objetivo declarado es promover el diálogo regional, la cooperación entre gobiernos y fuerzas políticas afines y la elaboración de propuestas sobre desarrollo económico, democracia, desigualdad y relaciones internacionales.
Con el expresidente mexicano López Obrador y la actual presidenta del país azteca, Claudia Sheinbaum, como principales voceros del Grupo. Aunque el primero de ellos siempre ha mantenido distancia formal de la organización debido a su principio constitucional de no intervención en política exterior.
Entre las figuras asociadas al espacio se encuentran el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, el exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el colombiano Gustavo Petro y otros dirigentes iberoamericanos, aunque su participación y relación con el foro no son idénticas en todos los casos. El Grupo de Puebla mantiene, además, una orientación política crítica con las corrientes conservadoras y con determinadas políticas económicas liberales.
Su relevancia reside en que ofrece un espacio de coordinación, debate y proyección internacional a dirigentes que comparten planteamientos ideológicos. No es una institución del Estado español ni un organismo con competencias legislativas sobre la nacionalidad. Tampoco debe confundirse con la Internacional Socialista, organización distinta, aunque puedan existir coincidencias personales o políticas entre sus respectivos entornos.
En España, la atención sobre el grupo se concentra especialmente en las relaciones de algunos de sus integrantes con el PSOE y con el Gobierno de Pedro Sánchez. Para sus críticos, estas conexiones merecen un examen político por su posible influencia en decisiones de alcance nacional. Para evaluar esas acusaciones, sin embargo, es necesario identificar actuaciones concretas y pruebas documentales, no limitarse a la coincidencia ideológica entre dirigentes.

La Ley de Nietos y el crecimiento del voto español en América Latina
La conexión más polémica entre el Grupo de Puebla y la nacionalidad española gira alrededor de la Ley de Memoria Democrática de 2022, conocida popularmente como Ley de Nietos. Su disposición adicional octava abrió nuevas vías para que determinados descendientes de españoles pudieran solicitar la nacionalidad, especialmente hijos y nietos de quienes perdieron o renunciaron a ella por motivos relacionados con el exilio y otras circunstancias históricas contempladas en la norma.
La aplicación de esta disposición y la interpretación administrativa de sus requisitos han ampliado el alcance práctico de la medida. El debate se ha centrado también en la instrucción dictada en octubre de 2022 por la entonces directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública, Sofía Puente, que estableció criterios para tramitar las solicitudes.
Según los datos publicados por El Debate el 27 de septiembre, el Censo Electoral de Residentes Ausentes pasó de 2,29 millones de inscritos a 2,75 millones entre octubre de 2022 y agosto de 2026, un incremento de 457.105 electores. De esa subida, 270.386 correspondían a 19 países iberoamericanos analizados por el periódico, lo que representaba el 59,2 % del crecimiento total del censo exterior, según cifras mostradas por El Debate.
Estas cifras constituyen la base de las sospechas sobre la posible dimensión electoral de la ley. Sin embargo, hay una diferencia esencial: el aumento del censo exterior no equivale automáticamente al número de nacionalidades concedidas por esta vía, ya que también intervienen otros movimientos censales. Tampoco permite determinar cuántos inscritos proceden específicamente de la Ley de Nietos ni cuál es su orientación política.
El interés de los partidos por el voto exterior tampoco es nuevo. Los españoles residentes en el extranjero pueden influir en el reparto de escaños de las circunscripciones provinciales, especialmente cuando las diferencias entre candidaturas son reducidas. Por eso, la incorporación de nuevos electores puede tener consecuencias políticas, aunque su magnitud efectiva depende de la participación, las preferencias individuales y los resultados de cada provincia.

Pilar Cancela, Zapatero y Garzón: los nexos que señala El Debate
El principal elemento que relaciona al Grupo de Puebla con la aplicación de la Ley de Nietos es la trayectoria de Pilar Cancela, actual secretaria de Estado de Migraciones y antigua responsable del PSOE en el exterior. Según la investigación de El Debate, Cancela se incorporó al Grupo de Puebla el 16 de febrero de 2022, ocho meses antes de la aprobación de la Ley de Memoria Democrática.
El periódico sostiene que su doble vinculación política e institucional constituye un nexo relevante para analizar la promoción de la nacionalidad española entre las comunidades de descendientes en América Latina. También señala las conexiones de Cancela con José Luis Rodríguez Zapatero y Baltasar Garzón, dos figuras relacionadas con el entorno del Grupo de Puebla.
Zapatero ha mantenido durante años contactos políticos en Latinoamérica, particularmente en Venezuela, donde ha desarrollado labores de interlocución y mediación. Garzón, por su parte, ha participado en iniciativas jurídicas y políticas vinculadas a debates sobre derechos humanos y el funcionamiento de la justicia. El Debate interpreta la coincidencia de estas relaciones como parte de una red transnacional que podría favorecer los intereses políticos de la izquierda.
La cuestión más delicada es si esa red pudo influir en las decisiones administrativas que determinaron el alcance de la ley. En sus informaciones de septiembre, el periódico pone el foco en las reuniones con asociaciones de descendientes, los cambios interpretativos y las actividades del PSOE en el exterior para promover el conocimiento de las nuevas vías de nacionalidad.
No obstante, la coincidencia temporal entre la incorporación de Cancela al Grupo de Puebla y la aprobación de la ley no acredita directamente que el foro diseñara la normativa ni que dirigiera una operación de captación de votantes. Para establecer esa relación sería necesario demostrar una intervención concreta en la elaboración de la norma, en su interpretación administrativa o en la gestión del censo, algo a día de hoy difícil.
En definitiva, la posible incidencia del grupo debe analizarse a partir de sus relaciones políticas, de la actividad de sus integrantes y de las decisiones administrativas efectivamente documentadas. El crecimiento del voto exterior y la superposición geográfica con las redes de la izquierda iberoamericana justifican preguntas sobre las consecuencias electorales de la ley, pero de momento no bastan para demostrar una estrategia coordinada.
La controversia seguirá dependiendo de una cuestión fundamental: cuántos nuevos ciudadanos se incorporan realmente al censo por esta vía y qué efectos tiene esa ampliación sobre el sistema electoral español. El debate no se limita a las relaciones del Grupo de Puebla, sino que alcanza a la transparencia de los procedimientos de nacionalidad, la interpretación de la legislación de memoria y las garantías de imparcialidad en la gestión del voto exterior y en que circunscripciones se pasan a esos ciudadanos, especialmente en la Comunidad de Madrid, feudo tradicional de la derecha española y uno de los objetivos del PSOE para perpetuarse en el poder.
