Sheinbaum abre la puerta a un encuentro con el rey Felipe VI durante el Mundial 2026 en México

La presidenta Claudia Sheinbaum no descarta un encuentro con el rey durante su estancia en Guadalajara para el partido España-Uruguay. El viaje, ya confirmado por la Casa del Rey, se produce tras meses de gestos diplomáticos que han aliviado las tensiones históricas entre ambos p

El rey Felipe VI aterrizará en México con el Mundial de fútbol como telón de fondo, en un viaje que la diplomacia española lleva meses preparando. Pero lo que no estaba escrito en la agenda ha llegado esta misma mañana: la presidenta Claudia Sheinbaum ha abierto la puerta a un encuentro bilateral con el monarca, aprovechando su estancia en Guadalajara para el España-Uruguay de la primera fase. La declaración, casi improvisada durante su conferencia matutina, convierte un desplazamiento protocolario en una oportunidad diplomática de primer orden.

Un encaje de relojería diplomática

Sheinbaum confirmó que la asistencia del jefe del Estado español al partido del Mundial 2026 está cerrada: “Por lo pronto sí se tiene confirmado”. A renglón seguido añadió el matiz que lo cambia todo: “Estamos viendo para ver si nos reunimos”. La presidenta no dio detalles de formato ni de lugar, dejando margen a las secretarías de ambas partes. La agenda oficial de la Casa del Rey ya recoge el viaje a Jalisco, y el entorno de La Zarzuela no oculta su satisfacción por el gesto mexicano.

El propio Felipe VI ha seguido de cerca el expediente mexicano desde que, en marzo pasado, pronunció unas palabras que cayeron como agua sobre terreno reseco: admitió que durante la conquista de América hubo “mucho abuso”. Aquella declaración, sin ser una disculpa formal, fue interpretada en México como un reconocimiento inédito que desbloqueaba la vía para reanudar contactos al más alto nivel.

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La herida colonial que condicionó una investidura

Las tensiones bilaterales se remontan a la carta que el expresidente Andrés Manuel López Obrador envió a la Corona Española en 2019, solicitando un acto de contrición por los agravios de la conquista. La falta de respuesta directa motivó que el actual Gobierno mexicano no invitara a Felipe VI a la ceremonia de investidura de Sheinbaum. Durante más de dos años, los canales institucionales se mantuvieron abiertos en niveles técnicos, pero el diálogo político se congeló.

Sin embargo, los últimos meses han registrado movimientos de acercamiento difíciles de ignorar. En abril, la propia Sheinbaum coincidió con Pedro Sánchez en una cumbre progresista en Barcelona, y ambos escenificaron una sintonía que fue más allá de la cortesía protocolaria. A ello se sumaron las visitas a México del vicepresidente primero Carlos Cuerpo y del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en una ofensiva diplomática que ahora podría culminar con la imagen del Rey frente a la presidenta.

El posible encuentro con Sheinbaum consolidaría el deshielo diplomático entre México y España tras años de tensiones por el debate sobre la conquista.

La decisión de la presidenta mexicana de no asistir al partido inaugural —prefiere seguirlo desde el Zócalo con miles de aficionados— libera su agenda para los días siguientes, y el partido de la selección española en Guadalajara se perfila como la ventana más natural para una cita. El hecho de que pocos mandatarios hayan confirmado su presencia en la inauguración (Cyril Ramaphosa canceló su viaje a México) sitúa a Felipe VI entre los contados jefes de Estado que viajarán expresamente al torneo.

El poder blando de la Corona en América Latina

El viaje del Rey a México trasciende el fútbol. Para la diplomacia española, América Latina es un espacio prioritario donde la Monarquía parlamentaria despliega un soft power basado en vínculos históricos, culturales y lingüísticos. La presencia de Felipe VI en un país que cuestionó abiertamente el legado colonial envía un mensaje de respeto institucional y de disposición al diálogo, pilares ambos de la jefatura del Estado desde la Transición.

Más allá del desenlace de la reunión, este viaje confirma la solidez del plan de internacionalización que La Zarzuela ha diseñado para el Rey y, progresivamente, para la Princesa de Asturias. Tras las giras recientes a América Latina y los contactos con líderes emergentes, la Corona española se muestra como un actor útil en la diplomacia de alto nivel, sin robar protagonismo al Gobierno pero añadiendo un perfil simbólico que pocos interlocutores pueden igualar.

El horizonte inmediato lo marcan dos fechas: el 11 de junio, con el pitido inicial del Mundial en el Estadio Ciudad de México, y el partido de la selección española en Guadalajara. Si Sheinbaum y Felipe VI acaban sentados a la misma mesa, la fotografía será la primera gran señal de normalización de una relación cuyo enfriamiento nunca benefició a los intereses estratégicos de ninguno de los dos países.

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Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: La posible reunión entre la presidenta de México y el rey de España supondría un hito diplomático tras años de tensiones por la carta de disculpa de López Obrador a la Corona.
  • El detalle de protocolo: Sheinbaum no ha especificado formato ni lugar, dejando abierta la negociación entre sus equipos y la Casa del Rey, que ya ha confirmado la asistencia del monarca.
  • Próximos pasos: El Mundial arranca el 11 de junio; el partido de España en Guadalajara, todavía sin fecha pública exacta, determinará si el encuentro finalmente se materializa.